PRG 19 Abreviado

Raro es el año en el que no hacemos esta magnífica ruta, el PRG 19, habiendo sido la última vez en noviembre del 2012 cuando recorrimos este sendero completamente rehabilitado. En esta ocasión hemos acortado sus 28 Km. para dejarlos en 20 con el fin de que nos cupiese en la corta jornada de estos breves días del incipiente invierno.

Hemos hecho algunas  pequeñas variantes como la desviación a Casa Nito, en Soutelo, en donde interrumpimos nuestra andadura para reponer fuerzas y otra al alto de As Penizas, que muy alto no es ni tampoco tiene mucho que ver, aunque hemos leído en algunos carteles que en verano  es escenario de una movida rock o algo parecido.

Por lo demás no hay mucho que decir que ya no se haya referido en otras de las varias ocasiones en que hemos efectuado este recorrido.

El padre Miño fluye manso y poderoso hacia su cercana entrega al océano, la senda de pescadores o de los carabineros mantiene su entrañable  belleza y el resto de la ruta sigue tan atractiva como siempre con la variedad que ofrece el paso por encantadoras aldeas como Baldráns y Paramos.

Aún el sol se mantiene lo suficientemente alto para permitirnos regresar con luz a nuestros puntos de origen.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,860 Km. 6 h. 12 min. Fácil Soleado 

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Entre tejas y viñedos

En la ensenada de O Grove, por la desembocadura de los ríos Dena y Chanca, llegaron a funcionar hace algunas décadas hasta 28 «telleiras», de ladrillos y tejas, algunas de las cuales fueron restauradas por la escuelas taller y que constituyen una interesante muestra de la producción artesanal de aquellos materiales hoy industrializados por las empresas del ramo que, como se sabe, tuvieron su apogeo en la tan recordada y denodada «época del ladrillo», una de las causantes de la actual crisis socioeconómica que sufrimos en estos tiempos.

En aquellos no se hablaba de crisis, pero la vida era dura para estos artesanos que, según se lee en uno de los paneles que ilustran la ruta, trabajaban de sol a sol, extrayendo el barro, amasándolo, elaborando la teja o el ladrillo, secándolos, cociéndolos en el horno y transportándolos en lanchas de vela hasta el embarcadero. La dureza de aquellos trabajos se resume en un dicho corriente en aquellos días: «Comemos o pan que amasou o demo».

Además de las «telleiras» que forman parte del paisaje de la ribera, a medida que nos adentramos hacia Dena, casi en los límites del valle del Salnés en su encuentro con el mar, nos encontramos con los extensos viñedos en su mayor parte de albariño, el oro de las rias baixas,  que cubren estas fértiles tierras, casi siempre en la modalidad de parra, pues la humedad y la cercanía del mar aconsejan este tipo en vez del «espaller» que se da en las plantaciones de más adentro.

Es una ruta muy cómoda, llana en todo su recorrido, con un hermoso trazado, diseñado por nuestro compañero José Luís,  por la orilla de la serena y brillante ensenada de O Grove en este día, de los primeros de invierno, soleado y fresco, ideal para caminar.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,040 Km. 6 h. 15 min. Fácil Soleado 

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Los «Mondarices» y el Tea

Dice un refrán que Mondariz será Mondáriz cuando nariz sera náriz. Esto es en singular porque en plural Mondarices rima con narices, en consonante. La cosa viene a cuento porque por los Mondarices discurrió nuestra ruta.

Como es sabido, desde 1924 existen Mondariz y Mondariz Balneario, antes parroquia de Troncoso, que en 1924  fue convertida en ayuntamiento por Alfonso XII y Primo de Rivera.  Podían haberse llamado Mondariz de Arriba y Mondariz de Abajo, pues uno queda debajo del otro, pero debió sonarles mejor lo de Mondariz Balneario porque precisamente al Gran Balneario y a su propietario, D. Enrique Peinador, se debe la constitución de la antigua parroquia como ayuntaniento.

Iniciamos la ruta en Cernadela caminando entre fincas de labor y pinares hasta Ponte da Costa el cual cruzamos para bajar a la senda de pescadores que bordea el río Tea que fluye, espléndido y crecido por la recientes lluvias, hasta los Pasos de Tatín que son como unos grandes adoquines colocados en su cauce para facilitar el paso de personas a través del río, cosa imposible en esta ocasión debido al enorme caudal de la corriente que las mantenía sumergidas.

Dejando atrás los pasos, nos vamos desviando del Tea para llegar a la aldea de Ceo y desde allí seguimos hasta Mondariz, el de arriba, para alcanzar en poco tiempo Mondariz Balneario, el de abajo, en donde nos detenemos para comer en Casa Rivero ya citada en estas crónicas y que, una vez más, ha merecido nuestros elogios por su estupendo y económico menú.

