Por el monte Castrove

Hace poco más de dos años, partiendo del municipio pontevedrés de Poio emprendimos la marcha, Castrove arriba, por su ladera sur hasta llegar al campo del Golf de Meis casi en la cima y descender al monasterio de Armenteira, tildado pomposamente como la catedral del Salnés en unas recientes declaraciones del Presidente de la Diputación a cuyo organismo hay que agradecer la espléndida tarea realizada en la construcción de preciosas rutas como las del Río San Martiño, O Río da Chanca y la  Da augua e  da pedra, todas muy cerca unas de otras,  recuperando  los viejos senderos, hasta hace poco abandonados, con sus muiños y carreiriños, a lo largo de las orillas de los citados ríos rebosantes del verdor y la belleza que le brindan las abundantes aguas de las generosas lluvias del reciente invierno y la frondosidad de la floresta que ya luce  esplendorosa en esta incipiente primavera.

En esta ocasión, basándonos en la ruta que nos ha dejado pedrocob en wikiloc, hemos comenzado  en Armenteira y, siguiendo en sentido contrario a la anterior, hemos subido por la ladera norte del Castrove hasta el campo de golf.  Llegados poco después  al lugar de A Escusa, iniciamos la bajada por el río San Martín para llegar a Barrantes en donde paramos para comer.  Barrantes se encuentra cerca de Cambados, en pleno valle del Salnés, la tierra del albariño cuyos viñedos se extienden a lo largo y ancho de toda la comarca salpicada de numerosas bodegas en las que se procesa y almacena el apreciado caldo.

Salimos de Barrantes para iniciar el regreso por la citada ruta Da auga e da pedra, que sigue tan hermosa y bien cuidada como la primera vez que la recorrimos. En un par de horas estamos de nuevo en Armenteira cerrando así el bucle y rematando la jornada.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,20 Km. 7 h. 25 min. Media Lluvioso 

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Del Barbeira al Verdugo

Cuando hicimos esta ruta en octubre del 2011 era un día otoñal, soleado y tranquilo. Hasta nos echamos una siesta en Covelo, bajo los carballos, después de comer. Nada que ver con este lunes lluvioso de esta incipiente primavera que no se deja notar y que parece una fiel continuación del duro invierno que no ha tocado sufrir.

Hoy la lluvia, que nos ha venido acompañando en casi todas las jornadas de este invierno, seguía siendo la principal protagonista del día aunque más pacífica y suave. Solamente a nuestro paso por la cota más alta de esta parte de la Serra do Cando se levantó algo de viento y hasta hubo un intento de granizada. Vueltos al valle siguió el orballo con algunas interrupciones.

El paisaje, aún invernal, poco se parece al del otoño de hace dos años. Los árboles de hoja caduca comienzan a mostrar tímidamente sus hojitas. Nada que ver con la exuberante explosión de verde en plena primavera.
Los ríos Barbeira y Verdugo mantienen pletóricos su caudal y muchos de los caminos aún siguen convertidos en auténticos regatos.

Hemos comenzado la ruta en el lugar de San Lorenzo a unos 14 Km. de Antas en cuyo Casino nos hemos detenido para disfrutar del agradable almuerzo que allí nos esperaba.

Con un par de horitas más de saludable caminata regresamos al punto de partida y rematamos otra grata jornada de senderismo.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,600 Km. 7 h. 32 min. Fácil Lluvioso 

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Temporal en A Paradanta

Me gusta ver el cielo con negros bubarrones y oir los aquilones horrísonos bramar… Me vienen a la memoria estos sonoros versos de D. José de Espronceda al recordar la escalada de este lunes a los 956 m. del  Coto da Vella, en plena sierra de A Parandanta.

Aunque ya estábamos avisados de que el tiempo estaría lluvioso, no sospechábamos que aquello iba se iba a poner tan difícil cuando, al comenzar la ascensión a ese emblemático promontorio en el que dice la leyenda que se apareció la Virgen de A Franqueira, el viento que venía acompañando a la lluvia desde bastante atrás se tornó ventisca, vendaval, huracán, cuyas rachas soplaban como afiladas cuchillas con furia desmedida sobre nosotros.

Gorros, paraguas, chubasqueros, botas, mochilas y polainas de nada sirvieron ante la salvaje acometida del aquilón enfurecido. A duras penas logramos abandonar aquel lugar pugnando contra el vendaval enloquecido que parecía haberse propuesto derribarnos sobre los tojos y rocas que rodean la cueva que alberga la venerada imagen. A trancas y barrancas salimos de allí bajando por pistas y cortafuegos, todo barro y agua, hasta la zona recreativa de Os Bidueiros a la entrada de A Franqueira, la pequeña aldea en la que se yergue el majestuoso santuario, todo quietud bajo el persistente repiqueteo de la lluvia incesante.

