¡Qué bonito!

Al entrar en Ponte Maceira hay un cartel que pone: «Uno de los pueblos más bonitos de España». En España hay muchos pueblos, feos y bonitos y éste a lo mejor es uno es esos, de los más bonitos. El nombre le viene del gran puente románico sobre el río Tambre que une los municipios de Ames y Negreira.

El puente, la presa, el molino, junto con el Pazo de Baladrón, la capilla de San Brais y la iglesia románica de Santa María de Portor constituyen un conjunto histórico artístico que le ha valido a este sito el título de «más bonito».

Hemos llegado hasta allí partiendo del centro urbano de Negreira y bordeando el río Tambre durante  poco más de 7 Km. Después de Ponte Maceira seguimos por la orilla derecha del río hasta alcanzar las cercanías del lugar de Rebordéns en donde nos desviamos del Tambre para seguir monte arriba, no sin esfuerzo, ya que la ruta está cerrada por una alta alambrada que nos vemos obligados a salvar olvidándonos de nuestra provecta edad y saltando  la verja como si fuésemos adolescentes.

Por fincas y bosques cuyas copas va vistiendo la primavera de un  incipiente verde, continuamos hasta las proximidades de Negreira por donde fluye el modesto Albariña, no lejos del Barcala que rodea el casco urbano por un hermoso paseo fluvial que nos lleva hasta el punto de inicio en la Cervecería  Esmorga que, con un sabroso potage y un churrasco con patatas fritas, da cumplida satisfacción al voraz apetito que nos ha provocado la estupenda caminata de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,630 Km. 6 h. 13 min. Media Sol y nubes

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Arte natura

El Mare Tenebrosum o Mar de las Tinieblas que los antiguos creían inaccesible más allá del Cabo Bojador, el Cabo del Miedo, en Marruecos. Después de ese punto las nieblas y los vientos engullían toda embarcación que se atreviese fuera de esos límites.

Quién lo diría en una mañana como la de este lunes cuando, bajo un cielo azul entreverado de grises, caminamos por la costa de la península grovense al borde de sus playas, entre las grandes rocas de fabulosas formas, entre los pinos cuyas copas modeladas por vientos y borrascas se retuercen en artísticas esculturas como mitológicas serpientes que se enredan hacia  el cielo.

Parece que por estos lares la naturaleza se hace arte en las playas, en el mar, en la costa. Enormes rocas formando portentosas composiciones en equilibrios imposibles, las olas que, en un juego interminable de blanco y azul, van y vienen en un alboroto sin fin. Aquí, en el Mar Tenebroso que en esta ría de Arousa es el Mar de la Luz.

Así es el bellísimo espectáculo que se nos ofrece durante toda la jornada desde que iniciamos la caminata en Punta de Moreira siguiendo a lo largo de la costa jalonada por numerosas Puntas, unos entrantes rocosos en la mar sobre los que baten las olas incansablemente, como las de Area Grande, Barcela, San Vicenzo, Cabalos, Borreiro, Aquieira, Porto Xungo, Laxes de Abade con su antigua Batería militar, Conchido, Miranda y Abelleiro.

En este última nos desviamos entre pinares para llegar al Mirador de Con da Hedra, con vistas sobre la ría de Arousa, ya cerca del punto de inicio en la citada Punta de Moreira.

Finalizada tan grata caminata, rematamos la mañana en el Resturante Antoxo, en O Grove, en donde damos cuenta de  su menú del día a base de corujo a la plancha, bacalao a la portuguesa, carrilleras y otros, todo regado con Ribeiro y Mencía lo cual nos deja a todos contentos y felices hasta la próxima jornada.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,070 Km. 5 h. 16 min. Baja Sol y nubes

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¡Qué pena lo de As Telleiras!

En los primeros años de este siglo el Concello de Sanxenxo tuvo la feliz idea de crear una especie de museo de la teja, un centro de interpretación y estudio sobre la industria que tuvo lugar en la zona que abarcaba la costa desde Castrelo en Cambados hasta Vilalonga, en Sanxenxo, en donde llegaron a funcionar hasta 28 telleiras, o fábricas de ladrillos y tejas cuya materia prima era la arcilla extraída del fango acumulado en lo que hoy se conoce como el Complejo Intermareal Umia-O Grove.

Así que el Concello compró el terreno y los restos de una de de aquellas fábricas  y allí, al borde de la desembocadura del río Chanca,  construyó el  Centro de Interpretación  Ambiental As Telleiras que fue inaugurado en 2006 con una inversión de 1,4 millones de euros.

La primera vez que los de Sendereando visitamos el sitio fue en  el año 2013 y lo encontramos en buenas condiciones aunque sin actividad aparente. Volvimos cinco años después y nos llamó la atención una exposición de nidos  muy interesante.

