Este año el calor se hizo esperar, tanto que ya creíamos que íbamos a sufrir un mes de julio nublado y hasta con lluvia como sucedió hasta este lunes en el que, ya de buena mañana, arreciaba el calor.
Menos mal que la mayor parte de la caminata llana, sin cuestas, discurre por umbríos pinares y a lo largo de la margen derecha del río Miño lo que la convierte en un agradable paseo por las tierras de Goián y Tabagón, el cual repetimos todos los años por estas fechas, por lo que no hay mucho que contar que ya no se haya dicho en pasadas ocasiones.
Como ya hicimos en el pasado lunes, rematamos el recorrido dándonos un baño en las turbias aguas del Miño a su paso por la fortaleza de San Lourenzo, más cálidas pero no tan transparentes como las del Tamuxe en Loureza.
Datos de la ruta
Distancia
Duración
Dificultad
Tiempo
16,820 Km.
3 h. 58 min.
Baja
Soleado
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Después de subir hasta la ermita de Santa Comba por una pronunciada rampa de casi 2 Km. y seguir por O Camiño de Loureza hasta la vieja acequia que nos conduce a la central eléctrica, hoy en desuso, continuamos la marcha por monte raso soportando, ya esas horas de la mañana, el fuerte calor que el ardiente Febo derrama sobre nuestras cabezas hasta llegar al Pozo do Arco, un hermoso paraje en el fondo del río Carballo, también llamado Tambre o Tamuxe, donde una poza de agua oscura y brillante invita más a la contemplación que al baño en estas horas tempranas.
Sigue la marcha entre pinares y claros, por caminos y senderos, ora sombríos, ora despejados, hasta dar con las Pozas de Loureza, muy frecuentadas en la época estival, en un precioso paraje en el que alternan amplias piscinas naturales con pequeñas pozas escondidas entre las grandes rocas.
Después de las de Loureza vienen las de A Bugalleira, pegadas a la carretera, en la que se ven aparcados multitud de coches, así que pasamos de largo y seguimos caminando hasta el punto final de esta caminata que también es el de inicio, desde donde seguimos por A Rúa dos Eidos de Abaixo durante un corto tramo en cuyo extremo se encuentra A Pontella da Pedreira, en donde el río forma un amplio remanso de aguas transparentes y tranquilas en las que estos caminantes se dan un refrescante chapuzón.
Remata la jornada en el Bar El Puente, llamado así por el otro puente, este sí de tránsito motorizado, situado en el centro de la plaza del pueblo.
Allí, los once que componemos la tropa de este lunes, disfrutamos de una comida casera a base de empanada, tortilla, carne guisada y helado, regado todo con tinto y blanco feitos na casa, cortos de alcohol, dice el hostelero..
Café y chupitos de hierbas y blanca nos dejan a todos contentos y felices a la espera de futuras pateadas por los montes y ríos de este hermoso país.
Datos de la ruta
Distancia
Duración
Dificultad
Tiempo
16,850 Km.
4 h. 32min.
Media
Soleado
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A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
Miguel Hernández
«Elegía»
Ayer recibí un regalo que, por medio de su esposa Nené, me hizo llegar nuestro inolvidable amigo y compañero de caminatas Eduardo, nuestro entrañable Eduardo.
Es una bota de los alfares de Buño, la mítica aldea de Malpica, famosa por los oleiros y cacharreiros elaborados con sus barros desde tiempos ancestrales.
Siempre que entraba en su casa me llamaba la atención lo bien conseguida que estaba aquella bota que parecía de cuero de verdad y lo comentábamos una y otra vez.
Nos abandonó hace pocas semanas dejándonos la impronta de su inolvidable personalidad, de su bonhomía , de su generosidad y de su sabiduría y ahora, al recibir tan bonito recuerdo que es a la vez símbolo de una de nuestras comunes y más queridas aficiones como es la de caminar, se me ha ocurrido rendirle el pequeño homenaje de incorporar la imagen de su regalo al encabezamiento de este blog.
No te olvidaremos querido amigo, seguirás estando presente en nuestras caminatas que, como dicen los versos de Miguel Hernández, tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero.
Sesenta muiños por la parte de O Folón y O Picón, todos restaurados y como nuevos, y unos cuantos más de los llamados do Calán, éstos en ruinas y algunos desaparecidos, componían hace unas cuantas décadas uno de los conglomerados molineros más importantes de Galicia cuya energía era suministrada por el caudal de tres modestos ríos a saber: O Folón, O Picón y O da Cal.
Hoy todo ese conjunto constituye uno de los grandes atractivos para los excursionistas y senderistas que recorren estas latitudes.
Los de Los Lunes al Sol raro es el año que no nos damos un garbeo por estos hermosos parajes.
En esta ocasión hemos seguido la ruta que, hace ahora 10 años, recorrió nuestra admirada y entusiasta pateadora Mari Carmen Moledo que combinó en su caminata el paso por los muiños ya citados con la ruta que discurre por los montes de O Rosal en su franja costera, brindando al caminante, en una mañana clara y fresca como la de este lunes, la contemplación desde las alturas de la costa allá abajo festoneada por la espuma que forman las olas del inmenso mar rompiendo sobre el accidentado y rocoso litoral.
Los umbrosos y frondosos pinares que rodean A Poza do Corvo alternan con el monte bajo coloreado de rosa por el abundante brezo que cubre su superficie por los aledaños del Alto da Portela y el monte de Santa Trega que se perfilan en la lejanía.
A partir de ahí, un largo descenso nos lleva a los muiños de O Picón, a un tiro de piedra del inicio y también final de esta hermosa caminata.
Rematamos la jornada en Casa Telleiro, en Figueiró, en donde disfrutamos de un delicioso y selecto menú acompañado de los excelentes Carmelo Rodero y Santiago Ruiz, invitación de nuestra entrañable Elvira por cuyo aniversario brindamos deseándole toda clase de felicidades y buenaventuras durante una larga vida.
Datos de la ruta
Distancia
Duración
Dificultad
Tiempo
18,63 Km.
5 h. 22 min.
Media
Nubes y claros
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En una mañana como la de este sábado, algo nublada pero despejada, con una suave brisa acariciando nuestra piel, iniciamos esta caminata desde la playa de Beluso, en Bueu, siguiendo por los caminos a veces estrechos carreiriños entre espesa vegetación, otras por pistas entre pinares, también por tramos de carretera por los que atravesamos los pequeños núcleos rurales que nos separan de la playa de Lagos que es realmente en donde comienza el hermoso paseo por la costa que desde allí nos lleva a Cabo Udra, a través de umbríos pinares, matorrales y humedales, impresionantes conjuntos de grandes rocas redondas, penedos, chozos que fueron rústicos albergues para pastores en tiempos pretéritos… todo eso acompañado de un mar lujuriosamente azul, con espléndidas vistas de la Rías de Pontevedra, la Isla de Tambo, las bocanas de las de Arousa y Aldán, las Islas Cíes, las de Ons y Onceta.
Eso en la lejanía, pero a nuestros pies, las playas de Mourisca, Pedrón o Tulla, en donde la mar se relaja en suaves olas que bañan su blanca arena, fina e impoluta en estos días aún escasos de bañistas.
En resumen, un delicioso paseo por la costa entre Lagos y Beluso.
Datos de la ruta
Distancia
Duración
Dificultad
Tiempo
11,840 Km.
3 h. 38 min.
Baja
Nubes y claros
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