Lérez-Cerdedo

Seguimos, en este tiempo de estío, caminando por la ruta de los puentes del Lérez, aunque en esta ocasión solamente pasamos por el de Parada, un hermoso ejemplar de origen medieval realizado en mampostería y sillería de granito y pizarra.

Habíamos comenzado la caminata en el atrio de la iglesia de Santa María de Folgoso, cerca de la capital del concello de Cerdedo. Bajando hacia el río, que está muy cerca, atravesamos el puente Do Pego, en la carretera, y un poco más arriba nos topamos con la ermita de Nª. Sª do  Pego , completamente restaurada. Cuando estuvimos por aquí en el 2011 estaba prácticamente en ruinas, sin tejado y rodeada de cascotes. Los alrededores de la ermita han sido copados por las instalaciones de un canal hidráulico para la producción de electricidad lo que nos obliga a seguir por el asfalto un buen trecho hasta desviarnos por el camino que nos lleva al río.

En estos días de calor se agradece la sombra y la hermosura de los bosques de ribera. Lo que no es tan agradable es el pésimo estado en que se encuentra el camino, quizás antes sendero  de pescadores pero ahora escondido bajo la hierba crecida a veces con socavones que son auténticas trampas, otras con zarzas dificultando el paso las cuales  hay que apartar a bastonazos.

Pasado el citado puente medieval, salimos a la carretera por el lugar de Parada de Cameixa para adentrarnos de nuevo en los dominios del río, por el mismo sendero cubierto por hierba y maleza hasta que  el camino se cierra de tal forma que no nos queda más remedio que dar la vuelta y renunciar  al puente Gomail que era el punto de regreso.

Como el camino quedó abierto a la ida, la vuelta por la misma senda no es tan laboriosa  por lo que, aligerando la marcha, no tardamos en recuperar el puente Do Pego y el punto de inicio en la iglesia de Folgoso en donde una parte de la tropa regresa motorizada al restaurante.

Los demás continuamos, esta vez monte arriba, a pleno sol que a esta hora del día descarga  con saña su tórrido aliento sobre nuestras espaldas durante casi dos horas. Por fin, en el restaurante Meu Lar, en Cerdedo, nos espera el resto aseado y fresco para compartir el bien merecido yantar después de la extenuante caminata.

A cabo de un par de horas de agradable convivencia, los del núcleo duro reemprendemos la marcha bajando al río Do Castro que baña Cerdedo por su ladera sur. A pesar de la sombra que nos deparan sus riberas, el recorrido se hace duro a esta hora en la que el calor aprieta.

Llegados al lugar de Cernados, ya en lo alto, una fuente con tres caños nos alivia del agobiante esfuerzo que ha supuesto superar la dura rampa. A los pocos metros de nuevo la maleza nos cierra el paso por lo que hemos de desviarnos  a la carretera pisando asfalto durante un par de kilómetros hasta dar con el punto de inicio y final en la explanada de la iglesia de Santa María de Folgoso.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,150 Km. 7 h. 15 min. Media Sol y calor

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Lérez-Aciveiro

La mañana es una niña que, allá en lo alto, mientras se despereza, va abriendo sus ojos cuya luz penetra tímidamente en la umbría arboleda. El río es un lienzo de raso negro que bajo la luz del alba se va haciendo espejo en el que los árboles de sus riberas van hundiendo su ramaje.

Más tarde, cuando la mañana ya es día, el sol es un cíclope de ojo resplandeciente hacedor de luces y de sombras a lo largo del ancho río, iluminando el espejo del agua quieta que a esta hora refleja formas y colores.

Ya han pasado  por el Puente Gomail, A Ponte do Batán, las poldras de Botelo, Puente Maril, los pasos de Valiñas, A Ponte do Crego y el puente de Carballa. Por el estrecho sendero de pescadores, van de un lado al otro del río, siempre bajo la sombra generosa de su arboleda hasta alcanzar, río arriba, las altas tierras del Aciveiro, en A Serra do Candán, en donde el Lérez tiene su cuna y la Tierra de Montes su monasterio.

Tierra de lobos y de nieves  en tiempos pretéritos es ahora solaz para turistas y caminantes.

