Caminha

Caminha, Caput Mini, capital del Miño para los antiguos, es una hermosa villa portuguesa ribereña del río Miño que entrega allí sus últimas aguas al océano atlántico, el mare tenebrosum de los romanos.

Nada de tenebroso, sin embargo, tenía el mar en esta mañana soleada en la que el intenso azul del cielo teñía del mismo color las aguas del estuario bordeadas por las playas de Moledo en la ribera portuguesa y del Codesal en la española con el Castelo Velho cerrando la desembocadura del Miño.

En la iglesia de Nossa Senhora ao Pé da Cruz, en la parroquia camiñesa de Moledo, iniciamos la ruta de este lunes sobre la realizada por María del Carmen Moledo en el pasado febrero, aunque en sentido contrario y alargándola un poco para desviarnos a Caminha a la hora del yantar.

Pasadas las rúas do Prado y do Perrinchâo subimos hasta la Cruz de Moledo, el punto más al noroeste de Portugal, desde donde se contemplan hermosas vistas de la costa, una estampa que nos nos abandonará en todo el trayecto ya que, como bien dice María del  Carmen, esta es una ruta de mar y montaña, aunque un tanto desolada en algunos tramos en los que el fuego quemó pinares y matorrales, los pocos que quedaban en estos montes pelados.

Seguimos monte arriba atacando un empinado cortafuegos, de esos que cortan el resuello, hasta alcanzar el vértice geodésico de A Espiña, un parque eólico de fantasmales generadores cuyas aspas recuerdan los imaginarios gigantes de D. Quijote. No lejos se encuentra el mirador de San Antoâo, otra atalaya con espectaculares vistas de la costa y más abajo, ya en los aledaños de Caminha, el de A Fraga, casi encima de la Mata do Camarido el mayor pinar atlántico al norte del Duero que recorreremos al final de esta caminata.

Hacemos un alto en la villa para degustar en A Cova da Onça un espléndido bacalhao que colmó nuestras hambres sin necesidad de aperitivos previos y postreros remates, acompañado de los vinos verdes y maduros que en Portugal nunca defraudan.

Después de un recorrido por sus históricas y pulcras rúas, llegamos bordeando la Foz, a la mentada Mata do Camarido, un par de kilómetros por esta fronda verde al borde del mar que nos llevan al final de la playa de Moledo y de allí, desviándonos al interior, nos adentramos en las empedradas rúas de Moledo para llegar al punto de partida.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
23,390 Km. 6 h. 45 min. Media Soleado 

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Corrubedo

Corrubedo es una parroquia del municipio de Ribeira, en la comarca del Barbanza, en la orilla norte de la ría de Arosa. Lo más conocido de Corrubedo en La Gran Duna, un banco de arena de más de 1 Km. de longitud y 20 m. de altura. La última vez que anduve por allí fue hace treinta años, aproximadamente. De aquella podía recorrerse la duna de cabo a rabo pero en la actualidad eso no está permitido, así que hay que contentarse con pasear por un sendero perimetral.

Nosotros hemos comenzado la ruta en el lugar de Olveira, cerca del monte Tahume al que que hemos subido para admirar la espléndida panorámica que se contempla desde allí con la playa de Espiñerido en primer plano y el Faro de Corrubedo en la lejanía.

Bajamos del Tahume a la costa la cual bordeamos durante toda la mañana recorriendo los hermosos y largos arenales que se suceden hasta que alcanzamos el Faro de Corrubedo. Playas como la ya citada  de Espiñeirido y de Baileiros separadas por  salientes rocosos en los que lo percebeiros luchan a brazo partido con el oleaje para arrancarles  el preciado molusco. El Faro, que con la Gran Duna es otro de los referentes de Corrubedo,  fue testigo de bastantes naufragios y accidentes en esta costa de bajos peligrosos y grandes temporales agravada dicha circunstancia por el hecho de que se confundía su luz con la del de Sálvora.

Desde el Faro al núcleo urbano  nos separa poco más de un kilómetro que recorremos bordeando la costa. En el Bar Stop, como de costumbre, paramos para reponer fuerzas. Y a buena fe que lo hacemos gracias al buen servicio y sabrosos platos con que nos atiende la buena gente de este restaurante.

