Caminando y cumpliendo

Lleva caminando hace más de cuarenta años y en este lunes, 19 de setiembre de 2022, cumple ochenta, lo que hace de él el más veterano de los andarines en ejercicio dentro de los grupos de Sendereando, tanto de la Caminata Sabatina como de Los Lunes al Sol.

Es nuestro entrañable Dietmar, incombustible andariego con el que hemos compartido cientos de rutas a lo largo de todos estos años. Al que esto escribe, que también pasa de los ochenta, le une una relación especial con tan gran amigo, pues ambos hicimos juntos una de las travesías más largas que cruzan la Piel de Toro: La Vía de la Plata con 950 Km. de recorrido.

La caminata de este lunes se la hemos dedicado a él rematando la jornada en La Rectoral de Fofe en donde hemos compartido mesa y manteles para celebrar tan especial acontecimiento en el que también ha participado su hijo Marco, venido de lejanas tierras para para estar con su padre y sus amigos en tan importante efemérides.

Iniciamos la ruta en la Rectoral, bajando por la carretera que va a la playa fluvial de Maceira desde donde nos metemos en el sendero que, bajando a la levada de Redondo, sigue por la orilla derecha del río Tea hasta la aldea de su mismo nombre. En un paseo delicioso, siempre bajo la sombra de su frondosa arboleda, por el estrecho caminito por el que discurre la levada.

Desde Redondo regresamos al río vadeándolo por los Pasos de Lourido para ascender hasta la carballeira sobre la que se eleva la ermita de Nª Sª de la Esclavitud, un hermoso y umbrío paraje muy apto para hacer una parada y degustar la sabrosa tarta que nos ha preparado Elvira y con la que celebramos el cumple de Dietmar, antesala de la más completa que tendrá lugar en la Rectoral.

Pasado el lugar de Portagudiño al que hemos accedido a través de carreiros y corredoiras, por viejos suelos empedrados, a la sombra de carballos y otros caducifolios que aún nos han sido desvestidos por el inminente otoño, damos con el aserradero de Os Carranos, una instalación construida sobre el río Vixiáns cuyas aguas movían la noria que a su vez accionaba la maquinaria dedicada a la construcción de carros del país, hace más de cien años.

No tardamos en llegar al puente medieval sobre el Tea en un paraje lleno de encanto no lejos de la Rectoral de Fofe en la que rematamos la caminata celebrando un excelente banquete en honor de nuestro veterano compañero y amigo al que una ves más, desde aquí, le deseamos que cumpla muchos más con salud y felicidad.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,270 Km. 5 h. 8 min. Media Soleado 

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Lidiando con moscas

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.

Así hablaba de las moscas  Antonio Machado, allá por los primeros años del siglo pasado en su libro «Soledades».

En la caminata de este lunes las moscas fueron las protagonistas de la jornada. Un enjambre de estos molestos insectos nos acompañó durante  buena parte del día, sobre todo a nuestro paso por las zonas más boscosas, tanto en el monte como por las riberas de los ríos, así que no nos evocaban otra cosa que no fuera el deseo de que desaparecieran de una vez. A don Antonio le recordaban sus años felices de la infancia, en la escuela y en la casa familiar.

Claro que no es lo mismo una mosca que revolotea juguetona a nuestro alrededor que un montón de ellas pegadas a los ojos mientras uno va caminando casi a ciegas sin conseguir espantarlas.

Aún sí, la caminata que  se inició en el Balneario de Arnoia mereció la pena.

A lo largo del río Arnoia pasamos por viñedos que aún no habían sido vendimiados por lo que pudimos disfrutar del dulce sabor de sus doradas uvas.

Aunque las recientes lluvias no tuvieron efecto alguno sobre el terreno que sigue estando seco y polvoriento, la arboleda de ribera sigue verde y frondosa. Una vez abandonado el Arnoia y desviados hacia el monte, nos topamos con encantadoras aldeas como Louredo y Meréns. Desde esta última de divisa una espléndida panorámica del valle regado por el río Miño ya convertido en la presa de Frieira.

Siguiendo por la orilla  del embalse  que se extiende plácido y azul como un espejo, no tardamos en alcanzar los jardines del balneario en donde finalizamos la caminata reponiendo fuerzas en su restaurante.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,710 Km. 5 h. 35 min. Media Nublado 

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¿Querías lluvia? ¡Pues toma lluvia!

Salimos de la iglesia San Xoan Bautista de Cerdedo con una lluvia fuerte y persistente que no cesó durante las cinco horas y pico que duró la caminata.

Después de casi tres meses de pertinaz  sequía, con tres o cuatro olas de calor que dejó secos los cauces de ríos y regatos y hechos polvo caminos y senderos, la vuelta de la lluvia hizo despertar a la naturaleza que estaba como agobiada, agostada, por la falta de agua.

Brillan de nuevo las piedras de los caminos y las rocas en el monte. Suena el agua en la Fervenza de Cavadosa y se agitan las copas de la frondosa arboleda en las riberas del Río do Seixo.

No es que a los senderistas nos entusiasme la lluvia, pero en esta ocasión caminamos contentos bajo el incesable repiqueteo de la lluvia sobre nuestros paraguas y chubasqueros agradecidos ante la hermosa estampa del río y la montaña.

Dejando atrás el Río dos Castros, que discurre un poco más bajo de la citada iglesia, ascendemos por un tramo de la Ruta de Frei Sarmiento, una antigua conocida de los andarines de este grupo, bastante descuidada en la actualidad, como suele suceder.

