Pozas e muiños de Budiño

Budiño es una parroquia del Concello de O Porriño, una de las más extensas y de más fuertes contrastes, pues alberga entre sus límites uno de los más grandes polígonos industriales de Galicia construído al pie del ecosistema de As Gándaras, un humedal en donde crían numerosas aves migratorias, con una interesante vegetación acuática por lo que ha sido declarado Espacio Protexido de Interés Natural.

También son famosas sus canteras de donde se extrae el famoso granito «Rosa Porriño» en los aledaños del Faro de Budiño, una impresionante roca que domina el Valle del Louro.

Entre sus monumentos destaca la iglesia parroquial de San Salvador que es lo que queda de su antiguo monasterio benedictino.

De todo esto nos hemos enterado gracias a la Asociación Cultural A Forna, del mismo Budiño, que entre otras de sus muchas actividades ha diseñado un precioso roteiro por  sus pozas y muiños restaurado e inaugurado por el Concello de O Porriño en mayo del pasado año.

Partiendo de edificio social de A Forna, el sendero nos introduce en un paisaje auténticamente rural, entre  fincas, muchas de ellas hoy abandonadas, y numerosos muiños con sus largas levadas construídas paralelamente a los caminos por los que iban y venían los sacos de grano o de harina. Pasa el roteiro también por las pozas que almacenaban el agua hacía mover los rodicios de aquellos ingenios llevados al paro por la llegada de la electricidad.

Umbrías carballeiras cuyas hojas alfombran los caminos en este incipiente otoño, alegres y verdes campos, con algún que otro viñedo ya despojado de su fruto por la reciente vendimia,  humildes riachuelos casi escondidos son el escenario de este bonito paseo.

El sendero está bien señalizado con las marcas reglamentarias aunque no sobra la ayuda del  gps en algún que otro tramo dudoso.

El camino está bien señalizado con postes y marcas.


El sendero discurre entre campos de labor y bosques de ribera.


La iglesia parroquial. Foto de familia.


Una de las larguísimas levadas que suministraban energía al muiño.

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Circular de O Grove redux

En mayo del año pasado hicimos este recorrido que denominamos Circular de O Grove algo más largo que el de este lunes al que le hemos añadido el adjetivo redux para distinguirlo del anterior.

Este lunes de otoño es bien distinto de aquel de mayo y lo que era sol y transparencia es ahora nubes y niebla aunque con una temperatura que nada tiene que envidiar a la de aquel día. Pero aún así, el cielo gris y el oscuro mar, perdido su fondo entre la niebla, también tiene  el encanto del paisaje que apenas si se vislumbra entre el velo traslúcido de la bruma. Las islas de Sálvora y de Ons, las Cíes, la costa del Barbanza, han quedado encerradas y ocultas como si un misterioso mago las hubiese hurtado a nuestros ojos.

Sin embargo, el mar nos acompaña en la mayor parte de nuestra ruta, como un suave rumor cuando hoyamos la blanda arena de estas playas y con el ronco fragor de las olas batiendo rocas y acantilados.  En fin, sea cual sea la estación, este paseo por la costa de la península grovense es siempre una preciosidad.

Comenzando la marcha.


Camino del mirador de Siradella en donde se hace la foto del grupo.


La playa de A Lanzada velada por la niebla.


En las calles de O Grove. Vista de Porto Meloxo.


Recuerda a una gallina ponedora. Antigua salgadeira en la playa de A Barcela.

Distancia Duración Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 24,940 Km. 8h. 27 min. Baja

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Alrededor de Pontevedra

La ruta de este lunes estuvo inspirada en la denominada Pontevedra-Barro-Pontillón, bajada por tordoia en wikiloc. La primera observación que se nos ocurre es que es una ruta para olvidar.