Contentos y felices por en buen y  alegre yantar continuamos nuestra andadura otra vez por la costa, recorremos la preciosa  y solitaria playa Ladeira, de arena impoluta, acompañados por el relajante rumor de las olas que casi acarician nuestras botas.

Pasada la playa de Corrubedo cambiamos de sentido y dirigimos nuestra marcha hacia la Gran Duna que se estira sobre el horizonte como el lomo casi blanco de un enorme cetáceo. Poco después llegamos a la iglesia de Santa María de Olveira muy cerca del lugar en donde habíamos iniciado la caminata de hoy.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,870 Km. 7 h. 19 min. Fácil Nublado 

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Idas y venidas por el concello de Cenlle

El Concello de Cenlle organiza casi todos los años por estas fechas una andaina solidaria en contra de los males que aquejan a algunos colectivos. Contra el Altheimer, el cáncer o la desnutrición infantil y ya van por la quinta edición de este tipo de caminatas humanitarias.

Hace un par de años los de Sendereando repetimos la edición de 2008 y en éste lunes nos habíamos decidido a hacerla de nuevo recordando sobre todo que es la época en que los cerezos, que abundan en este comarca, estarían rebosantes como ocurrió en la citada ocasión y así fue. En los mismo sitios y los mismos frutales, cerca de los lugares Osmo y de Quinteiro, reencontramos aquellos cerezos rebosantes de la preciosa fruta, a campo abierto, tan abundante que ni la acción de los pájaros ni la de los transeúntes había mermado por el momento tan espléndida generosidad. Así que, como se dice vulgarmente, nos pusimos las botas comienzo cerezas hasta que nos hartamos.

Lo de que hemos repetido la caminata de hace dos años tiene sus matices pues, el haber errado el sentido de la marcha en el inicio, nos obligó a retroceder y desandar el camino durante más de una hora. Con tal motivo, una vez efectuada la parada reglamentaria para reponer fuerzas, decidimos acortar la ruta trazando un nuevo itinerario en línea recta evitando así un largo rodeo. Así lo hicimos pero nos pasamos de la raya y en vez de subir hacia Vilar do Rei bajamos hacia el Miño con lo que de nuevo hubo que desandar un par de kilómetros.

Aun así, con algún chaparrón de por medio, llegamos a las tres al restaurante Campeón, en Beade, en donde nos trataron con cariño. Después, saliendo por el puente que atraviesa el río Avia, seguimos en dirección a Leiro pasando por frondosos bosques y extensos viñedos, ahora de un  verde brillante, mostrando ya sus abigarrados racimos que en un par de meses, tintos o dorados, estarán listos para la vendimia. Ya estamos llegando muy cerca de San Clodio  por la hermosa corredoira que linda con su monumental monasterio y desemboca al cabo de unos cientos de metros en la carretera que nos lleva a Outeiro dos Pazos, en Riobó, punto de inicio y final de nuestra andadura de doy.

En resumen, convertimos la caminata inicial de unos 23 Km. en casi 30, lo cual puso a prueba la juvenil resistencia de estos chicos de Sendereando, su alta moral y su sentido del humor que hicieron de esta caminata una jornada festiva en la que disfrutamos, inasequibles al desaliento, de los hermosos parajes de este concello de Cenlle regado por los ríos Miño y Avia, verdadero jardín vitivinícola de la comarca del Ribeiro.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
28,820 Km. 7 h.  50 min. Media Sol y lluvia 

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Xabier, amigo, caminarás con nosotros

El pasado domingo recibimos la triste noticia de que nuestro amigo y compañero  Xabier había fallecido de manera casi instantánea víctima de un infarto. Ya sabíamos que no iba a venir con nosotros porque había quedado para hacer el Camino de Santiago en bicicleta desde Ribadeo y allí fue donde tubo lugar el desgraciado suceso.