Ascienden animosos por la empinada ladera, a pleno sol. La sombra y frescura de la ribera abandonada se tornan polvo y sudor. Llegan, por fin, al monástico solar, otrora cenobio de monjes venerables, ahora lujoso albergue del ocio adinerado.

Regresan los andarines al río acogedor, otra vez de puente en puente, hasta la hora en que el buche reclama su estipendio, en el puente Maril, a los pies de Forcarei, en el corazón de Galicia, dicen los de allí, en plena Serra do Candán, la madre del Lérez.

En el Restaurante París, les esperan generosas fuentes de carne richada, el blasón gastronómico de la villa, croca de ternera acompañada de patatas fritas o cocidas, protagonista de A Festa da Richada, en Forcarei, el primer domingo de diciembre.

Rematada la feliz pitanza, regresan los alegres caminantes al río saudoso que recorren durante un par de horas antes de alcanzar el punto final que también fue el de inicio de la jornada de este lunes.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
26,450 Km. 7 h. 10 min. Media Soleado

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Lérez-Almofrei

¡Quién nos lo iba a decir! ¡Las Rías Baixas batiendo marcas de calor como si esto fuese Canarias o Andalucía! ¡Treinta y siete grados en la caminata de este lunes! Menos mal que, siguiendo la práctica de estas últimas semanas, llevamos nuestras caminatas a las riberas de los ríos que aún llevan agua, pues con esta sequía los pequeños se quedan con sus cauces vacíos, secos como patéticas gargantas esqueléticas.

El Lérez es uno de los ríos importantes de Galicia. Desemboca en la ría de Pontevedra cruzando la ciudad que a lo largo de los años ha ido construyendo puentes y pasarelas, desde los más antiguos de mampostería hasta los modernos de acero, cemento  y formas caprichosas. En una de aquellas, en la calle de Buenos Aires, comienza nuestra ruta por el tramo final del río hasta Puente Bora en donde se encuentra con el Almofrei.

El Lérez, como es grande, aún lleva sus aguas hasta una discreta altura ofreciéndonos hermosos parajes en los que la arboleda se refleja con toda nitidez en sus remansos. El sendero de pescadores por el que caminamos durante un buen trecho discurre bajo la sombra de la espesa floresta. Llama nuestra atención la sequedad del piso, polvoriento y duro, tan diferente de aquellos caminitos húmedos de las otras estaciones.

Al pasar al Almofrei, encontramos tramos del río con muy escasa corriente aunque no faltan algunos espacios en los que el agua se encierra en pequeñas pozas. Abandonando por un tiempo el río, la ruta nos lleva al lugar de O Salgueiral, un conjunto rural en lo alto, desprotegido del sol que nos persigue durante un par de kilómetros por el monte raso hasta que regresamos al Almofrei para bajar a la Fervenza da Bouza, un encantador paraje en donde nos sentamos a la sombra de los arboles ribereños para reponer energías aprovechando algunos el agradable remanso para darse un reconfortante baño en su quietas aguas.

Retomando el tramo inicial regresamos por Puente Bora al Lérez, esta vez por su margen izquierda, para desviarnos al barrio de Monteporreiro en cuyo Asador Xiraldo paramos para dar cuenta de su menú del día acompañado por un Rioja crianza, invitación de Carlos que celebra así su reciente incorporación a  esta cofradía de los andantes de los lunes.

Hace demasiado calor para hacer muchos kilómetros post meridiem, así que optamos por volver al río y tras una carreiriña de can llegamos al punto final de nuestra andanza.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,300 Km. 6 h. 52 min. Fácil Sol y calor 

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Ulla, Lañas y Beseño

Dicen las crónicas que este es uno de los veranos más cálidos de los últimos 30 años y la verdad es que el que esto escribe, que ya va para los tres cuartos de siglo, puede afirmar que hace muchos años que no recuerda unos días tan calurosos así que, dadas las circunstancias, hemos optado por llevar nuestras andanzas por la riberas de los ríos donde la sombra es segura.

En este lunes hemos hecho una ruta, no por repetida menos encantadora, como es la de Los Tres Ríos,  en Touro, cerca de Santiago. Efectivamente, se trata del Rego Beseño que desemboca en el Río das Lañas y éste a su vez entrega su corriente al Ulla, un grande entre los ríos de nuestra tierra.

