Por los aledaños del Oitabén

En este sábado hemos compartido con nuestro asiduo mentor sudandobotas otra de sus rutas publicadas en wikiloc y que nos ha llevado a tierras de Soutomaior, a la aldea de Aranza que es donde nosotros hemos iniciado el recorrido.

Bajando desde Aranza hasta su puente sobre el Oitavén el trazado nos conduce por caminos empedrados y estrechos carreiriños hasta las poldras sobre el río Pequeno, un paso imposible de vadear, ya que la crecida del caudal en estos días de lluvias abundantes ha cubierto las poldras o pasos  puestos allí para atravesar el río en condiciones normales y nos obliga a retroceder hasta cerca del punto de inicio donde, después de atravesar unas fincas de labor, nos metemos de nuevo en el sendero.

La orografía del terreno forzó a los campesinos a construir bancales, verdes terrazas escalonadas, que dan un aspecto encantador al paisaje alternando pastos y tierras de labor con el dorado ocre de los caducifolios que aún mantienen su estampa otoñal en estas fechas previas al cercano invierno.

Dejando a nuestras espaldas  lugares como Aranciña y Zopillos casi escondidos en esta zona de montaña seguimos subiendo hasta alcanzar la traída de aguas que procede del la presa de Eiras a donde llegaremos después de enlazar con el onnipresente Gr 58, a través de fincas encharcadas, senderos convertidos en regatos que nos obligan a hacer equilibrios para caminar sobre los muros de las fincas colindantes y evitar encharcarnos nosotros también.

Llegados a la aldea de Calvos, ya en las orillas del embalse de Eiras, llegamos, bajo un potente chaparrón, a la presa que embalsa las aguas del Oitavén para el abastecimiento  a Vigo y comarca. Hoy el embalse está a tope y por los aliviaderos escupe unos impresionantes chorros  que son lanzados sobre la corriente del río ofreciéndonos una espectacular estampa fuerza y espuma.

Continuamos nuestra marcha por la pista sobre la que discurre la traída con el río Oitavén a nuestra derecha, encajonado en la profundidad de la vaguada, hasta encontrar la desviación a Aranciña y desde donde, en pocos minutos,  regresamos al punto de partida.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
16,470 Km. 4 h. 34 min. Media Chubascos

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Camiños de Cotobade

Unos de nuestros Luneros del Sol, José Luís, conocido como dasparranadas en wikiloc, es el autor del estupendo recorrido que hemos realizado en este lunes por las tierras del Concello de Cotobade. Una parte de la ruta discurre por el Roteiro dos Tres vales preparado y señalizado por la Comunidad de Montes y el resto por el Gr 94 a su paso por estos parajes con algunos tramos de la cosecha de nuestro particular topógrafo.

Tres elementos de gran valor etnográfico caracterizan a esta ruta, a saber: O Foxo do Lobo de Paraños, perfectamente restaurado, la Mámoa que se encuentra en A Braña das Pozas Secas y O Muiño de Vento que corona la cima del lugar conocido como a Cruz do Castro, en Carballedo.

O Foxo do Lobo del que ya hay varias referencias en Sendereando es según se lee en el panel explicativo una trampa permanente para cazar lobos por el sistema de acoso. Consiste en un pozo de planta circular de unos 3 m. de profundidad y dos largos muros en forma de uve.  Grupos de vecinos con perros acorralaban al lobo hasta hacerlo entrar entre los muros y caer finalmente en el foso en cuyo fondo le esperaba una afilada estaca que acababa con su vida.

Las mámoas, medorras o túmulos son montículos de tierra que encierran uno o varios enterramientos. Son muy abundantes en Galicia y en muchos otros sitios en los que de desarrolló la cultura megalítica. Ésta de Carballe es de pequeño tamaño y se encuentra en un hermoso lugar con el paradógico topónimo de Braña de As Pozas Secas, un humedal que sugiere todo lo contrario de lo que su nombre indica.

En los comienzos del pasado siglo, según reza el panel ilustrativo del sitio, una familia de Carballedo construyó un molino de viento en la cima de A Cruz de O Castro en lo que era una primitiva fortaleza prerromana. Funcionaba con el viento del norte y sus aspas de tablones movían un ingenioso sistema de ejes y engranajes de madera que hacían girar las muelas de piedra que aún se conservan en su interior. Es una raro ejemplar en esta tierra en la predominan con mayoría aplastante los muiños  de agua tan abundantes en nuestros ríos.

Llegados a la zona urbana de Carballedo nos detuvimos a almorzar en la casa de Inés en donde nos trataron como si fuésemos de la familia con una deliciosa comida hecha con afecto y antiguos saberes culinarios.

Regresamos por Paraños hasta retomar el GR 94 que nos condujo hasta el punto de inicio en Cuspedriños.

Valle de Carballedo
Valle de Carballedo

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,160 Km. 5 h.  Fácil Soleado 

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Recuerdos del volframio

Explorando wikiloc en busca de alguna novedad para este sábado hemos vuelto atoparnos con nuestro apreciado y desconocido colega sudandobotas que nos ofrecía el Trilho das Minas de Sâo Silvestre, en la vecina Valença do Minho. Allá nos hemos ido un reducido grupo de la Caminata sabatina encontrándonos con la agradable sorpresa de que, en este mismo día y a la misma hora, coincidimos en el punto de inicio con un grupo de senderismo  que realizaba hoy su última jornada del año  dentro del programa «Andaina Saudable Eurocidade 2012» organizado por la Eurociudad Tui-Valença.

