Pontevedra é boa vila, Vilaboa é Pontevedra

Pontevedra é boa vila
dá de beber a quen pasa
a fonte da Ferrería,
San Bartolomé na plaza.

En este lunes hemos comenzado nuestra andadura en la estación del ferrocarril de esa hermosa ciudad que es Pontevedra. A unos pocos metros de este lugar se encuentra el Albergue de Peregrinos, uno de los mejor dotados del Camino de Santiago, en su versión Vía de la Plata.

Cruzamos en caso urbano en dirección sur hasta alcanzar los aledaños de Lourizán y, ya monte arriba, podemos contemplar la boca de la ría con la isla de Tambo en la costa de Marín y las chimeneas de la fabrica de celulosa casi enfrente.

Entre hermosos bosques de robles y castaños, también de mimosas y abedules, entre pinares y eucaliptos, nos sorprenden las detonaciones que en principio atribuimos a cazadores hasta que nos damos cuenta de que estamos cerca de la base militar General Morillo que alberga la Brilat (Brigada de infantería ligera aerotransportable). Continuamos nuestra ruta adentrándonos en una ancha pista por la que no habíamos caminado ni 200 m. cuando, ante nuestra sorpresa, nos topamos con un grupo de soldados apostados detrás de unas ametralladoras practicando tiro contra unos paneles situados en una explanada en medio del monte.

Como era de esperar, se nos acercó un militar para informarnos de que allí no podíamos estar, que aquello era zona militar y peligroso campo de tiro. Pues, por lo visto, tenía razón pero tuvimos que explicarle de que por allí no se veían indicaciones al respecto ni vallas o verjas que impidiesen el paso.

Nos atendió amablemente y nos permitió seguir nuestro camino rodeando la mencionada base que es cuartel de entrenamiento para soldados de élite que han realizado misiones en los sitios calientes del planeta como Afganistán, Líbano, Serbia y otros.

Qué paradoja, en medio de la paz del monte, encontrarse con semejante instalación donde el rumor de la brisa y los trinos de las aves son secuestrados por las ráfagas del Heckler & Koch AG36, el fusil de asalto reglamentario del ejército español.

Alejándonos lo más rápido posible de la zona militar bajamos hacia Vilaboa, concello vecino de la ciudad pontevedresa en donde nos detenemos para comer y seguir después por carretera hasta el lugar de Alcouce en donde bajamos al río Tomeza, después Gafos, bastante sucio en sus primeros tramos por cuyas riberas, en un hermoso paseo, llegamos hasta el punto de origen de esta caminata.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
26,360 Km. 6 h. 42 min. Media Claros y nubes 

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La batalla de Cacheiras

Corría el año 36 del s. XIX cuando se produjo en Galicia un hecho insólito dado el carácter más bien pacífico de nuestros paisanos y fue, que hartos de aguantar la dictadura del general Narváez,  provocaron su caída y la reacción del nuevo gobierno que consistió en enviar a estas tierras al mariscal de campo De la Concha que se enfrentó con sus tropas a las del general Solís que mandaba las gallegas, mal entrenadas y con poca experiencia militar, por lo que fue derrotado en las inmediaciones de la parroquia de Cacheiras, cerca de Santiago de Compostela. El general Solís y once de sus oficiales fueron fusilados y la rebelión fue liquidada.

Se les conoce como los Mártires de Carral y, para conmemorar aquella gesta, el Concello de Teo tuvo la feliz idea de crear una ruta que comienza en la parroquia de Bamonde y termina en el Cumio de Montouto que es donde tuvo lugar el trágico desenlace.

Nosotros vimos esa ruta en wikiloc  y nos dispusimos a recorrerla con la esperanza de encontrarnos con detalles evocadores de aquella gesta pero, desgraciadamente, lo que nos tocó fue una buena ración de asfalto hasta llegar al mencionado Cumio desde donde se contemplan una especie de enormes verrugas en medio del monte, que emergen del fondo de los pinares en forma de mastodónticas urbanizaciones que imagino son viviendas dormitorio construidas en plena fiebre del ladrillo en la periferia de Santiago.

