En el umbral de los latidos

Dicen los expertos que para calcular el máximo de pulsaciones que un corazón en pleno ejercicio no debe superar se le resta a 220 la edad del ejerciente. Así que con 70 años, que es la media de los caminantes de este lunes, los latidos no deberían superar los 150 por minuto.

Pues más de uno alcanzó y hasta superó ese umbral si nos atenemos a lo que marcaba el pulsómetro de la Dra. Rodríguez, nuestra entrañable Cristina, que controló el esfuerzo durante la durísima ascensión por la rampa que desde la central eléctrica del río Calvo nos separaba del camino que nos llevaría al restaurante.

Hay corazones fuertes que bombean con alegre ritmo y remontan la pendiente de una atacada pero los más veteranos, ya cerca de los ochenta, necesitamos una parada de vez en cuando para culminar ese kilómetro de empinada rampa sin que el músculo cardíaco nos deje en la estacada.

Al final de la escalada allí estábamos, unos más sofocados que otros, pero todos contentos de haber superado un tramo como ese de dificultad severa.

Hasta allí, desde el lugar de Sibei, inicio de la caminata de este lunes, la ruta basada en el PRG 165 discurre por preciosos parajes entre los ríos Deva, Calvo y Oulo siendo el Deva el que ofrece la más bella fervenza del recorrido y el Oulo el que nos lleva al Sobreiral de San Martiño entre fragas y levadas, esas rústicas acequias por las que se desviaba el agua del río para mover los “rodicios”, las turbinas de los muiños hoy perdidos por las riberas y muchos de ellos casi camuflados en el bosque cubiertos de musgo y árboles caídos.

Llegados a Santiago de Achas hacemos un breve descanso a la sombra de los carballos de O Feirón, contiguo al pazo del Conde de Cervellón y muy cerca de su notable iglesia parroquial para seguir durante tres kilómetros por la carretera que nos lleva hasta el Muiño de Erendo en el río Oulo y de allí al ya citado Sobreiral de San Martiño, un espléndido bosque de alcornoques de los pocos que se encuentran en  Galicia.

No tardamos el volver al río Calvo al lugar donde una central eléctrica interrumpe su curso para fabricar corriente y desde donde parte la tubería que lleva el agua a sus turbinas enterrada en la mencionada rampa que no nos queda más remedio que salvar para acceder al camino que nos conduce a Os do Resero, el restaurante de carretera vecino de A Cañiza en donde reponemos fuerzas para proseguir la marcha ahora por pistas forestales y con amenaza de lluvia que nos respeta hasta nuestra llegada al punto final y también inicio de esta jornada.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,100 Km. 6 h. 10 min. Media Nubes y claros 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

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