Xabier era grande, fuerte y bonachón y bien querido tanto por el grupo de los sábados como por el de los lunes. Durante todos estos años hemos compartido con él muchas jornadas de senderismo. Él, siempre animoso, no faltaba casi nunca, fueran cuales fueran las circunstancias meteorológicas. Viento y lluvia, calor y sol nunca frenaron su entusiasmo y afición a caminar con sus amigos de Sendereando.

Nosotros seguiremos caminando teniéndolo presente en nuestra memoria como también tenemos al que fue fundador y guía de este grupo, nuestro inolvidable Adrián, fallecido hace cuatro años.  Los dos caminarán con nosotros, seguirán presentes en nuestro recuerdo, los llevaremos en nuestra memoria y en nuestro corazón en todas las rutas que nos quedan por hacer.

En este lunes hemos recorrido una parte de la sierra del Galiñeiro durante 26 Km. saliendo de la aldea de Vilas y rodeando la sierra, descendiendo de los 600 a los 200 m. para volver a al monte Aloia entre pinares y bosques de eucaliptos, por pistas forestales y senderos umbríos refrescados por una suave brisa que atenuaba los rigores de este día junio especialmente caluroso.

Después de reponer fuerzas en el restaurante Aloia, en el parque de su mismo nombre, hemos subido al mirador desde el que se contempla la espléndida panorámica el río Miño a su paso por la ciudad de  Tui y sus aledaños.

Regresamos al lugar de inicio a través de la frondosa arboleda del parque continuando por las pistas forestales que nos llevan a las aldeas de Cerdeira y Prado para rematar en la de Vilas.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
25,660 Km. 7 h. 6 min. Media Soleado 

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Pontevedra é boa vila, Vilaboa é Pontevedra

Pontevedra é boa vila
dá de beber a quen pasa
a fonte da Ferrería,
San Bartolomé na plaza.

En este lunes hemos comenzado nuestra andadura en la estación del ferrocarril de esa hermosa ciudad que es Pontevedra. A unos pocos metros de este lugar se encuentra el Albergue de Peregrinos, uno de los mejor dotados del Camino de Santiago, en su versión Vía de la Plata.

Cruzamos en caso urbano en dirección sur hasta alcanzar los aledaños de Lourizán y, ya monte arriba, podemos contemplar la boca de la ría con la isla de Tambo en la costa de Marín y las chimeneas de la fabrica de celulosa casi enfrente.

Entre hermosos bosques de robles y castaños, también de mimosas y abedules, entre pinares y eucaliptos, nos sorprenden las detonaciones que en principio atribuimos a cazadores hasta que nos damos cuenta de que estamos cerca de la base militar General Morillo que alberga la Brilat (Brigada de infantería ligera aerotransportable). Continuamos nuestra ruta adentrándonos en una ancha pista por la que no habíamos caminado ni 200 m. cuando, ante nuestra sorpresa, nos topamos con un grupo de soldados apostados detrás de unas ametralladoras practicando tiro contra unos paneles situados en una explanada en medio del monte.

Como era de esperar, se nos acercó un militar para informarnos de que allí no podíamos estar, que aquello era zona militar y peligroso campo de tiro. Pues, por lo visto, tenía razón pero tuvimos que explicarle de que por allí no se veían indicaciones al respecto ni vallas o verjas que impidiesen el paso.

Nos atendió amablemente y nos permitió seguir nuestro camino rodeando la mencionada base que es cuartel de entrenamiento para soldados de élite que han realizado misiones en los sitios calientes del planeta como Afganistán, Líbano, Serbia y otros.

Qué paradoja, en medio de la paz del monte, encontrarse con semejante instalación donde el rumor de la brisa y los trinos de las aves son secuestrados por las ráfagas del Heckler & Koch AG36, el fusil de asalto reglamentario del ejército español.

Alejándonos lo más rápido posible de la zona militar bajamos hacia Vilaboa, concello vecino de la ciudad pontevedresa en donde nos detenemos para comer y seguir después por carretera hasta el lugar de Alcouce en donde bajamos al río Tomeza, después Gafos, bastante sucio en sus primeros tramos por cuyas riberas, en un hermoso paseo, llegamos hasta el punto de origen de esta caminata.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
26,360 Km. 6 h. 42 min. Media Claros y nubes 

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