Zobra

“No resulta fácil llegar a la parroquia lalinense de Zobra. Curiosamente, en la propia capital del municipio pontevedrés se encuentra por la calle gente que jamás pisó esas «terras remotas», como las calificó una mujer de edad, sorprendida de que un periodista se interesase por una parroquia montañosa que se distingue muy bien desde la autovía de Santiago a Cea. Y se distingue muy bien porque las cumbres de los montes están saturadas de molinos de viento, a la derecha según se circula a tierras ourensanas.

Otra cosa, en efecto, es llegarse hasta allí, ya que procede ir «de pé feito». O sea, adrede. En otras palabras: no queda a mano de nada. Simplemente, queda a desmano. Para decirlo en román paladino: en el olvido.”

Así lo cuenta  Cistóbal Ramírez, periodista de La Voz de Galicia, en su crónica en dicho diario del 19.12.2008. Y no le falta razón. Si uno va atento, a unos 10 Km. de Lalín, verá un rótulo, girando a la izquierda, que anuncia la parroquia de Zobra, a la que se llega a través de una carretera local en la que abundan las curvas. Efectivamente, Zobra está como escondida en las estribaciones de la imponente Serra do Candán.   Cuesta trabajo imaginar cómo serían los accesos hasta este recóndito lugar hace unas decenas de años, antes de que el asfalto laminase cuanta pista se ponía a su alcance.

Uno de los encantos de esta ruta es recorrer los antiguos caminos por donde se comunicaban las pequeñas poblaciones que salpican, diseminadas, la Sierra do Candán. Nosotros hemos hecho, en esta ocasión, la ruta corta, de unos 20 Km., preciosa en sus comienzos y amable para el caminante al que poco esfuerzo se le exige hasta que, dejando atrás encantadores pueblecitos como Ameixedo, Portomartín y algún  otro, se adentra en el fondo en la sierra, en una continua ascensión hasta llegar al Pico de Coco, casi a un kilómetro de altitud que pone a prueba las piernas del más exprimentado senderista.

Sigue una larga bajada hasta A Ponte dos Medos, delicioso paraje, donde nos detenemos para comer. Respuestas nuestras energías, el camino nos lleva hasta las antiguas minas de estaño y allí comienza una nueva subida larga y penosa, bajo un sol de bochorno que descarga sobre nuestras espaldas una ominosa pesadez como si lleváramos encima un saco de patatas de 50 Kg.

Lo soportamos con calma y paciencia hasta que llegamos al Campo Valiño, un llano en medio del monte desde el que ya se divisa la parroquia de Zobra a la que llegamos tras un breve descenso y una corta subida final.

En resumen, una hermosa caminata, recomendable para caminantes en buena forma física y mental. Aquello de mens sana in corpore sano, adquiere aquí especial relevancia.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,820 Km. 6 h. 52 min. Alta Soleado

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

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