Poco río y mucho mar

Hace un año, cuando aún no nos estaba permitido salir de los límites del municipio, hicimos esta ruta cuya crónica llevaba el título de «El diluvio universal» pues era tal la cantidad de agua que caía sobre nuestra cabezas que bien merecido le iba lo del diluvio.

Y así se mantuvo durante toda la jornada hasta el punto de que apenas si tuvimos la oportunidad de enterarnos por donde discurría la marcha porque la espesa cortina de agua que no cesaba no nos permitía ver más allá de nuestras botas.

En este lunes el panorama fue bien distinto, ya que durante todo el día lució un sol primaveral cuyos rayos, filtrándose por entre los frondosos pinares que rodean A Madroa, embellecían los caminos, pistas forestales unas veces y pistas asfaltadas otras con mayor frecuencia que la deseada. Es lo que pasa con las caminatas cercanas a las zonas urbanas.

Aún así, pudimos disfrutar del hermoso paraje en el que se halla la laguna en la que nace el río Lagares, el río de Vigo que, desde este lugar que limita con el aeropuerto de Peinador, inicia su curso siempre urbano hasta la playa de Samil en donde entrega sus aguas al Atlántico.

Un humilde río cuya modestia contrasta con la grandiosidad y belleza de la espléndida ría viguesa.

Rematamos la caminata en donde se inició, al lado de Bar Restaurante Frontera, en donde dimos cuenta de su menú del día que satisfizo a unos más que a otros pero que sirvió de pretexto para condecorar a la campeona de este año, Elvira, que una vez más se hizo acreedora de la Medalla de Oro de Sendereando por ser la más andarina con sus más de 1.500 Km de recorrido durante el 2021.

Desde aquí la felicitamos a ella y también a nosotros todos, los componentes de este entusiasta grupo de veteranos andariegos que, año tras año, pateamos por los montes, valles y ríos de este entorno nuestro del que somos privilegiados moradores.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,120 Km. 5 h. 00 min. Media Soleado 

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Campana sobre campana

Le robamos el título al conocido villancico para hacer referencia a uno de los hitos más interesantes de la ruta de este lunes: la fábrica de campanas de los Ocampo en el lugar de Badoucos, en Arcos da Condesa.

A pocos más de cuatro kilómetros del centro urbano de Caldas de Reis, una de las villas termales más afamadas del país, se encuentra la pequeña aldea de Badoucos en donde se halla el taller de la saga de los Ocampo que desde hace casi cuatrocientos años sigue ejerciendo el noble y casi extinguido oficio de los campaneros.

Allí se fundieron las campanas que Anllóns y Bastabales que inspiraron los versos de dos de los poetas más emblemáticos de la literatura gallega: Pondal y Rosalía. Muchas de las iglesias gallegas ostentan en sus espadañas campanas de los Ocampo, incluso catedrales como las de Santiago, la concatedral de Vigo y la Almudena de Madrid con sus cuatro campanas en la llamada Torre de los gallegos.

No había actividad en la fundición en esta mañana pero valdrá la pena volver otro día para visitarla y conocerla.

Desde allí no queda mucho para llegar al Parque Natural del río Barosa  que desde la altura se precipita en una deslumbrante cascada sobre las inmensas rocas.

Continúa la caminata monte arriba entre viejos muiños y frondosa arboleda, en continua ascensión, hasta el lugar de Arosa desde donde desciende hasta el de Paradivas, ya cerca de la presa de A Baxe que todos los veranos aparece teñida de verde por un alga tóxica y que, en contra de lo previsto, no evita las inundaciones que provoca el río Umia en sus crecidas a su paso por la villa.

Un poco más abajo, junto a la nave nave de la antigua central eléctrica, el Umia  nos ofrece otra hermosa estampa de agua y espuma en la fervenza de Segade que se desliza sobre las enormes lajas del fondo para seguir río abajo, entre pasarelas y estrechos caminitos, hasta la alameda de Caldas declarada Paraje Pintoresco y Jardín Histórico,  uno de los más bellos jardines de la provincia, en las márgenes del río, con multitud de especies arbóreas, incluso exóticas, entre las que destacan varios tipos de camelias.

Muy cerca de la alameda, ya en pleno centro urbano, finaliza esta hermosa caminata que rematamos en el Restaurante Castro que, a base de caldo, tortilla, canelones y filetes, calma nuestras hambres y repone las energías gastadas en los 22 Km. de la pateada mañanera.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,900 Km. 5 h. 23 min. Media Chubascos 

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Tres pazos y mucho asfalto

Al Oeste de Lalín en el 16, Caminata Lalinense en el 18 y en este lunes Tres Pazos y mucho asfalto. Tres títulos para la misma ruta, o parecida, porque ésta ha sido algo más corta que las anteriores.

