El tiempo detenido

Durante estas últimas semanas de intensas lluvias y violentos vientos hemos aprovechado para hacer rutas por parajes hermosos y agrestes en los que ríos y regatos fluían formando rápidos y saltos cuyo fragor, entre el ruido y la furia, acompañaban nuestra andadura.

Pero en este lunes hemos optado por el silencio y la calma.

Iniciada la caminata en el centro urbano de Toén, pasamos por sitios como Mugares, Moreiras y Trellerma, aldeas y pueblos en los que aún se respira el ambiente de tiempos pasados, casas de piedra, canastros, fuentes, iglesias, algunas de gran porte como la de San Pedro de Moreiras, que se elevan impasibles entre el silencio y la calma ajenos al estruendo, al ruido y al estrés de la vida ciudadana.

Entre pueblo y pueblo la ruta alterna zonas de matorral con bosque denso, con alcornoques, castaños, madroños y acebos

Es una caminata cómoda, sin grandes desniveles, que discurre por pistas forestales, caminos, congostras y corredoiras, para finalizar en el lugar de comienzo, en Toén, junto al Bar Pazos en donde nos echamos al coleto un buen plato de lentejas y otro de carne guisada contundente colofón de una agradable jornada.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,130 Km. 5 h. 54 min. Media Nublado 

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Blanca y radiante

Blanca y radiante
baja el agua.
Le sigue fiel un caminante.
Todo fragor, todo hermosura
se pierde el río en la espesura.

(Música de «La novia» de J. Prieto)

Blanca su espuma como un traje nupcial, radiante como el rostro de una novia feliz, baja el agua de O Rego da Freixa, barboteando entre las piedras de su accidentado cauce, salvando rampas y desniveles, colándose bajo rústicos puentes, sorteando muiños, abriéndose paso entre la espesa arboleda hasta dar con la mar océana, muy cerquita, no lejos del puente de Rande, en la ría de Vigo.

Por ahí transcurren los primeros kilómetros de nuestro recorrido que no llegan a cinco hasta  toparnos con el Outeiro do Aviador, en la parroquia de Meira, desde cuyo mirador se pueden disfrutar unas magníficas vistas de la ría.

Comienza en el Outeiro una larga y laboriosa ascensión pasando por O Barranco do Faro culminando la subida en O Chan da Arquiña, entre las cumbres de Domaio y Xaxán, una zona recreativa muy frecuentada y conocida por su dolmen emergido de la mámoa que, antes de ser descubierto, lo tapaba y a cuyo lado pacen tranquilamente dos garranos.

El objetivo de la marcha es  seguir por O Rego da Miñouba hasta alcanzar el mágico enclave en el que se halla A Poza da Moura, un misterioso lugar cuya leyenda se cuenta en otras entradas de Senderando, así que no vamos a repetirla aquí.

La fervenza se precipita con fuerza y estruendo en esta poza formando una estampa de impresionante belleza.

Ya va siendo hora de reponer fuerzas  por lo que abandonamos tan hermoso sitio para dirigirnos  con premura al punto de inicio y desde allí desplazarnos al Hoyo 19, el restaurante del campo de golf de Domaio en donde nos espera una agradable refección ennoblecida por los selectos blancos y tintos, invitación de Moisés, con el que celebramos su cumpleaños deseándole larga vida con salud y buenaventura.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,790 Km. 6 h. 3 min. Media Chubascos 

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Apoteosis en Lara, Monçao

Ciclogénesis, explosiva, borrasca Domingos, alarma naranja, etc, pronósticos que presagiaban una mañana catastrófica para la caminata de este sábado lo cual echó para atrás a los habituales componentes de la caminata sabatina menos a dos, a los que no arredró tan sombríos augurios.

Así que José y Elvira no se amilanaron y fueron recompensados con una magnífica mañana para senderear por los aledaños de la freguesía de Lara, de la villa portuguesa de Monçao.

Inician el recorrido en el atrio de la iglesia de Santa Eulalia para , una vez alejados del centro urbano, entrar en los pinares que lo rodean para emprender O Caminho dos Penedos llamado así por las grandes rocas que jalonan la ruta a los que la fantasía popular ha bautizado con nombres que los relacionan con sus parecidos como Penedo do Sapo o Penedo da Toca do Coello, entre otros.

Están los caminos encharcados, a veces atravesados con ramas y troncos que el temporal ha destrozado pero que no son impedimento para que estos dos aguerridos caminantes los superen alegremente.