Aún nos quedaban por recorrer un par de km. hasta llegar, pasadas las cuatro de la tarde, a O Cebreiro, pequeño núcleo rural en cuyo «Bar-restaurante Paradanta» fuimos acogidos con cálida hospitalidad. Allí sustituimos las empapadas prendas por otras secas y recuperamos nuestras menguadas energías con un contundente caldo de navizas, pollo con arroz y ricos postres acompañado todo de un rojo mencía.

Casi secos y reconfortados, después de una larga sobremesa, emprendimos el regreso, esta vez sobre ruedas y bajo techo, que no estaba la cosa para seguir sendereando.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
15,050 Km. 4 h. 59 min. Difícil Lluvia y viento 

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Trío de ríos en A Cañiza

El pasado día 8 de los corrientes fue inaugurado en la parroquia de Parada de Achas, municipio de A Cañiza, el PR-G 165 o Sendeiro das Fragas e Levadas do Calvo e Deva que con el Oulo componen el trío de ríos que riegan las tierras del valle de Parada. Parte de esta ruta coincide con la que hicimos en octubre del año pasado comentada aquí con el título de Los montes de A Paradanta.

Son 18 km de senderos que discurren por las orillas de esos tres ríos, pletóricos en esta época del año, majestuosos en unos tramos, casi furiosos en otros, hermosos en todo su curso, entre las frondosas fragas del Deva y el Calvo, con antiquísimos ejemplares de castaños y carballos, albergando en su entorno el espectacular sobreiral, un bosque de alcornoques de más de cuatro hectáreas  al que la inminente primavera comienza a vestir tímidamente con el verde de las primeras hojas.

Aunque la ruta tiene su inicio oficial en el lugar llamado A Ponte nosotros hemos arrancado de  Nocelláns,  desviándonos en la central eléctrica de Cabo para dirigirnos a un  restaurante de A Cañiza a donde llegamos después de salvar un duro tramo de más de 800 m. con más de un 30% de pendiente.

De allí regresamos al punto del desvío en donde recuperamos el PR-G 165 hasta el encuentro del río Deva con el Calvo, siguiendo por la orilla de éste casi hasta el punto en donde hemos iniciado la marcha de este lunes.

Un precioso recorrido que será interesante repetir cuando  esté la primavera avanzada o en verano para disfrutar de los caducifolios en todo su esplendor  aunque, eso sí, el festival de agua que nos regalan los ríos en esta época habrá menguado para esas fechas.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
25,470 Km. 8 h. 12 min. Media Nubes y claros

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Capeando el temporal

Cuando llegamos a Caroi, una parroquia del municipio de Cotobade a unos 600 m. sobre el nivel del mar, la lluvia y el viento arreciaban de tal forma que no nos decidíamos a salir de los coches para comenzar la caminata de este lunes.

Al fin, poniendo al mal tiempo buena cara, esta vez en el sentido literal de la expresión, pertrechados con chubasqueros, guantes, paraguas, botas y polainas, nos enfrentamos a los hostiles meteoros que nos esperaban en el exterior. A medida que la ascensión avanzaba por la Sierra do Cando, entre los mástiles de los generadores eólicos casi ocultos en la niebla, la borrasca se crecía y al alcanzar los 987 m. de altitud el chaparrón mudó a granizo, el viento se tornó huracán y el frío se hizo gélido.

Resistimos a duras penas los embates del temporal que fue amainando a medida de descendíamos monte abajo hacia Cerdedo en donde hicimos un alto en el camino para secarnos y almorzar. Calcetines, guantes y otras prendas cubrieron los radiadores del salón de comidas con el tolerante beneplácito de la regidora del mesón.

De poco nos sirvió, pues la lluvia siguió acompañándonos en el regreso aunque sin la furia de la mañana. Tal cantidad de agua era la que inundaba los caminos que en más de una ocasión nos vimos obligados a vadearlos calzados acabando con los pies chapoteando en el interior de nuestras botas.

Parte del camino de vuelta transcurrió por el PRG 69, o Ruta de Frei Martín Sarmiento, bastante recuperado después del abandono en que lo vimos la última vez que pasamos por allí. El resto siguió por una larga y sinuosa pista forestal, con hermosas vistas del valle de Cerdedo  jalonado por las numerosas cascadas provocadas por las lluvias torrenciales del día.

En resumen, una emocionante jornada de la que nos queda la formidable estampa de la naturaleza envuelta en en el furor de los elementos y el hermoso cuadro de los bosques  con sus caminos hechos torrentes y sus ríos y cascadas  rebosantes de agua y espuma.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
26,760 Km. 7 h. 42 min. Difícil Tempestad

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