Más suerte tuvimos por la tarde cuando, después de un magnífico almuerzo en el restaurante Vente Vindo, en Santa Marta, cerca de Ponte Busacos, a un par de kilómetros de allí, nos topamos con la ruta del río Pereiro que, aunque un poco abandonada,es de una belleza rutilante en esta primavera ya avanzada pero aún húmeda que ha cubierto de un  verde explosivo los campos que bordean la ribera del río cuyas hiervas y flores han crecido de tal manera que hay tramos en los que el paso se hacía un  tanto penoso.

El suelo mantiene todavía la humedad de las recientes lluvias y es frecuente enterrar las botas en sitios enlodados, pero todo eso queda compensado con la radiante hermosura de los árboles y plantas del bosque de ribera con deliciosos parajes como la fervenza de Roelle.

Siempre siguiendo la margen izquierda del río llegamos a la carretera que nos lleva al lugar de Lamas y poco después a la iglesia parroquial de Santa María de Bamonde, inicio y final de la ruta de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
26,000 Km. 7 h. 22 min. Media Soleado 

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Entre Oseira y Piñor

En el municipio de Piñor de Cea se encuentra una pequeña aldea, Cales, escondida entre los prados y bosques que rodean a Oseira en el vecino concello de San Cristovo de Cea y cuyo máximo exponente es su famoso monasterio de Santa María la Real.

Ambos territorios tienen una estrecha relación, pues el monasterio adquirió  terrenos y propiedades en las parroquias de Piñor de cuyas rentas se benefició hasta que tuvo lugar la desamortización de Mendizábal en 1835, año en que los monjes tuvieron que abandonar el convento lo cual propició el expolio del lugar. Los monjes volvieron de nuevo en 1929 comenzando entonces su reconstrucción. Lo más atractivo de lugar, aparte del enorme valor histórico y artístico del monasterio, es el entorno natural en el que se ubica en la zona montañosa antesala de las sierras ourensanas del Faro.

Piñor,  un ayuntamiento eminentemente rural, cuenta con muchos recursos forestales en sus montes dando lugar a una importante industria especializada en la construcción de ataúdes. Hay por lo menos diez talleres que fabrican esos indispensables cajones de los que nadie se libra.  Por cenizo que eso parezca, las gentes de esta comarca son alegres y sociables siendo su población muy dispersa, extendiéndose a lo largo  y ancho de estas tierras salpicadas de pequeños núcleos rurales casi perdidos en las faldas de los montes y en los pequeños valles regados por los ríos Arenteiro y Mirela.

Hemos comenzado en Cales nuestra ruta dirigiéndonos, siempre por caminos rurales, hacia Oseira. Llama la atención la cantidad de fincas bien delimitadas por  viejos muros de cachote en otro tiempo dedicadas al cultivo de centeno en su mayoría y hoy casi todas abandonadas. Entre Oseira y Piñor abundan los frondosos bosques de robles y castaños, de agradecida sombra en los días de calor, surcados por umbríos senderos cubiertos por la seca hojarasca. Otras veces son largas corredoiras y caminos de carro alfombrados con la verde hierba que ahora en primavera brota por doquier.

Llegada la hora del yantar hemos de desviarnos hacia el lugar de O Reino en cuyo restaurante Ateneo nos atienden y confortan después de los 20 Km. que nos han traído hasta aquí. Retomamos la  ruta en el lugar de Canices y desde allí, en una carreiriña de can, alcanzamos Cales, inicio y fin de la jornada de hoy.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
26,600 Km. 7 h. 5 min. Media Nublado 

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Melgaço

Melgaço es una villa portuguesa, la más septentrional del país vecino, a la que se accede por un puente sobre el Miño que la une con Arbo, en la parte española. Aunque separadas por el río el paisaje es el mismo en ambas orillas.

Frondosa vegetación en las riberas, extensos viñedos de donde salen los vinos del Condado y los viños verdes portugueses. Largas cadenas montañosas a ambos lados de la frontera con zonas de arboleda y también de monte raso forman la profunda vaguada por la que fluye el padre Miño, entre tierras de labor y numerosos núcleos de población grandes y pequeños salpicando la accidentada orografía .