Después de partir con ellos unos minutos, iniciamos nuestra marcha los cinco sabatinos que no por ser pocos somos bien avenidos ya que, a los pocos metros, en Taiâo de Baixo, en la primera bifurcación, dos nos fuimos por la izquierda y tres por la derecha percatándonos de tal hecho cuando ya habíamos avanzado tanto que no valía la pena retroceder para juntarnos.

Casi a mitad del recorrido, en el lugar donde parece ser que hubo unas minas, nos encontramos, comentamos tan particular circunstancia y continuamos la marcha para volvernos a reunir en el punto de partida.

Donde de verdad pudimos ver los restos de las instalaciones de minas de wolframio fue en O Chan de Virialho. Allí aún se pueden ver lo que queda de la antigua explotación que funcionó desde el año 1935 hasta 1949. Nos llamó la atención que en tan inhóspito sitio viva una familia con la que tuvimos ocasión de conversar unos minutos.

Ya en pleno descenso, después de haber dejado a nuestros compañeros, volvemos a ver el grupo de las «Andaina saudables» que venían en dirección contraria, camino de las minas.

Queda atrás la zona de montaña cuando  bajamos a la aldea de Gondelim, y de allí, entre caminos empedrados y umbríos, a las «aceñas»do Bouço y Felgueiras, otra pequeña aldea, cercana a Taiâo de Baixo en cuya ermita de Nª Sª do Socorro, localidad de Mó e inicio de la ruta, rematamos nuestro recorrido de hoy.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
13,820 Km. 4 h. 10 min. Media Soleado

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O Chan da Anduriña

En la vertiente occidental de A Serra do Suído se encuentra el municipio de Fornelos de Montes desde cuya parroquia, Bustelos, hemos iniciado nuestra ruta de hoy que tenía como objetivo principal visitar tres enclaves situados en la misma zona y que son: O Foxo do Lobo, O Chan da Anduriña y O Coto de Eira.

Enlazando en Bustelos con el GR 58, conocido también como o Sendeiro das Greas, se llega al cabo de unos pocos kilómetros al Foxo do Lobo, que en realidad son dos. Dos trampas para encerrar a los lobos que antaño merodeaban por estos pagos matando ganado.

Consistían en un par de muros en forma de embudo que en su parte más estrecha tiene un pozo o foso para que el animal no pudiera salir. Los vecinos se organizaban en grupos para asustar al lobo haciendo ruido y dirigirlo de ese modo al foso en donde caía y era finalmente sacrificado. Estos que hemos visto hoy son una penosa ruina, apenas identificables, pues la maleza y las piedras han cubierto el foso y parte de los muros ha desaparecido.

Lindando con estos muros se encuentra el hermoso Chan da Anduriña, una encantadora planicie encerrada entre elevaciones y cotos, de los cuales el más destacable es el Coto de Eira desde donde se divisan las Rías de Vigo y Pontevedra, una preciosa estampa en los días soleados. En la mañana de hoy el  fino orballo formaba una tenue cortina de agua a través de la cual el paisaje más que verse se insinuaba.

Dejando atrás esos encantadores parajes seguimos por el GR 58 para desviarnos antes de llegar a Traspielas y emprender la bajada al cercano Fornelos de Montes donde nos detenemos para almorzar bien y barato en el asador Casa Albán, a la entrada del pueblo, y enlazar de nuevo con el Sendeiro das Greas camino de Ventín y de Bustelos, a donde llegamos ya de anochecida en estas cortas tardes de este otoño tardío  casi vestido con los ropajes del inminente invierno.


Datos de la ruta Distancia Duración* Dificultad Tiempo
25,170 Km. 8 h. 52 min. Fácil Chubascos 

*En movimento: 6 h.

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Senderistas de altura

La de este sábado ha sido una jornada especial dedicada al trío de las senderistas más intrépidas de la Caminata Sabatina: Silvia, María y Cristina que en fechas recientes han escalado los cincomile de los Annapurnas en Nepal, han sendereado por las bellísimas levadas de Madeira y explorado la exótica Birmania o República de Myanmar como se llama ahora.

Con tal motivo hemos organizado una marcha que, partiendo desde Pazo Larache, bien conocido por los amigos de Sendereando, nos lleva hasta al acceso a la Ruta los Muiños do Río Maior, un precioso recorrido por las riberas del mencionado río, salpicado de puentes,pasarelas y muiños en número de 35, muchos de ellos en buen estado de conservación, entre la frondosa floresta propia de los bosques de ribera, por encantadores carreiriños, tan estrechos que apenas si da su ancho para un par de botas, brillantes de rocío en esta mañana fresca y soleada.

Dejando atrás el río, nos adentramos en el cercano pinar por pistas forestales que nos llevan hasta Vilaboa y desde allí a las famosas Salinas de Ulló de las que ya hemos dado cuenta repetidas veces aquí pero que, por mucho que las visitemos, nunca deja de extasiarnos la belleza de tan precioso paraje, ese rincón donde termina y parece esconderse la ría de Vigo.

Regresamos al punto de inicio, el Pazo Larache, donde nos espera un espléndido banquete para los 34 comensales que allí nos reunimos, entre caminantes y allegados, para degustar los deliciosos manjares que nos han preparado y contemplar a los postres los reportajes de las apasionantes andanzas de nuestras entrañables y queridas camaradas, comentadas por sus protagonistas.

Una estupenda jornada de senderismo y confraternidad en la que todos hemos disfrutado del placer de caminar, del buen yantar y del gozo que nos produce estar juntos y sentir el calor entrañable de nuestra amistad.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
16,570 Km. 4 h. 38 min. Fácil Soleado 

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