Descifrando petroglifos

A partir de 1991 se llama oficialmente Ponte Caldelas. Hasta esa fecha se la conocía como Puente Caldelas y a la actual Ponte Areas como Puente Areas. Ese bilingüismo toponímico se debía al afán castellanizante de las autoridades catastrales del pasado que, puestos a castellanizar como Dios manda, a la villa caldelense deberían haberla llamado Puente Calderas y a la del Tea Puente Arenas.

Pues nosotros este lunes nos hemos desplazado hasta Ponte Caldelas, muy cerca de la capital de la provincia, llamada así porque la caracterizaba un gran puente de piedra sobre el río Verdugo, muy cerca de su balneario de aguas termales. En la actualidad aquel puente ya no existe y el balneario se fue a pique con la crisis aunque parece ser que el Concello está tratando de recuperarlo.

Hemos iniciado la ruta en el centro urbano de la villa, enfrente de su casa consistorial. Desde allí nos dirigimos monte arriba a O Casteliño en cuya cima se eleva la capilla del Sagrado Corazón en donde remata el Via Crucis que arranca de la iglesia de Santa Eulalia, en las afueras de la villa.  Se llama O Casteliño porque a su lado hay otro un poco más alto que se llama O Castelo Grande. Bajando lo subido, nos dirigimos hacia el norte hasta llegar a los hórreos de Gradín, un conjunto de nuestros típicos almacenes de grano que dan carácter a esta localidad.

Seguimos caminando por la fresca entre carballeiras, fincas de labor y pinares, a veces por los viejos caminos empedrados en los que los carros del país, antes indispensables en la vida rural y hoy simples objetos de interés etnológico, han dejado sus huellas en las rodelas marcadas en la losas que forman el pavimento en su ir y venir durante siglos.

Un poco más y tocamos la valla que rodea el Área arqueológica de Tourón, uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes de Galicia aunque no parece que esa sea la consideración en que lo tienen los responsables de su cuidado, pues está bastante deteriorado aunque en esta ocasión hemos observado que han desbrozado los caminos de acceso a las estaciones  pero sin preocuparse de retirar la hierba seca que cubre algunas de las lajas ocultando sus insculturas.

El Área consta de cinco estaciones en las que se pueden observar los grabados usuales en estos yacimientos tales como espirales, cazoletas y otros motivos geométricos y naturalistas a veces muy difíciles de identificar y menos en las condiciones en las que se encuentra el sitio.

Desde allí bajamos al la localidad de Tourón que se encuentra muy cerca y seguimos, después de un corto tramo de carretera, otra vez entre fincas y bosques, regresando al centro de Ponte Caldelas en cuyo Mesón Recanto paramos para dar cuenta de su módico menú, digamos de supervivencia, que acompañado de un  tinto genérico de los que demandan la compañía de la tradicional gaseosa, cumple la misión de dejarnos listos para continuar la jornada que completamos con un  delicioso paseo por las orillas del Verdugo, de unos 5 Km., que nos lleva de nuevo al punto de inicio.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,920 Km. 5 h. 58 min. Baja Despejado

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

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