Finaliza el tramo de los penedos en una amplia campa, llamada A Eira da Cotorinha, en cuyo banco nos detenemos para dar cuenta de un ligero refrigerio antes de regresar a la parroquia de Lara en cuyo acceso sur se encuentra la espectacular Cascata do Fojo, una sucesión de impresionantes fervenzas que, en esta mañana, ofrecen a nuestros asombrados ojos una imponente apoteosis del agua enfurecida en una explosión de fuerza y espuma, galopando sobre un accidentado cauce que se alarga río abajo entre moinhos y pasarelas, con rincones de umbría hermosura, hasta desaparecer entre los campos inundados de un Parque de merendas.

Impresionados por tal demostración de belleza y energía que nos ha ofrecido la madre naturaleza, regresamos por el mismo sitio al punto de inicio en la iglesia parroquial, encantados de haber disfrutado de tan hermoso espectáculo.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
11,350 Km. 3 h. 43 min. Baja Nublado 

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Fervenzas de Cures

Santo André de Cures es una parroquia perteneciente al municipio de Boiro,  que con los de Poboa do Caramiñal, Rianxo y Ribeira conforman las Comarca del Barbanza, en la costa norte de la ría de Arousa.

Tanto en esta comarca como en los municipios vecinos de Noia y Lousame abundan las rutas de senderismo pero ninguna de ellas cuenta con las siete fervenzas o cataratas en castellano que nos depara la ruta de Cures a saber: Las de Cardenoxo, Enseño, Rego das Salgueiriñas, Acevedro, Teaño, Loxo de Arriba y Pozo Negro.

En estos días de fuertes lluvias cada una de ellas ofrece a nuestros asombrados ojos una estampa  de sobrecogedora hermosura en la que el río, convertido en una enorme lengua de blanca e hirviente espuma, se precipita  desde las alturas sobre las oscuras rocas.

La jornada comenzó con fuertes chaparrones mientras nos desplazábamos al punto de inicio de la ruta en la iglesia de Cures. Apenas si unas gotas cayeron durante la mañana lo cual nos permitió disfrutar a tope de tan extraordinario recorrido, de fervenza en fervenza.

A veces por caminos empedrados, hendidas sus losas por las rodeiras, las huellas formadas por el paso de los carros del país durante cientos de años.

Cuesta imaginar que por esas empinadas corredoiras,  hoy resbaladizos caminos de agua, subiesen y bajasen aquellos aquellos enormes bueyes tirando del carro, chirriando su propio canto.

Si queres que o carro cante,
compañeiro, meu veciño,
si queres que o carro cante
móllalle o eixo no río.

Están las fervenzas casi escondidas en el interior del monte, en umbríos parajes por los que el río se desploma salvando los profundos desniveles, el ruido y la furia despeñándose río abajo, perdiéndose entre sus riberas.

Con tanto espectáculo y tanta parada en tan mágicos parajes la caminata se alarga en el tiempo de manera que ya pasan de las cuatro de la tarde cuando llegamos a la Taberna de Lelo, en Noia, en donde han tenido paciencia de esperarnos y servirnos un agradable menú compuesto de coliflor a la gallega y chocos con arroz del que damos cuenta contentos y agradecidos.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,270 Km. 6 h. 48 min. Media Sol y nubes 

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Esplendor en el Eifonso

Se anunciaba una fuerte borrasca para la mañana de este sábado  así que optamos por irnos de caminata por una ruta cerca, como de andar por casa, la Senda del río Eifonso, en la vecina parroquia de Bembrive con la esperanza de encontrar O Rego Eifonso en uno de sus momentos espléndidos después de estos días de fuertes lluvias.

Y sí fue cuando, iniciada la caminata en el parque forestal de Beade, descendemos entre pinares hacia los aledaños de Bembrive contemplando allá abajo la ría de Vigo envuelta en la neblina hasta dar con la carretera desde donde parte la Senda, muy bien preparada por la Comunidad de Montes.

Los caminos están encharcados y todo el paisaje rezuma humedad. Brillan los helechos, la hierba y las hojas por la abundante lluvia recién caída pero durante nuestra marcha apenas  un par de  chaparrones nos han obligado a sacar los paraguas por lo que podemos disfrutar a tope de la bellísima estampa que esta verde naturaleza  ofrece a nuestros sentidos.

Seguimos por la senda río arriba disfrutando del hermoso entorno de sus riberas arboladas, de la frondosa flora que cubre la agitada corriente, hasta que llegamos a la fervenza de Bouza Fría en la que río  se precipita como una hirviente lengua de espuma sobre la poza  del Muiño do Buraquiño en un paraje de mágica belleza en la que O Rego Eifonso despliega todo su esplendor.

Sigue la marcha hasta la ermita de San Cibrán desde  cuya fuente, siempre monte arriba, por pistas  y carreiriños, regresamos a las cercanías del campus universitario de Marcosende, ya a unos cientos de metros del Parque Forestal de Beade, inicio y fin de esta hermosa caminata.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
12,630 Km. 3 h. 36 min. Media Chubascos 

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