Tras un breve paseo por el centro de Mondariz Balneario, de alto valor histórico y monumental, bajamos a la la orilla del Tea para emprender el regreso. Las recientes crecidas del río, que aún va alto, han dejado su huella en la senda de pescadores en forma de grandes socavones y numerosos arbolitos y arbustos aplastados por la corriente. Seguramente que hace unos días habrá sido imposible caminar por esta zona inundada.

Entre el siempre hermoso paisaje de los bosques de ribera y acompañados por el sordo rumor de la fuerte corriente del Tea llegamos al famoso y monumental puente romano de Cernadela, muy cerca ya del origen de nuestra andadura de hoy.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
19,790 Km. 6 h. 35 min. Media Chubascos 

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Pola beira do Miño

O tren que me leva pola beira do Miño,
me leva e me leva polo meu camiño.

Estos primeros versos de la popular canción de Andrés Dobarro, cantautor gallego de los años setenta, viene como anillo al dedo para la ruta de este lunes que en su mayor parte corre paralela a la vía férrea Vigo-Ourense por el sendero de pescadores que, partiendo del Parque de Santa Mariña en As Neves, sigue por estrechos carreiriños con el ancho Miño a su derecha marcando la raya que nos separa de Portugal o que nos une, según se vea. Para esta ruta nos hemos basado en la que marcoqr ha bajado a wikiloc aunque con algunas variantes de nuestra cosecha.

En aquellos años del estraperlo circulaban por estos lugares contrabandistas y carabineros en un juego del ratón y el gato, unos persiguiendo otros escapando, tratando de pasar de una lado a al otro, café, cobre y hasta ganado.

Hoy, lejano y casi olvidado todo aquel ajetreo, la senda es un apacible camino al borde del padre Miño, casi tocando sus aguas, entre verdes sotos y frondosos bosques de ribera.

Por esta zona abundan las pesqueiras, construcciones en el cauce del río para atrapar la lamprea cuyo origen se remonta a la Edad Media y cuyo estado es, en general, de lamentable deterioro.

Siguiendo río arriba llegamos hasta el puente sobre el Termes, un afluente del Miño, y dando un rodeo hasta la capilla de San Miguel, a la vera de la vía del tren, seguimos hasta Socarreiras desde donde emprendemos la marcha hacia As Neves. Allí nos detenemos a comer en el restaurante «Xes» donde antienden nuestras hambres con unos mejillones al vapor de tamaño XL, un cocido mejorable y un vino de la casa que potabilizamos con gaseosa.

Después de amplia sobremesa y ya bien respuestas nuestras energías, seguimos hasta el lugar de Redondelo para volver al río, a la altura de la casa de A Barca, antiguo puesto de control fronterizo, recorriendo el mismo camino de la mañana pero con el sol ya en el ocaso poniendo un tono de oro en las luces del atardecer.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,980 Km. 6 h. 15 min. Fácil Nublado 

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Por los aledaños del Oitabén

En este sábado hemos compartido con nuestro asiduo mentor sudandobotas otra de sus rutas publicadas en wikiloc y que nos ha llevado a tierras de Soutomaior, a la aldea de Aranza que es donde nosotros hemos iniciado el recorrido.

Bajando desde Aranza hasta su puente sobre el Oitavén el trazado nos conduce por caminos empedrados y estrechos carreiriños hasta las poldras sobre el río Pequeno, un paso imposible de vadear, ya que la crecida del caudal en estos días de lluvias abundantes ha cubierto las poldras o pasos  puestos allí para atravesar el río en condiciones normales y nos obliga a retroceder hasta cerca del punto de inicio donde, después de atravesar unas fincas de labor, nos metemos de nuevo en el sendero.

La orografía del terreno forzó a los campesinos a construir bancales, verdes terrazas escalonadas, que dan un aspecto encantador al paisaje alternando pastos y tierras de labor con el dorado ocre de los caducifolios que aún mantienen su estampa otoñal en estas fechas previas al cercano invierno.

Dejando a nuestras espaldas  lugares como Aranciña y Zopillos casi escondidos en esta zona de montaña seguimos subiendo hasta alcanzar la traída de aguas que procede del la presa de Eiras a donde llegaremos después de enlazar con el onnipresente Gr 58, a través de fincas encharcadas, senderos convertidos en regatos que nos obligan a hacer equilibrios para caminar sobre los muros de las fincas colindantes y evitar encharcarnos nosotros también.

Llegados a la aldea de Calvos, ya en las orillas del embalse de Eiras, llegamos, bajo un potente chaparrón, a la presa que embalsa las aguas del Oitavén para el abastecimiento  a Vigo y comarca. Hoy el embalse está a tope y por los aliviaderos escupe unos impresionantes chorros  que son lanzados sobre la corriente del río ofreciéndonos una espectacular estampa fuerza y espuma.

Continuamos nuestra marcha por la pista sobre la que discurre la traída con el río Oitavén a nuestra derecha, encajonado en la profundidad de la vaguada, hasta encontrar la desviación a Aranciña y desde donde, en pocos minutos,  regresamos al punto de partida.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
16,470 Km. 4 h. 34 min. Media Chubascos

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