Llegados a la aldea de Carballas, casi en la cima de la ruta, el temporal arrecia sobre el solitario lugar que atravesamos para dirigirnos por la ancha vereda,  cubierta de hierva, hacia el sitio de Cavadosa, un par de casas en las que se inicia el descenso al Río do Seixo por cuya ribera derecha caminamos unos cuantos kilómetros por antiguos senderos jalonados de cierres de piedra tapizada con el intenso verde del musgo, entre muiños abandonados, y toda la arboleda propia de estos parajes, en un escenario de impresionante hermosura.

Termina el sendero en las praderas vecinas del casco urbano de Cerdedo, junto la ermita de San Antón y puente del mismo nombre sobre el Río dos Castros. Desde allí, a un tiro de piedra, salvamos la breve cuesta que nos separa de la iglesia de San Xoan en donde comenzó y remata la caminata de este lunes.

 

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,780 Km. 5 h.41 min. Media Lluvia 

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Difusos en la niebla

Cuando llegamos a los Muiños do Picón, a unos 2 km. del bario das Cruces en O Rosal, una densa niebla cubría la zona convirtiendo en sombras las famosas casetas de piedra que en tiempos ya idos albergaban sus famosos muiños.

Dominada la colina en la que se asientan los 24 ingenios que se elevan a lo largo de O Rego do Picón, aparecen Os Muiños do Nivel que  los separan de los de O Folón que son 36, cuesta abajo por el río de su mismo nombre y que en esta mañana quedan ocultos por la niebla.

Nosotros seguimos por elAlto da Cerexeira, por la pista que corre paralela al Río da Cal en donde nos encontramos con los restos de Os Muiños do Calán. Ya quedan pocos ejemplares y bastante abandonados, pues no les cupo la suerte de los de Picón y Folón que fueron restaurados y lucen como nuevos en la actualidad.

Vadeado el río da Cal por una vieja pontella, seguimos monte arriba hasta dar con los hermosos pinares de Santa Comba entre los que pastan unos cuantos cientos de ovejas que se alejan ante nuestra presencia.

A esta hora ya la niebla ha desaparecido y una suave brisa alivia nuestro caminar.

Pasada la aldea de Santa Combra, ya en pronunciado descenso, un camino umbrío entre frondosa arboleda nos lleva hasta el centro urbano de Loureza en cuya alameda, al orilla del Tamuxe, hacemos una parada para  tomarnos el acostumbrado plátano, esta vez acompañado de un delicioso bizcocho que nuestra querida Elvira ha preparado para disfrute de sus compañeros de ruta.

Dejando atrás Loureza, emprendemos una nueva ascensión por las pistas que rodean el barrio de O Castañal desde cuya cima de contempla una espectacular panorámica del río MIño con el monte de San Trega al fondo.

Desde ahí, siempre en descenso, damos de nuevo con el Tamuxe cuya ribera izquierda seguimos, muy pegados al río, por un estrecho camino no siempre fácil, pues en algunos tramos ramas y maleza dificultan el paso.

Ya van dando las dos cuando alcanzamos el lugar de As Cruces, punto final y también principio de  la caminata de este lunes, rematando la jornada en el Asador La Pradera, en San Miguel de Tabagón, con un suculento bacalao a la plancha con  el que reponemos las energías consumidas en la agradable caminata de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,370 Km. 5 h. 14 min. Media Niebla

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Ríos secos, caminos polvorientos

Salimos de Casa Paco, en Torroña, una aldea casi escondida entre las profundidades de A Serra da Grova, en una mañana fresca y soleada, caminando por los sinuosos senderos que serpentean por el monte raso hasta alcanzar los pinares cercanos a las Pozas de Mougás, los cuales presentan en esta ocasión un aspecto deplorable: infestado de tojo y maleza, el estrecho camino que atraviesa el bosque se hace casi intransitable, llegando con gran dificultad a la pista forestal que nos lleva a las pozas las cuales nos ofrecen también una triste estampa.

Un chorro apenas visible mana de las rocas por las que hace unos meses caía un generoso caudal brillante de agua y espuma.

La pista que hasta allí nos conduce está seca y polvorienta. Los escasos coches que por allí pasan levantan una molesta y densa polvareda, mala compañera ppara los caminantes.

Dejando atrás las pozas seguimos durante unos 6 Km. por pistas forestales entre pinares y monte raso, a veces con espléndidas vistas de la costa de Oia, hasta adentrarnos en las Sobreiras do Faro, un espléndido bosque de alcornoques,  en las orillas del río Broi, completamente seco en estos días.

Desde ese precioso bosque toca ahora una larga cuesta monte arriba bajo un sol de justicia, por una polvorienta pista, a pleno sol, lo que supone una dura prueba para estos experimentados senderistas.

Llega el alivio cuando la ruta se desvía de la pista para entrar en los pinares próximos a Torroña bajo cuya sombra caminamos relajados hacia Casa Paco en donde rematamos la jornada con una alegre y animada comida cuyo principal comensal es nuestro querido Ángel, compañero de cientos de rutas en el pasado y que hoy, habiéndose desplazado desde su actual destino en Tenerife,  ha caminado con nosotros.

Brindamos por él y por todos nosotros en este gozo reencuentro amenizado a los postres por Dietmar y acordeón, indispensable en estas celebraciones.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,800 Km. 5 h. 10 min. Alta Soleado 

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