Gran jornada en Oliveira

Este lunes ha sido una jornada de nostalgias y recuerdos, pues Oliveira es para nosotros el lugar de partida de las numerosas rutas diseñadas por nuestro querido Eduardo en cuya hermosa finca y casa hemos iniciado una vez más la caminata y en donde, amparados por su cálida hospitalidad, hemos disfrutado de un auténtico banquete preparado por Elvira, la genial chef de Sendereando.

Callos con garbanzos que quitaban el hipo, carrilleras y rabo de ternera que acariciaban el paladar como un suave terciopelo, orejas de carnaval y lenguas de leche frita que hacían soñar con el paraíso de Alá. Todo eso lo hizo ella sola para los 19 comensales que nos reunimos alrededor de la gran mesa en la finca de Oliveira.

Mucho jolgorio y mucha alegría alrededor de nuestro buen amigo con un fin de fiesta amenizado por el acordeón de Dietmar, el andarín más veterano de esta tropa, bajo cuyos acordes cantamos y bailamos después de haber brindado con entusiasmo por los dos principales actores de esta espléndida jornada: nuestro anfitrión Eduardo y la chef Elvira.

En resumen, una efemérides para no olvidar que ha quedado grabada en nuestros corazones y nuestra memoria con letras de oro.

Fue todo eso el colofón de la estupenda caminata por los aledaños de Oliveira desde donde subimos hasta el Curro de San Cibrán para seguir por los extensos y hermosos pinares que pueblan Pinzás, atravesando los amplios llanos de A Portavedra para llegar a los intrincados caminos que acompañan al río Folón, siguiendo entre pinares y bosques de eucaliptos, hasta la Capilla de San Andrés en O Barco.

Unos cientos de metros más nos llevan por carretera hasta la aldea de Nande y, de nuevo por pistas forestales, nos dirigimos hacia el Castro de Pedra Moura, una magnífica atalaya a cuyos pies de extiende la ensenada de Baiona, una lámina de intenso azul sobre la que parecen flotar la islas Cíes y las Estelas.

Para Oliveira quedan unos cientos de metros que salvamos en un periquete ansiosos por comenzar la magnífica velada que allí nos espera.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,770 Km. 4 h. 54 min. Media Soleado 

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Prevalece la hermosura

La de este lunes es una de las caminatas más antiguas en nuestra ya larga historia andariega que para algunos ya pasa de la treintena.

Cuando conocimos O Rego da Fraga o Rego dos Ladróns, estaba recientemente inaugurado. Relucientes pasarelas y bancos, de madera, rústicas chozas en las que resguardase de la lluvia  o protegerse del sol completaban y adornaban los hermosos parajes que se iban sucediendo a lo largo del curso de de este hermoso río que, nacido en el Monte Xaxán, desciende con rápidos y saltos, entre muiños y la frondosa arboleda de ribera, hasta la playa de Meira en donde entrega sus aguas a Ría de Vigo.

Poco queda de todo aquello. Las pasarelas, si no han desaparecido apenas si han dejado rastro de su existencia, y lo mismo ocurre con el resto de paneles informativos, bancos y demás complementos. Nadie se ha ocupado de su mantenimiento aunque el río allí sigue. Prevalece su hermosura sobre el olvido y la desidia.

Hemos recorrido el río desde Meira hasta cerca de su nacimiento  desviándonos  en O  Chan Darquiña para acceder a sus recién instalados Miradoiros do Candón, Grande y Pequeno, dos magníficas atalayas desde las que, en una mañana radiante como la de hoy, se puede disfrutar de la espléndida estampa de la Ría de Vigo, desde la Ensenada de San Simón hasta las Islas Cíes.

Dejamos atrás O Chan da Arquiña para descender entre bosques de pinos y eucaliptos hasta los lugares de O Pombal y Reigón cuyas calle atravesamos para salir de nuevo al campo y caminar otra vez  entre fincas y praderas hasta el puente de piedra que cubre O Rego dos Ladróns por cuya orilla izquierda regresamos a la playa de Meira, fin del río y de nuestra caminata.

Rematamos la jornada en  el Restaurante Hoyo 19 del Club de Golf Ría de Vigo en donde, tras disfrutar de su esmerado menú acompañado por Albariño y Ribera del Duero regalo de nuestro querido Jaime, brindamos porque cumpla muchos más y porque siga siendo un tan «muchacho excelente» como hasta ahora.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,230 Km. 5 h. 42 min. Media Soleado 

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Sen voda non hai muiño

Nos lo cuenta Antón, nuestro entrañable compañero de fatigas, que en este lunes es nuestro guía por las tierras que riega el río Loira, en los aledaños de Seixo, Marín, su patria chica que él conoce palmo a palmo.

Cuentos y leyendas, viejas historias que habitan en el mágico entorno del Loira. En el vídeo lo veréis narrando con gracia y algo de retranca no exenta de ternura, la que se refiere al  Muiño que nunca traballou. Una historia de amor y desamor cuya imagen son las piedras musgosas y abandonadas de este muiño, aval de unos esponsales fracasados.

Y así, desde el Lavadoiro de Soaxe, siguiendo el curso del río Loira, Antón va desgranando consejas y chascarrillos que surgen de los rincones y parajes de indescriptible hermosura que el Loira ofrece a nuestra contemplación.

