Aledaños de Santiago

«Entre o Sar e o Sarela, está Compostela».

Es un dicho popular que se refiere a los dos ríos que nacen en Santiago. El primero en el monte de O Pedroso y el otro en la parroquia de Bando. El Sar, el río rosaliano por excelencia, lo rodea por el oeste y el Sarela, su afluente, por el este.

Comienza nuestra ruta en la compostelana Rúa Sarela, muy cerca  del río a su paso por el parque que limita con la ciudad por su lado este.

No tardamos mucho en toparnos con la Selva Negra, una antigua finca hoy de uso público que fue llamada así, parece ser, por la frondosidad de su vegetación  que era tan espesa que apenas si dejaba pasar la luz del día. Eso dicen. La verdad es que de negra o de oscura hoy no tiene nada. Aún se conservan los restos de su pórtico de entrada y una fuente de dos caños. Un poco más arriba se encuentra la Granxa  do Xesto, un zona de esparcimiento con un pequeño lago desde donde se puede contemplar una estupenda panorámica de la ciudad.

Esto queda en la falda del monte Pedroso que, con sus 461 m. de altitud, constituye un excepcional mirador coronado por una cruz monumental en piedra y un par de monstruosas antenas de esas que ahora se ven con más frecuencia que la deseada.

Ahora toca bajar por pistas forestales hasta llegar al lugar de Fontecova, unas cuantas casas en un solitario paraje para seguir entre fincas y pinares hasta otro sitio parecido llamado O Bargo, a poco más de un kilómetro del río Sarela cuyo nacimiento se sitúa por allí cerca. A partir de aquí la caminata discurre casi siempre pegada a la orilla izquierda del pequeño río cuyo cauce apenas si se deja ver a causa de la espesa frondosidad de la vegetación que crece a uno y otro lado.

Debido a las recientes aunque escasas lluvias de hace unos días el senderito que acompaña al río en casi todo su  recorrido conserva su humedad y hace muy agradable la marcha a la sombra de la generosa arboleda.

Casi sin darnos cuenta pasamos por Ponte Romaño, un viaducto que atraviesas la CP 7804 muy cerca del A Ponte dos Tres Ollos, un encantador puente en un delicioso paraje al lado de la antigua fábrica de curtidos del S. XVIII hoy en proceso de restauración para albergar un  Centro de rehabilitación.

Desde ahí nos desviamos a la carretera, ya en la zona urbana de Santiago, en cuyo restaurante O Bo Xantar nos detenemos para reponer fuerzas. Por un módico precio  disfrutamos de un generoso aperitivo, carnes y pescados a elegir y postres varios.

Aún está el sol bien alto cuando regresamos al paseo del Sarela que nos llevará al punto de inicio. Este paseo que corre paralelo al río en plena zona urbana aunque ajeno a ella es ahora un lugar de esparcimiento para los santiagueses pero en otros tiempos hubo más ajetreo. Puentes, acequias, muiños y varias curtidurías tuvieron un importante papel en en desarrollo económico de la urbe.

Ya muy próximo al sitio en donde comenzamos la ruta de este lunes se encuentra el barrio de Carme de Abaixo que se junta aquí con el Pombal. En el primero había un convento de oblatas que albergaban a mujeres descarriadas y en el segundo ejercían éstas si no iban a parar al citado convento.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,220 Km. 6 h. 11 min. Fácil Soleado 

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Carballeiras de Brión-Río Tambre

Cuando hicimos esta ruta hace más de dos años aún era invierno y la naturaleza, recogida y desnuda, no ofrecía a nuestros ojos la espléndida estampa de los extensos prados de esta comarca ganadera cubiertos por la temblorosa hierba cuyo verde intenso brilla bajo el sol primaveral.

En este Concello de Brión por el que discurre la ruta de hoy abundan las carballeiras que en este tiempo de primavera ya avanzada lucen sus frondosas copas vestidas con el alegre verdor de sus hojas titilando por mor de la brisa suave y fresca que sopla en la mañana.

