El agua encajonada

La última vez que hicimos esta ruta, en marzo del 2014, caía agua a raudales pero en esta ocasión hizo un tiempo casi veraniego, esperando que,  después de tanta lluvia como hemos tenido en los últimos meses,  las aguas del río San Xoan que, al juntarse con la del Barbanza forman el río Pedras, se precipitaran como un torrente a lo largo de la profunda garganta por la que el río fluye dando lugar a grandes y pequeñas cascadas entre ellas la de la Miserela que es la más espectacular.

Aunque llevaba bastante agua, no presentaba hoy la espectacularidad de aquel día pero nos  encontramos con la ventaja de que la ascensión por el empinado sendero que nos lleva a lo largo del río fue mucho más llevadera al poder caminar por un piso seco sin riesgo de resbalones.

Iniciamos la caminata en el lugar de Aldea Vella, un solitario rincón con una casa a la orilla del río, siguiendo un  tramo por el monte para, al poco, tiempo, reencontrarnos con el río cerca del viejo puente do Miserela en cuyo entorno se halla un hermoso paraje en el que el río Barbanza en su encuentro con el San Xoan forma unas espléndidas pozas que invitan al baño en un día caluroso como de de este lunes.

En este punto arranca la empinada cuenta que paralela al río, que baja desde las alturas en sobre un accidentado cauce todo piedras, en algunos punto enormes lajas de granito que el agua y el tiempo han pulido convirtiéndolas en enormes losas, pulidas y brillantes, es esta deslumbrante mañana.

Remontada la larga y dura cuesta alcanzamos un apacible, verde y húmeda, por donde discurre O Rego das Brañas, un humildes riachuelo en el que abreva el ganado que pasta en estos humedales y en los vecinos  montes cubiertos, ya asentada la primavera, por el intenso amarillo del tojo que florece con fuerza en esta época.

El monótono zumbido de los  inevitables aerogeneradores que se extienden por los montes y sierras de este país nos acompaña hasta que comenzamos el descenso, casi todo el tiempo por carretera, hasta llegar a las primeras casas del lugar de A Conga en los aledaños de A Pobra do Caramiñal, la hermosa villa marinera de la comarca el Barbanza.

En el Restaurante Atlántico reponemos fuerzas con el menú del día, aceptable, sin nada especial que reseñar y recuperamos mochilas y bastones para seguir la marcha abandonando el casco urbano.

Después de pasar por encima de la autovía nos adentramos en un campo de margaritas para seguir por la orilla derecha del río Pedras bajo la sombra de su frondosa vegetación y el rumor de sus aguas que bajan calmas y transparentes hacia su cercano destino en el mar desviándonos más adelante por una pista forestal que nos lleva a lo largo de un par de kilómetros a la sombra de los pinos hasta el lugar de Aldea Vella, punto de inicio y remate de la jornada de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,760 Km. 5 h. 53 min. Media Soleado 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

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