Aquilino Ribeiro

«Foi o escritor de todos os superlativos. Chamaram-lhe mestre, «o poderoso Aquilino», «um dos maiores prosadores da língua portuguesa.»

Aquilino Ribeiro cuya agitada vida transcurre desde finales del siglo XIX hasta los sesenta del XX pasaba largas temporadas en A Quinta do Amparo, una mansión rural que fue vivienda de Bernardino Machado, presidente de la República Portuguesa y suegro de Aquilino que pasaba largas temporadas allí, en A Casa Grande de Romarigaes que es el título de una de sus novelas más conocidas.

Fue candidato al Premio Nobel, anarquista y masón. Estuvo encarcelado dos veces y las dos se evadió de prisión.

No le dieron el Nobel pero en el 2007 fue enterrado con todos los honores en el Panteón Nacional. Todo un personaje.

Como recuerdo de sus estancias en Romarigaes el  municipio portugués de  de Paredes de Coura al que pertenece esa parroquia puso su nombre a una de las numerosas rutas que existen en la zona.

Nosotros hemos iniciado la caminata de este lunes en el Santuario de Aqualonga, un hermoso templo que se eleva sobre el valle no lejos de O Forte da Cidade, un castro fortificado en la vecina parroquia de Cossourado visitado por estos senderistas en anteriores ocasiones.

Desde Aqualonga, bajando hacia el valle entre los verdes prados, fincas y también algo de monte, no tardamos en llegar a Romarigaes a lado de cuya iglesia nos topamos con A Quinta do Amparo ya citada. Está cerrada a cal y canto y parece deshabitada. Lo que más destaca es la capilla con su fachada ricamente decorada por nichos que contienen imágenes, ceños fruncidos, volutas, frontones y un telescopio.

Varias placas recuerdan la relación de Aquilino con el lugar.

Volvemos sobre nuestros pasos para regresar a los muiños de Cabanas, ya en pleno monte, caminando por las pistas forestales que nos llevan entre pinares por las aldeas de Carreiras y Muño hasta el lugar denominado Penedo dos Macacos, un promontorio poblado por redondos bloques de granito que seguramente recuerdan a los lugareños la imagen de los macacos que habitan los lejanos bosques de las antiguas colonias portuguesas.

Continuamos en prolongado descenso hacia el valle en el que se encuentra la vecina parroquia de Cossourado, hito del Camino de Santiago y lugar en el que se halla el restaurante Constantino en donde colman  nuestros apetitos con una confortable sopa seguida de un delicioso bacalhao  especialidad de la casa, postres y viño verde, todo por el módico precio del menú del día.

La tarde es aún muy joven, la temperatura es agradable y el cielo está algo nublado lo que nos evita los rigores propios de este tiempo de estío. Dejando atrás el Constantino retomamos la ruta por el puente romano para subir hasta la aldea de Truhe, muy cerca ya de A Casa do Outeiro en lo alto de la colina en donde se halla el Santuario de Aqualonga principio y finde la jornada de este lunes.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
23,230 Km. 6 h. 10 min. Media Nublado 

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Caminata miñorana

Dice TeresalaLoba en una de sus fotos: «El río Morgadáns tras recoger las aguas del río Peitieiros por la izquierda, se une al río Zamáns que baja de la Serra do Galiñeiro, detrás del matadero Municipal de Gondomar. A partir de allí pasa a denominarse Rio Miñor, que desemboca en A Ramallosa».

Así que son tres ríos en uno desde el más modesto hasta el de más nombre que es el Miñor. En esta época de estiaje el Peiteiros va muy menguado de caudal. Tampoco el Morgadáns está como para echar cohetes y el Miñor que es río de estuario y da nombre al valle que acoge los municipios  de Gondomar Nigrán y Baiona aprovecha las aguas de los otros dos y algún que otro regato que le entrega su escaso caudal y desemboca con cierta dignidad en A Foz acompañado de los ríos Groba y Belesar.

Este lunes hemos comenzado nuestra andadura en el lugar de A Fonte, en Peitieiros, Gondomar, para subir hasta el curro de Morgadáns después de atravesar un escuálido Toiteiras muy decaído en estos días del estío.

Continuamos por  umbríos pinares hasta dar con el estrecho sendero que nos lleva a la aldea de Murxido, unas pocas casas, algunas en ruinas, que dominan desde lo alto la espesa vegetación que cubre las riberas del río Morgadáns, nombre también de la localidad que goza del título de Entidad Local Menor la cual rodeamos para, después de pasar bajo el puente de Gonda, encaminar nuestros pasos hacia Gondomar ya en pleno valle Miñor.