Iniciamos la caminata en el atrio de la iglesia de Santa María de Viceso para seguir entre prados  y otras tierras de labor hasta la localidad de Forxán que cuenta con un castro y cruceiro. El castro está cubierto de maleza, pinos y tojos por lo que apenas  se aprecia  su estructura. El cruceiro es cabeza de la Ruta dos Cruceiros que discurre por las aldeas aledañas como las de Pousada y Mourentáns cuyos hitos más sobresalientes son los  cruceiros de Bemil, Boullón, Vioxo de Abaixo y Mourentáns.

Nosotros seguimos más al norte hacia el río Tambre que por estos lares ha sido transformado en el embalse Barrié de la Maza por cuyas orillas caminamos durante casi toda la mañana por la pista que corre paralela cuya  espesa vegetación apenas si permite contemplar el río.

Al llegar al Club de piraguismo nos desviamos del río para toparnos con la Fervenza do Pozo Negro, que forma el río Chavielos ya cerca de su desembocadura en el Tambre. Con tan escasas lluvias como las esta temporada, la cascada no está en su mejor momento pero el sitio, en medio de una gran carballeira, mantiene su mágica hermosura aunque su entorno está bastante descuidado. La pasarela de madera que da acceso al lugar está destrozada y poco tiempo pasará antes de que el paso por allí sea imposible.

Ya en la parroquia de Ons, volvemos a encontrarnos con las grandes praderas que se extienden en suave desnivel hacia la iglesia de Santa María de Ons frente a la cual se halla A Taberna do Ruso, así llamada por haber sido establecida por un célebre vecino de la parroquia, Domingo Guzmán Ruso, fallecido con más de 90 años, no hace mucho según nos cuenta su hijo Manuel. Esta no es una taberna al uso, sino su propia vivienda en la que los comensales son atendidos en el salón de la casa en un ambiente familiar y cordial.

Pepita ha cocinado para nosotros un insuperable cordero al horno con salsa de tomate que, con sus aperitivos a base de croquetas de cocido y tortilla de patatas que se deshace en la boca, todo acompañado de un rioja de calidad y rematado por postres caseros tales como filloas y arroz con leche caramelizado, hizo las delicia de esta tropa de caminantes.

Menos mal que el regreso al punto de origen no pasa de los 4 Km. que fueron superados con poco esfuerzo y gran goce después de tan grata jornada.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
23,000 Km. 6 h. 37 min. Fácil Soleado 

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Na beira do mar

Na beira, na beira, na beira do mar,
hai unha lanchiña pra ir a navegar,
pra ir a navegar, pra ir a navegar,
na beira, na beira, na beira do mar.

Es una de las canciones más populares del folklore gallego muy oportuna para titular la caminata de este lunes que, efectivamente, discurre en su totalidad «pola beira do mar».

La última vez que hicimos esta ruta fue en mayo de 2011 y desde aquella la cosa poco varió si es que varió algo pero la belleza del sitio permanece. Eso no cambia.

Salimos del aparcamiento que hay a la salida del puente y continuamos hacia el este por la playas de Camaxiñas y Xestelas. A estas horas tempranas de la mañana la marea estaba alta lo cual es algo que hay que tener en cuenta para que cuando lleguemos a las playas de la cara oeste coincida con la bajamar y quede el camino expedito para seguir por la orilla. En caso contrario habría que meterse hacia el interior.

Es un recorrido muy cómodo con vistas siempre al mar y a la costa de los pueblos que salpican la ría desde Rianxo hasta A Pobra do Caramiñal por occidente y Vilanova hasta O Grove por oriente.  Con la marea baja podemos caminar por los tramos rocosos que hay entre playa y playa observando de cerca los cientos de mariñeiros que faenan desde sus coloridas barcas en la recogida de la almeja.

