Pulmones negros

Unos enormes pulmones negros cuya tráquea es un pequeño tronco de madera del que emergen dos ramitas. No son del color gris rosado de los pulmones sanos. Son oscuros, negros, hechos con la madera quemada del incendio que asoló Chandebrito hace cuatro años y arrasó los montes y fincas circundantes cobrándose las vidas de Máxima y Angelina cuando trataban de escapar de aquel horror.

En su nombre y en recuerdo de aquella tragedia se ha levantado alrededor de O Castro lo que será en el futuro O Bosque da Memoria. En este lunes lluvioso hemos estado allí los chicos de Sendereando, sobrecogidos ante aquellos pulmones negros. Bajo la intensa lluvia, nos sentimos agradecidos al comprobar que los nuestros aspiran y expiran con buen ritmo desde que hemos iniciado nuestra andaina, allá por los muiños de Saiáns, hasta estos parajes de triste recuerdo.

Aunque la mañana es gris y el aire no tiene la transparencia de los días claros, no hemos dejado de disfrutar de la maravillosa panorámica que nos ofrece el mirador de O Piricoto do Vilar con la ensenada de Baiona al fondo y el Valle Miñor a sus pies, no lejos el merendero de Camos, antesala de la parroquia de Chandebrito en donde nos hemos detenido al pie de O Castro para visitar el Bosque de A Memoria al que nos referíamos más arriba.

Continuamos nuestro esforzado caminar bajo la lluvia que no cesa por los bajos del Alba, rodeando el antiguo basurero de O Zondal hoy convertido en una extensa pradera de verde hierba. Entramos en Fragoselo para adentramos en el monte por estrechos carreiriños y pistas forestales de suelos brillantes por el incesante aguacero.

Nos recibe la Fraga de Gontade, un bosque casi urbano, pegado a la carretera pero ausente de sus ruidos, aislado de su tráfico, un reducto de la naturaleza con el encanto del otoño como escondido del fragor urbanita.

Continuamos por el monte, cruzando pequeños regatos, siguiendo las flechas amarillas que indican que por aquí pasa el Camino de Santiago, hasta meternos de nuevo en la floresta, un abigarrado conjunto de muiños, arboleda autóctona, lagunas y vestigios de edades más antiguas de lo que alcanza la memoria escrita, O Alto da Medoña desde donde podemos contemplar el panorama de  nuestra civilización actual, cuatro o cinco mil años después de los restos que aún se conservan en este lugar.

De ahí al sitio de donde hemos partido esta mañana queda muy poquito. Ya en Saiáns nos despojamos de lo mojado para sustituirlo por lo seco quedando en condiciones para dirigirnos a la cercana Casa Alberto en donde somos obsequiados con un abundante y sabroso menú, justa compensación a las fatigas y rigores de esta invernal jornada.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,510 Km. 5 h. 21 min. Media Soleado 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

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