Lugares como O Ollo da Moscosa, uno de los nacimientos del río, avellanos gigantes que flanquean sus orillas, las presas y levadas para mover los 56 muiños que jalonan su curso desde Allariz hasta la playa de Loira.

Espléndidas atalayas como las del Banco de Pastoriza o la de Monte Castelo desde donde contemplamos fascinados la maravillosa estampa que presenta a nuestros ojos la soberbia ría de Marín.

Todo eso hace de esta caminata una inolvidable jornada en la que, de la mano de Antón, hemos disfrutado de una de las más gratificantes experiencias de Los Lunes al Sol la cual rematamos en Casa Pilán, de Marín, con su menú del día ennoblecido por un Ribera del Duero obsequio de Mari Carmen con el brindamos por que cumpla muchos más en una larga vida llena de felicidad.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,940 Km. 6 h. 20 min. Media Soleado 

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Poco río y mucho mar

Hace un año, cuando aún no nos estaba permitido salir de los límites del municipio, hicimos esta ruta cuya crónica llevaba el título de «El diluvio universal» pues era tal la cantidad de agua que caía sobre nuestra cabezas que bien merecido le iba lo del diluvio.

Y así se mantuvo durante toda la jornada hasta el punto de que apenas si tuvimos la oportunidad de enterarnos por donde discurría la marcha porque la espesa cortina de agua que no cesaba no nos permitía ver más allá de nuestras botas.

En este lunes el panorama fue bien distinto, ya que durante todo el día lució un sol primaveral cuyos rayos, filtrándose por entre los frondosos pinares que rodean A Madroa, embellecían los caminos, pistas forestales unas veces y pistas asfaltadas otras con mayor frecuencia que la deseada. Es lo que pasa con las caminatas cercanas a las zonas urbanas.

Aún así, pudimos disfrutar del hermoso paraje en el que se halla la laguna en la que nace el río Lagares, el río de Vigo que, desde este lugar que limita con el aeropuerto de Peinador, inicia su curso siempre urbano hasta la playa de Samil en donde entrega sus aguas al Atlántico.

Un humilde río cuya modestia contrasta con la grandiosidad y belleza de la espléndida ría viguesa.

Rematamos la caminata en donde se inició, al lado de Bar Restaurante Frontera, en donde dimos cuenta de su menú del día que satisfizo a unos más que a otros pero que sirvió de pretexto para condecorar a la campeona de este año, Elvira, que una vez más se hizo acreedora de la Medalla de Oro de Sendereando por ser la más andarina con sus más de 1.500 Km de recorrido durante el 2021.

Desde aquí la felicitamos a ella y también a nosotros todos, los componentes de este entusiasta grupo de veteranos andariegos que, año tras año, pateamos por los montes, valles y ríos de este entorno nuestro del que somos privilegiados moradores.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,120 Km. 5 h. 00 min. Media Soleado 

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Campana sobre campana

Le robamos el título al conocido villancico para hacer referencia a uno de los hitos más interesantes de la ruta de este lunes: la fábrica de campanas de los Ocampo en el lugar de Badoucos, en Arcos da Condesa.

A pocos más de cuatro kilómetros del centro urbano de Caldas de Reis, una de las villas termales más afamadas del país, se encuentra la pequeña aldea de Badoucos en donde se halla el taller de la saga de los Ocampo que desde hace casi cuatrocientos años sigue ejerciendo el noble y casi extinguido oficio de los campaneros.

Allí se fundieron las campanas que Anllóns y Bastabales que inspiraron los versos de dos de los poetas más emblemáticos de la literatura gallega: Pondal y Rosalía. Muchas de las iglesias gallegas ostentan en sus espadañas campanas de los Ocampo, incluso catedrales como las de Santiago, la concatedral de Vigo y la Almudena de Madrid con sus cuatro campanas en la llamada Torre de los gallegos.

No había actividad en la fundición en esta mañana pero valdrá la pena volver otro día para visitarla y conocerla.

Desde allí no queda mucho para llegar al Parque Natural del río Barosa  que desde la altura se precipita en una deslumbrante cascada sobre las inmensas rocas.

Continúa la caminata monte arriba entre viejos muiños y frondosa arboleda, en continua ascensión, hasta el lugar de Arosa desde donde desciende hasta el de Paradivas, ya cerca de la presa de A Baxe que todos los veranos aparece teñida de verde por un alga tóxica y que, en contra de lo previsto, no evita las inundaciones que provoca el río Umia en sus crecidas a su paso por la villa.

Un poco más abajo, junto a la nave nave de la antigua central eléctrica, el Umia  nos ofrece otra hermosa estampa de agua y espuma en la fervenza de Segade que se desliza sobre las enormes lajas del fondo para seguir río abajo, entre pasarelas y estrechos caminitos, hasta la alameda de Caldas declarada Paraje Pintoresco y Jardín Histórico,  uno de los más bellos jardines de la provincia, en las márgenes del río, con multitud de especies arbóreas, incluso exóticas, entre las que destacan varios tipos de camelias.

Muy cerca de la alameda, ya en pleno centro urbano, finaliza esta hermosa caminata que rematamos en el Restaurante Castro que, a base de caldo, tortilla, canelones y filetes, calma nuestras hambres y repone las energías gastadas en los 22 Km. de la pateada mañanera.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,900 Km. 5 h. 23 min. Media Chubascos 

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