Allí, en el Bar Gondomar aplacamos nuestras hambres con un menú de razonable calidad y aceptable precio pero un vino del país que ni con gaseosa se hace trasegable.

Abandonamos el casco urbano para continuar por ese viejo conocido de Sendereando que el el río Miñor que aunque lleva su caudal bastante disminuido nos ofrece la espléndida vegetación de sus añosos árboles de agradecida sombra.

Tras alcanzar el lugar de A Peroleira en la parroquia gondomarense de Peiteiros toca continuar monte arriba hasta llegar al punto de inicio que también es el remate de esta caminata miñorana.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,290 Km. 6 h. 25min. Media Soleado 

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Viñedos floridos

Comenzamos la ruta de este lunes en Vilachán, una localidad del municipio de Tomiño situada a los pies de los llamados Altos de Torona, por la bodega que allí se ubica, una hermosa colin, antiguo pinar convertido en extensos viñedos plantados en bancales que la rodean a los que se accede por una pista jalonada de camelios, adelfas, olivos y rosales.

Casi 100 hectáreas de viña, en las que se cultivan las variedades autóctonas de albariño, caíño y loureiro en plena Sierra do Argallo bien conocida por los senderistas de Los Lunes al Sol que se extiende de este a oeste casi paralela a la de la Groba. Desde sus atalayas como el Alto da Pedrada, O Niño do Corvo o el Monte da Madalena se puede contemplar el estuario del Miño en todo su esplendor.

Una vez coronado tan espléndido jardín seguimos monte arriba hasta alcanzar el citado Alto da Pedrada con su torre vigía dominando toda la sierra para alertar de posibles incendios y su cruz de piedra.

Desde ahí todo es bajar entre pinares por pistas de tierra cuyos bordes lucen los hermosos colores entre rosa y violeta del brezo que florece en esta época lo largo del sendero.

Serpentea el camino una y otra vez hasta llegar a un merendero en cuya entrada una losa de piedra anuncia el sorprendente título de «Delirio del poderoso». Es un amplio soto con fuente, mesas y bancos de piedra, verde hierba y frondosa arboleda muy apropiado para jornadas de tortilla y empanada bendecidas con los buenos vinos de O Rosal rematado todo con una pacífica siesta bajo las copas de pinos y carballos.

Ya se se divisan las torres del Santuario de San Campio de Lonxe, en Figueiró, con cuyo atrio linda la Casa Telleiro, vieja conocida de estos senderistas ahora modernizada por sus jóvenes descendientes que nos atienden con sus cuidados menús, fideuá a la marinera, pez espada a la plancha y otras lindezas culinarias todo bien acompañado por excelentes ejemplares de la aristocracia del vino entre los cuales destaca el mencía de la Ribeira Sacra, Regina Viarum, Reina de los caminos, título que bien podría aplicarse a nuestra entrañable Elvira, incansable andarina que, tal como rezan los estatutos no escritos de esta tropa, cumple años e invita por lo cual es aclamada y felicitada por los presentes.

Acabada que fue tan grata convivencia recogemos los bártulos de andar y rodeando el Santuario nos encaminamos hacia O Regato dos Bravos, un exangüe riachuelo que en este tiempo de estío fluye lánguido casi oculto entre la espesura de la fronda ribereña.

Pasada la localidad de Sanomedio vecina a Vilachán  finaliza, cuando el sol aún está bien alto, la agradable jornada de este lunes.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,530 Km. 6 h. 28 min. Media Nubes y claros

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Entre Vedra y Boqueixón

Vedra y Boqueixón son dos municipios coruñeses que lindan con Santiago de Compostela.

Vedra, topónimo que parece tener su origen en vetera, vieja,  está enclavada en la comarca del Ulla, unas tierras muy fértiles en las que abundan los pastos y extensos bosques de robles y castaños. En esta época del año florecen los rosales por doquier. Por eso se la conoce como la «huerta y jardín de Compostela».

Boqueixón, vecina de Vedra, es famosa por la terrible matanza que allí tuvo lugar en 1838 cuando una facción de carlistas mató a cuarenta campesinos en un episodio cuyos detalles aún están por esclarecer.

Toda esta zona es un auténtico paraíso para el senderista pues existen multitud de rutas  no solo por las riberas del Ulla que es el gran río que cruza la comarca, sino también por los numerosos regos, modestas corrientes de agua que en su mayoría alimentan el río grande dando lugar a preciosos parajes como la Fervenza da Serra, en el río Pereiro que ha sido el objetivo principal de la caminata de este lunes.

