Aledaños de O Mosteiro

O Mosteiro es una localidad del municipio de Meis y puede decirse que es como su capital ya que allí se encuentra la Casa Consistorial que antiguamente albergaba las escuelas de niños y de niñas. También estaban allí el médico, el veterinario, la tienda de ultramarinos y la parada del autobús que hacía la línea Cambados-Pontevedra, la farmacia y el cine.

Eso era allá por los años 40 que fue cuando vino al mundo el  que esto escribe, en una de las construcciones más representativas y antiguas del lugar, la llamada Casa da Escola, que comparte muros con la capilla de Santa María, una joya del románico que lleva allí desde el siglo XII. Además,  su feria agrícola y comercial era conocida en toda la provincia.

Casi setenta años después la cosas han cambiado bastante. La mejoría económica y los cambios sociales han transformado muchos de estos núcleos de población que han perdido su encanto rural imitando a las ciudades. Aquí, en O Mosteiro, han surgido bloques de viviendas de seis o siete pisos en medio del campo como si no hubiera espacio suficiente para construir, las escuelas unitarias de antaño han dado paso a un feo bloque enemigo de su entorno construido frente al tesoro románico de Santa María, entre otras cosas. En el campo de la feria hay ahora un parque infantil. En fin, los tiempos cambian y esto es lo que hay.

Los de Los Lunes al Sol hemos partido del campo de fútbol de Zacande, localidad vecina a  Mosteiro, y desde allí nos adentramos en la Tomada de Andión entre pinares y eucaliptales hasta alcanzar la Autovía del Salnés a su paso por San Martiño de Meis en cuya iglesia podemos apreciar los efectos del reciente temporal en su tejado.

Desde allí toca subir hasta la capilla de San Nicolao pasando por pequeños núcleos como Caxín, A Bouza y A Pedreira, cotinuando después, casi siempre por pistas forestales, hasta las aldeas de Penente, Nogueiró y Arcos siguiendo el curso de O Rego de Santo Tomé que nos lleva por la parroquia de Santo Tomé de Nogueira hasta A Cacharola, cabecera de O Mosteiro en la PO 531 en donde, a unos 800 m., se encuentra el Restaurante A Pedra.

Un variado menú a base de caldo, lentejas o chipirones de primero y codillo, cordero asado, brochetas de pollo o raya a la gallega de segundo, da para elegir y disfrutar de su buena cocina, todo regado con un mencía de Monterrei, atención del amigo Torres que cumple no sé cuántos pero pocos, de momento, a juzgar por su juvenil aspecto.

Hasta aquí se mantuvo la jornada nublada pero seca, mas a partir de la sobremesa la lluvia hace acto de presencia y no nos abandona hasta el final. Seguimos por la margen izquierda de O Rego de Santo Tomé que corre por el valle que se extiende al este de O Mosteiro entre fincas y prados hasta llegar a Monte de Casa, una pequeña aldea limítrofe con Zacande, en cuyas proximidades se encuentra el campo de fútbol, casi escondido en pleno monte, con un amplio aparcamiento que es en donde iniciamos y finalizamos la caminata de este lunes.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,650 Km. 6 h. 9 min. Fácil Nubes/Lluvia 

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Cruces en O Morrazo

En O Morrazo hay dos cruces
y una fraga las separa.
Desde una se ve la ría,
desde la de Ermelo, nada.

Estas cruces las conocemos desde los inicios de Los Lunes al Sol, aquel grupito de jubilados que hace más de una década nos dio por dedicar el primer día de la semana senderear por los montes y valles que nos rodean.

Partiendo del área recreativa de Chans, en la parroquia de santa María de Cela, concello de Bueu, nos adentramos en el bosque típicamente atlántico, pinos y eucaliptos, para toparnos al poco rato con la Mámoa do Rei o das Teixugueiras, que con ambas denominaciones se la conoce. Con estos túmulos funerarios del neolítico estamos muy familiarizados los que pateamos los montes de esta tierra en donde abundan.

Dejando atrás la tumba de nuestros ancestros, seguimos por pistas forestales, alguna que otra corredoira y también  por estrechos carreiriños hasta tropezarnos, casi de repente, con el Monte Paralaia,  una colina que se eleva sobre costa frente a la ría de Vigo, tan cerca del mar que constituye una espléndida atalaya coronada por una  impresionante cruz de madera, la Cruz de Xestoso, desde donde, en una mañana  como la de este lunes, con el cielo cubierto pero limpio, se contempla una espectacular estampa de la ría de Vigo,  con el mar en calma, como una brillante lámina  ondulada de aspecto acerado iluminada por la blanca luz que filtra el cielo cubierto de plomizas nubes.