Es lo que tiene bajar rutas de internet sin conocerlas: que lo mismo que se lleva uno gratas sorpresas como la de O Ribeiro de la semana pasada  también puede encontrarse con un verdadero chasco como la que nos ocupa con su altísimo porcentaje de asfalto y pocos sitios que llamen la atención del caminante, exceptuando el monasterio de San Benitiño de Lérez y la presa de Pontillón de Castro por decir algo.

El resto carretera y más carretera hasta llegar al encuentro con el Camino de Santiago (Portugués) en el que se hay un breve tramo de sendero a la sombra, entre carballos.

Por eso los casi 27 km. de recorrido se hacen un tanto monótonos aunque para senderistas como los de Los Lunes al Sol el simple placer de caminar compensa de estos esporádicos desencantos.


Nuestra ruta tiene su inicio en este puente no lejos del monasterio de San Benito de Lérez.


Una vista de la presa de Pontillón de Castro, escenario de competiciones de piraguas y otros deportes del ramo. A la derecha, en el mirador próximo, el monumento a O Canteiro, elevado allí por la Comunidad de Montes.


Los chicos de Los Lunes se divierten regresando a la niñez por unos instantes. El último tramo de la ruta discurre por el Camino de Santiago.


Una vista del valle de Berducido.

Distancia Duración* Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 26,630 Km. 8 h. 20 min. Media

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Tiempo en movimiento: 7 h. 10 min.

O Ribeiro en otoño

Este lunes 24 de setiembre marca la entrada definitiva en el otoño. Los agobiantes calores de los últimos días de este raquítico verano han dado paso al cielo gris con algo de fina lluvia. Hemos iniciado nuestra ruta en Orega, una aldea pedida en las entrañas de la comarca de O Ribeiro, en los aledaños de Pena Corneira, paraje bien conocido por los integrantes de Los Lunes al Sol. En esta ruta hemos seguido los pasos, aunque con alguna variante, del Paseo Outonal polo Ribeiro do Avia organizado por el municipio de Leiro.

Los numerosos viñedos que se extienden por esta zona aún conservan en gran parte sus exuberantes racimos de uva blanca y tinta pendientes de la inminente vendimia.  Llegados a la iglesia de Santa María de Lamas, tomamos el PRG 78 que comienza en Leiro y remata en Pena Corneira.

Poco después del área recreativa situada al lado de la iglesia subimos al mirador a través del precioso bosque de robles y castaños por el que, entre los enormes bolos y angostos pasadizos, alcanzamos la terraza desde la que se puede contemplar el espléndido panorama que presenta el valle de Leiro con el río Avia al fondo y la sierra de Pena Corneira en el horizonte.

El sendero, alfombrado con las hojas del otoño que lo decoran con un ocre jaspeado, nos lleva hasta la próxima localidad de Paredes donde llama la atención su conjunto de hórreos que, en contra de lo que suele suceder, no es comunal si no de propietarios individuales. Seguimos hasta San Miguel de Lebosende con su interesante iglesia gótica del siglo XVI, a un tiro de piedra de la capital del municipio, Leiro, enclave importante de la comarca de O Ribeiro, donde hacemos un alto en el restaurante Souto.

Atravesando el  hermoso Parque do Salgueiral, en las riberas del Avia, no tardamos en cruzar el famoso puente medieval de San Clodio, joya gótica en los de su clase, no lejos del monasterio de su mismo nombre hoy afamado hotel tanto como lugar de reposo y aislamiento como para bodas y eventos de tronío.

Por encantadoras congostras y corredoiras, entre bosques de carballos y viñedos, llegamos a la aldea abandonada de Ivedo, de la que se mantienen, cubiertas de musgo y de maleza, las ruinas de sus casas de piedra, de recia mampostería y hermosa factura recordando otra aldea también abandonada llamada Viñoá, no muy lejos de ésta, en Pazos de Arenteiro.

Después de Ivedo viene Vieite con su viejo pazo también en ruinas, luciendo orgulloso y triste sus pétreos blasones, sus maltrechas escalinatas monumentales en otro tiempo, sus estancias vacías en las que aún pueden verse los restos de un antiguo mobiliario desvencijado y cubierto de polvo.