Hemos vuelto en este lunes y, como se dice vulgarmente, se nos cayó el alma a los pies. Goteras y humedades en las paredes, los expositores de los  nidos cubiertos de polvo, cajas almacenadas en las esquinas, etc.  La única actividad que allí se percibe es la del personal del Banco de Alimentos que en tal sitio tiene su sede.

En fin, una pena.

Este Centro de Interpretación al que nos venimos refiriendo, está casi al final dela ruta de este lunes que, por otra parte, es un bonito paseo  por la ribera del humedal a lo largo del cual se van sucediendo los restos de las antiguas telleiras.

Rematamos la jornada en el Mesón O Forcado, en  Dena,  en donde compartimos mesa y manteles los 16 andarines  que en amigable reunión damos cuenta de su variado menú en el que destacan  su jugosa tortilla de patatas, el lacón sabroso y en su punto o el corujo a la plancha, todo regado con vinos albariño y rioja invitación de nuestra querida Sita,  andarina de los sábados, que ahora jubilada se incorpora a las caminatas de los lunes y  a la que deseamos nos acompañe durante muchos años.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
17,310 Km. 5 h. 4 min. Baja Nubes y sol 

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Un mirador sin vistas

En el municipio coruñés de Outes hay un pueblo que se llama Cruceiro de Roo en cuyo barrio Roo de Abaixo iniciamos la ruta de este lunes con el objetivo de subir hasta la cima del Monte Tremuzo, una espléndida atalaya desde la que se puede disfrutar, en un día claro, de magníficas vistas de la Ría de Muros y Noia.

Pero, para nuestro infortunio, resultó que la jornada comenzó con  algo de lluvia y una persistente niebla que nos acompañó hasta allá arriba, de forma que nos tuvimos que conformar  con la fotografía del panel explicativo en el que se muestran los lugares más interesantes de su periferia.

Los caminos que llevan al Tremuzo son, en su mayoría, pistas forestales que entre pinares y robledas ascienden hasta el parque eólico que rodea al monte y que fue la causa del pavoroso incendio que arrasó la zona en 2012. Ahora se llama Bosque REE Monte Tremuzo, un proyecto de Red Eléctrica para repoblar el monte.

Del Tremuzo bajamos hasta la cercana playa de Siavo en cuyo mar numerosas lanchas y mariscadoras de a pie trajinan con el rastrillo para sacarle a la arena el  berberecho que, de no tener apenas valor hace medio siglo, hoy es un cotizado fruto de la mar.

Seguimos por la playa de Troña por un hermoso paseo para adentrarnos de nuevo en el monte por pistas que nos llevan hasta Serantes y Rates, prácticamente siempre sobre asfalto, hasta dar con el punto de partida en Casa Peto, un agradable restaurante en el que reponemos fuerzas con u crema de verduras, merluza a la gallega o paleta de cerdo, todo regado con un Rioja de calidad, invitación de nuestra querida  Cande que así celebra su pasada incorporación al grupo de los lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,420 Km. 5 h. 38 min. Media Niebla y Sol

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Os Regos do Castrove

Se sube por el Rego de San Martiño, se baja por el de A Armenteira y en el medio, el monte Castrove que separa las rías de Marín y Vilagarcía.

Este es el resumen de la caminata de este lunes. Son dos pequeños ríos cuyo entorno, sobre todo en un día como el de hoy en el que la lluvia hace brillar la hojarasca del suelo y las temblorosas hojas de la arboleda, es de una hermosura llena de encanto. El San Martiño es más salvaje y torrentero, más natural, no tan «civilizado» como el de Armenteira cuyo curso ha sido acondicionado con farolas y sendas repisadas, y hasta una réplica de una aldea gallega de dudoso gusto.

Aún así es un río precioso, jalonado de muiños y rocas cubiertas de musgo, con estrechos carreiriños y frondosa arboleda. Es una senda que han titulado como  A Pedra e A Auga, muy frecuentada en todas las estaciones.

Hemos iniciado la andadura en la Iglesia de San Martiño de Meis, no lejos de la de San Salvador de la que dice la leyenda que perdió sus campanas  a manos de los musulmanes que, habiéndolas arrojado el Rego de San Martiño en el lugar de O Pozo negro, fueron descubiertos y obligados a reponerlas.

O Rego da Armenteira ostenta el honor de pasar por unos de los cenobios más emblemáticos de la comarca, el de San Ero, el fraile que se quedó dormido durante cien años al arrullo de un ruiseñor.

Con rachas intermitentes de lluvia y sol, recorrimos ambos ríos separados por las pistas forestales que serpentean por el Castrove y una vez finalizada la caminata rematamos la jornada en el vecino municipio de Meaño, lugar de Simes, en donde se halla el Furancho de A Pastora de cuyo variado y satisfactorio menú hemos dado buena cuenta al tiempo que brindábamos por el cumpleaños de nuestro entrañable Torres, gran andarín  y compañero de gozos y fatigas, a quien le deseamos larga vida, salud y felicidad.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
17,840 Km. 5 h. 5 min. Media Chubascos 

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