Descendiendo del Paralaia penetramos en la Fraga de Coiro, un precioso paraje, muestra singular del bosque autóctono gallego, desafortunadamente bastante contaminado por especies foráneas pero que, hendido en lo profundo por O Rego Bouzós, exhibe su masa forestal abrillantada por la lluvia ofreciendo a nuestros ojos una estampa de inigualable hermosura.

Termina la fraga en una extensa explanada en cuyo lado norte se alza la Cruz de Ermelo construída por un cantero de la zona e inaugurada en 1954 por  Quiroga Palacios, cardenal de Santiago por aquellas fechas.

Como dice la copla de arriba, la arboleda crecida delante del Alto da Esculca cierra a la vista la contemplación de la magnífica panorámica de las Rías Baixas que en otros  tiempos maravillaba a quien aquí se subía.

Bajamos a la aldea de Ermelo caminando por la breve hondonada que nos lleva hasta la Po 1306 la cual atravesamos para entrar en los dominios de O Rego do Frade, otro hermoso paraje pleno de verdor y fronsodidad por donde llegamos a O Barranco do Inferno desde donde una áspera ascensión nos lleva implacable hasta el lugar de Iglesiario en cuyo restaurante nos detenemos para disfrutar del merecido reposo que ya pedía el cuerpo después de los diez y ocho kilómetros de ruta mañanera.

Un confortable caldo de navizas, pescados varios, legua estofada, postres y cafés, todo regado por Regina Viarum, un excelente mencía de la Ribeira sacra, dejan nuestra maquinaria en condiciones aceptables para superar el corto tramo que nos separa del punto en el que iniciamos la caminata de hoy.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,23 Km. 5 h. 57 min. Media Nubes/Lluvia 

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Los números de 2016

Se acaba el 2016 y es hora de hacer números. Los números tienen fama de ser fríos y parece que solamente las letras son las adecuadas para contar historias pero detrás de los gráficos y las cifras que se exponen a continuación hay mucho que contar.

Ellos son la expresión de muchas experiencias siempre estupendas, de los repetidos esfuerzos para salvar las dificultades que presenta el camino que son la sal de nuestro contento cuando alcanzamos aquella cima o rematamos una larga jornada.

Con estos números van los nombres de los esforzados y entusiastas caminantes de Sendereando, los de La caminata sabatina y los de Los lunes al sol y los nombres de las rutas que nos recuerdan los preciosos paisajes con que nos premia el hermoso solar por el que discurren nuestras andanzas.

La Caminata sabatina

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Aunque a lo largo del año han sido casi cuarenta los que han participado en alguna ruta solo los más constantes aparecen en el gráfico pues la pirámide no da para más. Todos han sido bienvenidos y a todos esperamos en el próximo año.

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Los Lunes al sol

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Los componentes de Los Lunes al sol son gente veterana, casi todos jubilados, de edad provecta pero con energía y ánimos suficientes para caminar durante todo el día desde tempranas horas hasta que se pone el sol, codiciosos de la hermosura que nos ofrecen los incomparables parajes de nuestra tierra.

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La última del año

Era último lunes del año y con él también la última caminata de 2016. Escogimos para este día una ruta cerca de la ciudad para rematarla con un ágape especial y celebrar así tan especial acontecimiento partiendo de buena mañana del centro de Matamá, la parroquia viguesa que linda con el río Lagares. Aún es de noche cuando unos cuantos salimos caminando desde Las Traviesas iluminado por el alumbrado urbano y entre el escaso tráfico que  hay a tan tempranas horas para encontrarnos en la explanada del cementerio con el resto de los componentes de Los lunes al sol hasta completar la docena de andarines.

Dejando atrás los silenciosos habitantes del camposanto, pronto nos topamos con las fincas que rodean la parroquia, a estas horas con su brillante hierba mojada y algo de escarcha caminando a lo largo de los encantadores carreiriños que cruzan estos campos hasta adentrarnos en los montes y pinares con alguna carballeira de por medio que pueblan los aledaños de este Vigo rural. No  tardamos en alcanzar el parque forestal de Monte dos Pozos, en la vecina parroquia de Valladares, que cuenta con un magnífico mirador sobre la bahía de Vigo inhabilitado en esta mañana por la espesa niebla.

No lejos de allí se encuentra el monte Alba, una de las atalayas más visitadas del entorno de la ciudad desde donde, en los días claros, se puede contemplar una espectacular panorámica de la ría.