Hemos pasado por los tres pazos  de Bendoiro, Eirexe y Liñares aunque debería decirlo en tercera persona, pues el que esto escribe lleva ya tres semanas de baja a causa de una lesión en el pie que, de momento, lo mantiene en el dique seco.

Los pazos alternan con carballeiras y extensas fincas de labor, sobre todo praderas, en esta zona de gran actividad ganadera. Hay mucho verde pero también mucho asfalto, demasiado para estos senderistas amantes de las corredoiras y congostras que merodean casi ocultas entre carballos, pinos y castiñeiras en parajes teñidos de magia y nostalgia de lo que fueron hace décadas.

La jornada remata en donde empezó, a lado del Restaurante Onde Antonio en el que, como en otras ocasiones, no falta un menú de generosas porciones que satisface con creces las hambres y fatigas que trajo consigo la caminata de hoy.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,400 Km. 4 h. 55 min. Media Soleado 

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Trío de ases

Una Q y dos K. Una reina y dos reyes, como en los dados, en el juego del póker.

La reina es Elvira que remata el año con más 1.600 Km. en sus botas acompañada de Torres y Moisés, dos de los más andariegos de Los lunes al Sol.

En esta última jornada del 2021 solamente esos tres se han despojado de la modorra y resaca de los fastos navideños.

Entre pinares y caseríos han llegado hasta la iglesia de Santa María de Sanza que fundó el arzobispo Gelmírez allá por el siglo XII. Sigue la marcha hasta la de San Miguel, en el Camino Portugués que discurre paralelo al río Valga hasta poco antes del lugar de Pedrafita en cuyos aledaños les esperan los preciosos parajes que forma O Rego do Ferreño en su encuentro con el río Valga.

Un viejo muiño marca el inicio de un cuadro de portentosa hermosura en donde las aguas de ambos ríos galopan entre los saltos y rápidos coronados por la  impresionante fervenza de Raxoi, una cola de caballo de refulgente blancura que se precipita desde lo alto en un escenario que evoca ensueños de trasnos y meigas ocultos en la arboleda, los muiños y las inquietas aguas.

Sigue la ruta por los bosques que jalonan el curso del Valga desviándose a la altura de la localidad de Martores para continuar por la zona recreativa de As Laceiras.

El trío de ases sigue su camino hasta Ponte Valga y desde allí a la tierra de La Bella Otero, inicio y fin de la caminata de este lunes, la postrera de este año.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,010 Km. 5 h. 14 min. Media Chubascos 

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Espejo oscuro

Cuando hicimos esta ruta en el verano de 2015 solo éramos seis y todos varones. En este lunes de diciembre del 2021 eran doce los caminantes, la mitad mujeres. El elemento femenino aporta frescura y alegría a este grupo de veteranos andarines.

Castrelo de Miño es un municipio ourensano ubicado en el corazón del Ribeiro en la margen izquierda de río Miño. Es conocido sobre todo por el inmenso embalse que allí se construyó y que provocó la pérdida para muchos agricultores de sus mejores tierras.

La caminata parte del aparcamiento del Club Náutico de Castrelo de MIño y continúa por la orilla del embalse que a estas horas tempranas, cuando aún está amaneciendo, se extiende como un espejo oscuro bajo un cielo gris que amenaza lluvia.

Se desvía la ruta de la orilla para centrarse en el lugar de O Pazo, un solitario núcleo rural en el que llama la atención O Pazo da Casa da Capela, un caserón cuya antigua grandeza queda reflejada en los blasones que adornan su fachada.

De regreso a la orilla del embalse, llegados al lugar de Pedreios, hay que atravesar la carretera para meterse en los pinares monte arriba hasta dar con O Rego de Nogueiredo alcanzando poco después el  punto más alto de la ruta a unos 500 m. de altitud. A partir de ahí se acaban las cuestas y continúa una cómoda andanza entre viñedos, alguna que otra carballeira y típicos lugares de O Ribeiro como Nogueiredo, Foxo, Noallo de Abaixo y Parada hasta dar con San Estevo,  en la parroquia de Ponte Castrelo, con su monumental iglesia,  casa rectoral y cementerio, ubicados  en un lugar alto y dominante con vistas a la ribera del río Miño.

Vuelve la ruta a la orilla del embalse que bordea durante un par de kilómetros hasta el lugar en el que se encuentra el Club Náutico en cuyo restaurante se reponen fuerzas y se remata esta bonita y cómoda caminata.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,130 Km. 5 h. 22 min. Baja Nubes y lluvia 

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