La caminata de este lunes ha discurrido por las tierras que conforman el municipio de Melgaço partiendo del hermoso monasterio de Fiâes, una de sus freguesías que es como se nombra a las parroquias en portugués. A 700 m.de altitud se encuentra este antiguo cenobio cuyos comienzos parecer ser que se remontan a las postrimerías del S. IX. habiendo sufrido muchas modificaciones a lo largo de los años aunque quedan claras huellas de su origen románico.

Como suele ocurrir con estos sitios, el monumento, hoy iglesia parroquial, se yergue en un lugar solitario y recogido. Augusto Soares de Azevedo Barbosa de Pinho Leal, historiador portugués,  describe así el paisaje que le rodea: «A poco más de un kilómetro de aquí se eleva majestuosa la Sierra de Pernidelo donde la vista abarca un vastísimo y hermoso panorama. Por la falda de esta sierra, en una distancia de 6 Km., se extiende la verde y fértil vega de Melgaço. Desde sus cumbres se ve, en días de cielo limpio, gran parte de las poblaciones gallegas y la ciudad de Ourense,a 40 Km.»

Dejando atrás el monasterio, subimos a la pequeña localidad de Jugaria, caminando entre bosques, fincas y monte raso, siempre en descenso hasta alcanzar las cercanías del Miño. Todo es monte por esta zona hasta llegar a los aledaños de Melgaço. Monte casi intransitable, pues la maleza ha invadido este sendero, otrora practicable, en el que aún se aprecian las marcas de la ruta, pero que ahora desbrozamos con nuestros bastones en una lenta y esforzada marcha aún más dificultosa a causa de la inoportuna lluvia que nos ha sorprendido en esta mañana que comenzó soleada y va camino de convertirse en una jornada fría y desapacible.

Por fin llegamos a la villa en donde, a la sombra (es un decir) de su castillo, encontramos un agradable restaurante en el que reponemos fuerzas y recuperamos ánimo para continuar bajo la persistente lluvia que aún nos persigue durante más de una hora.

Continúa nuestra marcha entre frondosos bosques y encantadores lugares como Ponte, Preto, Requeijo y Ladrongueira hasta regresar al punto de partida en el citado monasterio.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
24,000 Km.  7 h. 19 min. Difícil Lluvioso

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Coles

El concello organiza todos  los años, por el otoño, una andaina de unos 20 Km. que recorre prácticamente  todas sus parroquias y nosotros, en este lunes, hemos repetido la experiencia con algunos cambios en el itinerario que nos permitieron desviar la ruta hasta el restaurante Moby Dick, en el límite de Coles con la capital ouresana.

Comenzamos la ruta en la carballeira de Vilarchao y en vez de seguir hacia el norte siguiendo el recorrido oficial nos desviamos a Cima de Vila llegando a las orillas del Miño al cabo de poco más de 5 Km.  A partir de aquí, seguimos paralelos al río pasando por hermosos y encantadores pueblecitos muy bien cuidados, como Sobrado, Belesar, Levices, San Lourenzo y Casanova, hasta llegar al embarcadero de Ribela en las orillas del embalse de Velle.

Cuando no toca río la ruta discurre por frondosos y umbríos bosques cuya sombra es muy de agradecer en una jornada  como la de hoy que, aunque fría en las tempranas horas de la mañana, fue calentándose a medida que se acercaba el mediodía.

Nos desviamos de la ruta oficial en el citado embarcadero para seguir carretera arriba hasta el emplazamiento del Hostal-Restaurante Moby Dick en donde fuimos objeto de la cálida atención de sus regidores disfrutando de una agradable y económica colación que nos dejó bien preparados para continuar. Saliendo de la misma finca del hostal no tardamos en enlazar con la ruta que a través de hermosos parajes nos llevaría al punto de partida.

A veces la hermosura de algunos de estos sitios queda empañada por el descuido y la agresión al medioambiente que supone la contaminación de preciosos riachuelos cuyas aguas bajan marrones y pestilentes porque en algún lugar algún desaprensivo no tiene inconveniente en deshacerse de sus residuos ensuciando ese cauce por donde antes fluían aguas limpias y transparentes.

Así lo hemos visto y sufrido a nuestro paso por los bosques por los que, cerca del lugar de Lavandeira,  nos aproximábamos a la carballeira de Vilarchao, inicio y final de esta ruta.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,000 Km. 6 h. 22 min. Media Soleado 

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