Sigue la ruta por pistas forestales y estrechos senderos, ora por umbríos pinares ora por verdes campas, hasta dar de nuevo con el asfalto que anuncia la proximidad del paisaje urbano con su ruidoso y espeso tráfico del que, de alguna manera,  nos evadimos al tomar el paseo del río Lagares que nos lleva por su orilla hasta las inmediaciones del estadio de Balaídos y desde allí a la calle Florida que es donde se encuentra el restaurante Novo Vidal en cuyo comedor nos espera la mesa bien servida para los catorce comensales que allí nos reunimos con el fin de  celebrar  los doce meses en los que, casi sin interrupción, semana semana, hemos gozado del privilegio de patear todos los caminos que se pusieron a nuestro alcance con lluvia o con sol, con viento o con calma, disfrutando siempre del placer de senderear.

Marisco de varias clases, pescados variados, carnes a elegir, postres y vinos de calidad constituyeron un auténtico festival gastronómico en medio del cual los eternos valores de la amistad y el compañerismo fueron los principales ingredientes para hacer de esta jornada el más feliz acontecimiento.

Después de brindar con nuestras copas en alto, alegres y esperanzados, por que el próximo año nos sea tan propicio o más que el pasado,  tanto para nosotros como para los seguidores de Sendereando, recogemos nuestros bártulos y emprendemos el camino de regreso al punto de inicio cuando la tarde va cediendo su luz a la temprana noche de este lunes del invierno que acaba de comenzar.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,900 Km. 6 h. 34 min. Media Despejado 

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Valga navideño

O carballo das cen polas
ten a follas reviradas
que llas revirou o vento
unha mañá de xiada.

Desde que se terminó el verano y ya a las puertas del invierno este lunes fue el primer día en el que nos topamos con los campos cubiertos de escarcha y una temperatura que rondaba los cero grados.  Unha mañá de xiada…

En este tiempo frío de amaneceres tardíos,  la mañana se despereza con lentitud, los campos están cubiertos con la blanca pátina que forma la helada y así se mantienen hasta bien entrado el día. También en  los caminos, en sus tramos umbríos, se forman capas de hielo  con el consiguiente riesgo de pegarse un resbalón. Pero tiene su encanto ver el campo así.

Iniciamos la ruta en el Belén Artesanal de Valga, con el objetivo de visitarlo al rematar la jornada. Salimos del casco urbano y nos dirigimos a la iglesia de Santa María de Sanza, un  espléndido ejemplar  del románico rural.  Enlazamos después con el tramo del Camino de Santiago para llegar a la capilla de Nª Sª da Saúde levantada en honor de los soldados gallegos que lucharon contra las tropas napoleónicas. Desde allí a las Fervenzas de Pedrafita o Raxoi sólo queda una  carreiriña de can.

Esta fervenza se encuentra en un lugar de portentosa belleza y consta de varias cascadas que desde lo alto van descendiendo hasta el río Valga que junto con O Rego de Ferreño dan forma a tan extraordinario espectáculo y eso que en este tiempo de escasas lluvias no se muestra en todo su esplendor. Un larga pasarela de madera permite al caminante recorrer el tramo del río hasta el inicio se la cascada.

Abandonamos tan idílico paraje para dirigirnos a Os Martores, una pequeña aldea en donde nos sorprende la presencia de un gran cochino pendiente de la viga del cobertizo ya preparado después de la matanza. Mantenemos una corta conversación con los dueños de ese almacén de comida que es tan robusto animal que los proveerá durante gran parte del año de chorizos, chicharrones, costilletas y jamones entre otras delicias de las que se obtienen del porcino sujeto.

Pasadas las localidades de Laceiras y Cedelo, entramos de nuevo en Valga por la parte del Concello en cuyos aledaños se encuentra el parque presidido por la efigie de La Bella Otero,  estrella rutilante de la Belle Epoque, nacida en esta localidad.

Llega la hora de la pitanza en casa Couceiro desde donde nos desplazamos dando un rodeo por el río hasta la casa que alberga el Belén Artesanal en Movimiento de Valga mencionado más arriba.  Es el más grande de Galicia con más de tres mil piezas representando numerosas escenas de la vida rural y también acontecimientos de actualidad.

En realidad de lo que se entiende por Belén hay muy poco, apenas el establo y unos pastores, pero el resto es una exposición de los más variados escenarios tanto de la vida política como social y costumbrista. Como dice su título es muy artesanal. No tardará en aparecer algo similar pero basado en las modernas tecnologías sustituyendo los viejos artilugios por figuras robotizadas impresas en 3D.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
24,230 Km. 6 h. 23 min. Media Despejado 

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