Iniciamos la jornada en el lugar de Paradela para adentrarnos a los pocos metros en el río Pereiro recorriendo su margen derecha a la sombra, como suele suceder por estos parajes, de su frondosa arboleda ribereña.

Nos desviamos del PR G oficial para ampliar el recorrido pasando las localidades de Romarís y Calzande para llegar a Vilapedre después de vadear el río por  el puente de Couso donado por los Residentes de Vedra en Buenos Aires para facilitar la vida a los que se habían quedado en casa. Por eso este tramo lleva el nombre de «Roteiro da emigración».  No solo puentes como éste sino también escuelas, capillas, caminos, cementerios, etc. fueron producto de la generosidad de  los muchos emigrantes vedrenses que partieron  de estas tierras en busca de una vida mejor.

Regresamos al río para acercarnos a la espléndida estampa del río Pereiro desplomándose entre rocas para formar la hermosa Fervenza da Serra. Después de disfrutar durante un buen rato de tan hermoso espectáculo volvemos al camino que nos lleva por el borde del río a través de campos de maíz hasta que llegamos al puente de Busacos que fue vía militar en tiempo de los romanos modificada en el medievo y paso en la actualidad para los peregrinos que hacen la Vía de la Plata.

Falta poco más de un kilómetro para completar los veintiuno que hemos recorrido en esta mañana, fresca y nublada, ideal para caminar y llegar al restaurante «Vente vindo» ya en Boqueixón pero tocando con su vecina  Vedra.

Un agradable menú a base de risotto con setas y pulpo, churrasco o merluza en salsa verde calman nuestras hambres al tiempo que brindamos por que nuestro querido Juan, veterano compañero de bota y bastón, siga cumpliendo años con salud y ganas de senderear. Con  mencías, riojas y godellos llena la mesa de alborozo y agradece a sus amigos caminantes tan buenos deseos.

Casi cinco kilómetros más entre pinares, fincas y carballeiras y rematamos tan estupenda jornada

 

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
25,750 Km. 7 h. 16 min. Media Nublado

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Reloj no marques las horas…

A Arnoia es un municipio de la comarca de O Ribeiro en la provincia de Ourense. En A Arnoia hay un valle y en el valle una torre. El valle es el Valle de San Vicente y la torre es la  Torre del Reloj que fue construida por un cantero de la localidad a expensas del Centro Arnoia de Montevideo y con el fin de regular las horas de riego para los vecinos del valle y acabar así con las disputas entre ellos

La Torre se alza solitaria, vecina a la ermita de San Roque en en centro del valle. Ya no hay fincas que regar, los campos de maíz que antaño crecían gracias al agua cuyo riego controlaba su reloj han desaparecido. Apenas si quedan tierras de labor que necesiten que los vecinos se organicen para regarlas.

Parafraseando la canción de Roberto Cantoral podría decirle: «Reloj no marques las horas… ya no haces falta, quédate ahí  solitario y silencioso, mudo testigo de unos tiempos ya pasados».

No lejos de la torre, en O Parque das Poldras, a las orillas del Arnoia, hemos comenzado la caminata de este lunes. Durante varias horas, mientras  caminamos monte arriba rodeando el valle, la vista Torre del Reloj nos acompaña hasta que alcanzamos la cota más alta en As Cavadas en donde perdemos la hermosa panorámica del valle con el gran Miño al fondo convertido en embalse de Frieira para iniciar el descenso que, entre bosques de mimosas y carballos, también madroños y pinos, nos lleva hasta el mesón A Lareira en la carretera frente a Ribadavia.

Allí nos esperan unas tripas con fabas y un bacalao con patatas panaderas, todo de estilo portugués, como la joven mesonera que nos atiende acompañado tan excelente condumio con un rioja Azpilicueta con el que nuestro Antón celebra su cumpleaños por el que todos brindamos con entusiasmo deseándole larga vida a tan eximio senderista y querido compañero de fatigas que en esta jornada han sido pocas pues la caminata fue suave sin exigir grandes esfuerzos.

Y así continuó nuestra marcha por la tarde como un agradable paseo por la margen izquierda del río-embalse a la sombra de su alta arboleda por un cuidado sendero que nos lleva, casi sin darnos cuenta, hasta el Parque das Poldras, inicio y fin de la agradable jornada de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,110 Km. 5 h. 27 min. Media Nubes y claros

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