Seguimos entre viñedos y fincas hasta San Breixo de Berán y su esbelta iglesia barroca del S. XVIII.  Le sigue Eirado, unas pocas construcciones entre las que destaca una antigua casona de amplia balconada de piedra, ahora con  balaustrada de tubos y ventanas de aluminio arruinando la nobleza del viejo caserón.

Ya va atardeciendo y el gris del cielo se oscurece cuando regresamos a Orega, inicio y fin de nuestra ruta de hoy.


Iniciamos la ruta en Orega, en las estribaciones de Pena Corneira, al fondo.


En el parque de Lamas. A la derecha, los hórreos de Paredes.


Iglesia de San Miguel de Lebosende. El río Avia a su paso por Leiro.


Aldea abandonada de Ubiedo. Pazo de Vieite.


Iglesias de San Breixo de Berán y la parroquial de Orega.

Distancia Duración* Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 24,410 Km. 9 h. 27 min. Media Nublado

En movimiento: 7 h.

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Zobra 2012

Hace un poco más de un año, en abril, hicimos esta ruta por vez primera y de ella nos quedó el recuerdo de la dura ascensión al Alto do Coco en un día de calor casi agobiante.  Hundida en el fondo de la Sierra del Candán, cercana al río Deza que baja joven entre sus ondulantes laderas, es Zobra el inicio de la larga marcha de casi 24 Km.que en esta ocasión hemos recorrido en sentido contrario de la vez anterior.

Nuestra intención era llegar a comer al Alto do Coco, a casi 1000 m. de altitud, pero las cuentas no salieron, pues hasta después de las cinco de la tarde no alcanzamos nuestro objetivo, aunque, eso sí, esperamos hasta esa hora para detenernos y alimentar nuestros debilitados organismos.

Antes, después de dejar atrás la solitaria y tranquila aldea de Acevedo, llegados al lugar de Cabana, emprendemos la primera ascensión a la mina de cuarzo que se encuentra, hoy abandonada, escondida en un enclave inverosímil  al que se llega después de patear un empinado sendero por el que parece imposible que en otros tiempos fueran capaces de transportar el mineral a los lavaderos y de allí a las Casa Central, mucho más abajo, en la carretera. Desde allí bajamos hasta A Ponte dos Medos, en el río Deza, desde donde comienza la larga y dura ascensión al Pico do Coco.  Paisaje de monte bajo, sin apenas arboleda, temible escenario si el sol y el calor aprietan. Menos mal que en este lunes, el cielo está bastante encapotado y una suave brisa  nos acompaña. Aún así, el calor estival no nos abandona y el sudor corre abundante por nuestra piel.

La ascensión al Coco pone a prueba nuestra resistencia pero alcanzamos el vértice geodésico que señala los 968 m.de altitud en el momento justo en el que las fuerzas comienzan a flaquear. Disfrutamos mientras comemos de la placidez del lugar y de su agradable temperatura.  Después de un breve descanso reemprendemos la marcha. Cambia el viento,  amenaza lluvia y hasta caen una gotas pero la cosa no pasa de ahí.

Seguimos monte abajo hasta llegar a Ameixedo, recóndita localidad perdida en estos parajes. Viene después Armandiña, fincas y carballeiras, Portomarín.  Cae la tarde, las sombras se ciernen sobre nuestros pasos, anochece, aún queda una larga cuesta antes de llegar a la carretera que atravesamos, ya de noche, para llegar a Zobra,  nuestro punto de partida, iluminados nuestros pasos por las modernas farolas que alumbran las viejas corredoiras de este remoto lugar.



Debió ser alguno de los duendes que bullen en las nuevas tecnologías quien estancó la grabación en A Ponte dos Medos, más o menos en la mitad de la ruta que es hasta donde llega este vídeo.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
23,960 Km. 7 h. Alta Sol y nube

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