Refiere la leyenda que el Apóstol Santiago fue llevado a su tumba por unos bueyes bravos, o sea toros, que milagrosamente se volvieron mansos y que, realizado el traslado, escaparon perdiéndose uno de ellos por estas tierras. Parece ser que de ahí le viene el nombre de Touro a este concello santiagués.

A poco de comenzar la caminata en el lugar de O Arroeiro, nos topamos con la Fervenza do Inferniño formada por el Regato dos Fungos,  en un fuerte desnivel antes de su cercana entrega al río Ulla a cuyas orillas llegamos a primeras horas de la mañana.

Bajo su floresta caminamos alegremente, siempre a la sombra de la frondosa arboleda de sus riberas, hasta llegar a su encuentro con el Río das Lañas cuyas aguas de aspecto lechoso deben ser ferruginosas, pues su cauce presenta un color ocre fuerte.  Aguas arriba nos espera el hermoso Salto das Pombas con una caída de diez metros de altura que constituye una de los atractivos más interesantes de la ruta, no lejos del lugar en donde O Rego de Beseño le entrega su caudal.

Sin apenas separarse de las orillas de estos ríos, en un continuo y leve ascenso, alcanzamos Os Muiños da Carballa, en un delicioso paraje que aprovechamos para la foto de familia, numerosa en esta ocasión, pues llegamos a la oncena, para alcanzar poco después el área recreativa de Ponte Santaia desde donde un par de kilómetros, ahora sí a pleno sol, nos separan del centro urbano de Touro en cuyo restaurante O Barranco paramos para descansar y reponer fuerzas.

Aquí se acaba prácticamente la ruta, pues por la tarde solamente nos quedan otros dos o tres kilómetros para regresar al punto de partida, lejos ya de los acogedores y frescos parajes por los que discurrió esta caminata durante la mayor parte de la jornada.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,740 Km. 6 h. 38 min. Fácil Sol y calor 

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Camino de la libertad

Hicimos esta ruta por primera vez en la primavera de 2011, un fresco día de abril. La repetimos, con algunas variantes, en el otoño de 2013, en una lluviosa jornada de octubre y hemos vuelto a hacerla en este lunes, uno de los más calurosos de este  verano de 2016, también con alguna que otra modificación.

Cada estación tiene su escenario. En primavera la naturaleza viste el paisaje de color, exuberancia y vida. En otoño llegan los ocres y el oro en las hojas de árboles y plantas y también las lluvias como preludio del gris invierno, cuando la naturaleza parece que se encoge y oculta. Y ahora, en este verano excepcionalmente cálido, la sequía amarillea la hierba de los senderos y mengua el agua de los ríos convirtiendo sus cauces en un mustio lecho por donde fluye una tímida corriente.

Aún así, es de agradecer la sombra que nos ofrecen durante gran parte del recorrido las riberas del Barbeira y los caminos por los que, entre fincas y bosques, discurren entre parajes casi siempre umbríos.

Partimos de la parroquia de San Esteban de Covelo, en las estribaciones de A Serra do Cando, por donde sopla una suave brisa en las primeras horas de la mañana para bajar, al cabo de un par de horas, a las orillas del río Barbeira por las que caminamos durante casi toda la mañana hasta llegar al lugar de O Peso, al puente sobre el río Verdugo, desde donde hemos de subir unos 2 Km. por la carretera, con poca sombra y mucho sol,  que nos llevan al Centro Cultural de Antas en donde nos espera una reconfortante pitanza a base de tortilla, ensalada y pollo al ajillo, de muy buen pasar.

Con poco más de 4 Km. salvamos la distancia que nos separa del punto de partida que también es el de llegada de esta ruta circular que dieron en llamar Ruta da Liberdade, pues fue preparada por los presos de la cercana cárcel de A Lama, aquellos a los que les quedaban pocos meses para cumplir su pena y que eran llevados por un funcionario para preparar el camino y conservarlo. Parece ser que los recortes que tanto padecemos derivados de la tan llevada y traída crisis económica han afectado también al mencionado funcionario y ahora los presos se quedan en sus celdas y los caminos comienzan a deteriorarse. ¡País…!


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,210 Km. 6 h. 38 min. Media Sol y calor 

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