El mar está azul y quieto y  en todo su entorno se respira frescura y tranquilidad. Llegados al barrio de A Salga nos topamos con la zona urbana de la isla de la que nos desviamos rodeando la pequeña península por cuyo perímetro, casi siempre por encima de las rocas, llegamos al Faro de Punta Cabalo ahora convertido en restaurante.

Pasamos por las playas de Arroás, Rubas y Nadal en donde se cierra la diminuta península en cuyo istmo se encuentra, ya en zona urbana, el Restaurante-Brasería A Salga en donde dimos cuenta de un menú sabroso y bien cocinado regado con vino del país necesitado de un poco de gaseosa para ser trasegado sin demasiados apuros.

Más playas como las de Cabodoeiro, Sapeira, y Riasón nos separan del punto de inicio a lado de Punta de Tarias a donde llegamos cuando el sol aún está bien alto iluminando con luz resplandeciente A Illa de Arousa.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
22,930 Km. 6 h. 43 min. Fácil Soleado

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La otra cara del senderismo

Seguramente que algunos ya lo habréis visto pero, para los que no lo conocen, se muestra a continuación un vídeo que nos envía nuestra querida e infatigable Nieves del conocido y ameno Leo Harlem en el que expone su particular visión de lo que hacemos los de Sendereando y otros muchos amigos de las caminatas que no acabamos tan reventados como él pero que nos reímos con el humor de tan excelente monologuista.

Barbadás

Un poco después del hiperfamoso «Ser o no ser» arranca el dubitativo Hamlet con aquello de «¡Morir…, dormir! ¡Dormir!…¡Tal vez soñar!»   Mientras caminamos por las tierras que circundan el ourensano municipio de Barbadás, se me ocurre remedar las profundas reflexiones hamletianas exclamando : ¡Vivir…, caminar! ¡Vivir!…¡Tal vez soñar! 

También sueña Machado cuando pasea por sus campos de Soria. «Yo voy soñando caminos de la tarde, las colinas doradas, los verdes pinos, las polvorientas encinas…»

No hay colinas doradas en nuestro camino ni polvorientas encinas, pero mientras nuestras botas marcan sobre la senda incierta su ritmo cadencioso y el esfuerzo silencia la alegre charla, el caminante sueña bajo el radiante esplendor de ese cielo impoluto.

Sueña caminos imposibles, lejanas andaduras, puentes colgantes de vertiginoso andar, inmensos ríos como mares inmensos, enormes arboledas…¡Vivir…, caminar! ¡Vivir!…¡Tal vez soñar! 

Sueña otros espacios y los espacios nuestros en esta ruta huérfana de los bulliciosos bosques de otros entornos, las verdes veigas,  los ríos cantarines, las fresca sombra de sus riberas, las aguas que se precipitan en sus  angostas fervenzas…¡Vivir…, caminar! ¡Vivir!…¡Tal vez soñar! 

En esta ruta hay poco de eso, grandes espacios de monte raso, algún pinar invadido de mimosas que desde hace unas semanas han perdido el brillante amarillo de sus flores que ahora se derraman mustias sobre el suelo. No faltan caminos, algún que otro carreiriño, amparados por la benévola sombra de pinos o carballos. También salen a nuestro paso pequeñas aldeas, viejos poblados que alternan los ruinosos vestigios de antaño con las modernas construcciones de ladrillo y hormigón.

Algunas viejas casas con sus solainas de madera carcomidas por el tiempo y sus piedras envejecidas por los años también hacen soñar al andarín con tiempos ya idos. Suena en su recuerdo el chirriar de los carros del país regresando al atardecer de las faenas del campo tirados por el cansino andar de los bueyes enormes. Viene a su memoria el lento repiqueteo del peón caminero machacando el morrillo en la vieja carretera…

No hay ruta fea para el caminante, ni camino que no quiera andar porque como dice nuestro lema «Caminar es vivir»...¡Vivir…, caminar! ¡Vivir!…¡Tal vez soñar! 


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
24,420 Km. 6 h. 39 min. Media Soleado 

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