El Dúo Dinámico

El Dúo Dinámico, de Manolo y Ramón, fue muy popular allá por la década de los 60.  En el 72 se retiraron y volvieron a aparecer seis años después para dejarlo definitivamente en el 78.

No tan definitiva fue la retirada pues, con motivo de la pandemia del Covid 19, su canción Resistiré fue versionada por más de 50 artistas y músicos que crearon desde sus casas este tema  que cada día a las 20:00 horas sonaba  en todos los balcones.

Pues así como el dúo compuesto por Manolo y Ramón se dedicaba a cantar, el formado por José y Elvira se dedica a caminar en esta lluviosa mañana de principios de marzo, resistiendo la fuerza del viento y de la lluvia que durante las primeras horas no nos concedió tregua.

Iniciamos la ruta en la iglesia de San Miguel de Carballedo, entre las parcelas acotadas y cruzadas por las pistas de lo que fue un proyecto de Extensión Agraria que no sé si sigue en uso a estas alturas. Los caminos y campos están inundados por la lluvia y hasta el lugar conocido como A Braña das Pozas Secas  está  casi intransitable convertido en una piscina natural.

Durante casi 13 Km. recorremos pinares y monte raso así como alguna carballeira  hasta llegar al Foxo do Lobo, en Paraños, que cuando fue restaurado hace unos años lucía como nuevo pero que ahora, cubierto de musgos y oscura su mampostería, tiene el aspecto de una de aquellas antiguas trampas que los vecinos construían para atrapar al lobo.

Ocupados en vadear senderos convertidos en regatos, pistas inundadas y caminos encharcados, apenas si tuvimos oportunidad de pararnos a contemplar las vistas que nos ofrecen los miradores naturales que sí los hay y otros atractivos que nos ofrecería el buen tiempo.

Pero como los que nos gusta es caminar, hemos caminado y recorrido  Os  Tres vales de Cotobade a donde, en otra ocasión más propicia, volveremos  para disfrutar de sus encantos con tiempo soleado.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
12,360 Km. 3 h. 54 min. Media Lluvia 

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Vestidos de hermosura

  Mil gracias derramando,
pasó por estos sotos con presura, 
y, yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de hermosura.

(Canciones entre el alma y el Esposo, San Juan de la Cruz.)

Mientras caminábamos esta mañana por los preciosos parajes que nos ofrecía la Ruta Mariana a su paso por las tierras de Covelo, me vinieron a la memoria esos inolvidables versos del gran místico carmelita que , aunque dedicados al alma y al Esposo que caminan con «presura buscando sus amores por montes y riberas», también pueden aplicarse a este mundo terrenal cuando la naturaleza nos ofrece tanta belleza que más que humana parece divina.

Y así fue mientras bordeábamos las riberas de los ríos Refusio y Verdego, por sus senderos cubiertos de la brillante hojarasca de ocre oscuro reluciente bajo la lluvia, entre el exultante e intenso verde del musgo que cubría las rocas y penedos que jalonan sus caminos.

Bajan las aguas bravas por sus cauces repletos de agua y espuma acompañando su fragor al repiqueteo de la lluvia sobre nuestros paraguas y chubasqueros.

Lo recientes temporales y borrascas han dejado trabas en el camino que estos veteranos andarines superan son destreza y agilidad.

Loa tramos más bonitos de este recorrido son los de la Vía Mariana que es  una peregrinación que, desde hace unos años, recorre los aproximadamente cuatrocientos kilómetros que unen como las cuentas de un rosario, los más importantes santuarios marianos de toda Galaecia, a un lado y otro de la raya miñota.

Iniciamos la caminata en el casco urbano de Covelo, el municipio pontevedrés que se ubica entre la Sierra del Suido y la  Sierra de Avión por lo que su orografía se caracteriza por las altas montañas, profundos valles  y varios ríos, entre ellos el Tea, uno de los grandes del país gallego.

Desde ahí parte uno de los hitos de la citada Vía Mariana que sube hasta los altos de Fontefría en donde se pierde su rastro, para volver a encontrarlo cerca de la aldea de O Coveliño, próxima al punto de inicio a donde regresamos felices y contentos de haber disfrutado de tan hermosa caminata.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
13,740 Km. 4 h. 3 min. Media Chubascos 

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Apoteosis en el Ribadil

Son poco más de 4 Km. de río pero valen la pena.

El río Ribadil es la joya de la naturaleza del municipio de Crecente por cuyos montes baja en su curso hacia el río Miño desde las estribaciones de la Sierra de Avión.

Iniciamos la ruta en la plaza del ayuntamiento topándonos, casi en el límite urbano, con O Pozo do Inferno, una hermosa cascada cuyas aguas se precipitan en un  pozo, llamado do Inferno,  por su profundidad como si  su fondo, una vez traspasado, diera con las cuevas del Averno.

Es un precioso paraje que es el anticipo de lo que nos encontraremos río arriba hasta vadearlo por el puente de Noceifas y regresar por la otra orilla.

Entre saltos y rápidos que iluminan el paisaje  con las numerosas fervenzas de blanca espuma y aguas agitadas, vamos sorteando los frecuentes obstáculos que, de vez en cuando, dificultan la marcha a causa de árboles caídos o profundos terraplenes consecuencia de los recientes temporales de este invierno pero la hermosura que nos ofrece este río en plena apoteosis de fuerza, bravura y hermosura nos hace olvidar tales pequeños inconvenientes.

Ya río abajo, la marcha se hace más llevadera hasta que lo abandonamos más o menos a la altura del citado Pozo do Inferno para meternos en el monte y seguir, entre pinares invadidos de mimosas y eucaliptos, alguna que otra carballeira  y algún  conjunto rural ya legar a la ermita de Los Afligidos, a un tiro de piedra del punto de inicio, muy cerquita del Bar-restaurante Creciente en donde somos tan bien atendidos como de costumbre dando por terminada la gratificante jornada de este lunes.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,260 Km. 5 h. 34 min. Media Sol y nubes 

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El tiempo retenido

Es como si el tiempo se hubiera detenido en estas viejas aldeas de Carballeda de Avia.

De las antiguas casas de recia mampostería apenas si quedan sus muros, ennegrecidos por la humedad y el abandono, sin puertas ni ventanas ni tejado, dramáticos testigos de la decadencia de estos solitarios núcleos rurales en los que  alternan las feas construcciones de ladrillo y hormigón con la noble belleza de las viviendas de piedra hoy deshabitadas y  de sus eiras de canastros ahora vacías pero en otros tiempos rebosantes de grano.

Son lugares como Sáa, Xunqueiras, Vilar de Condes, hitos en esta hermosa ruta por la que discurren preciosos regatos como los de Maquiáns y Campolongo, blancos de espuma, a pleno caudal en estos días de lluvias intensas y recientes.

Entre pinares y la lujuriante arboleda que jalona sus riberas, viejas pontellas de piedra y pasarelas de madera nos facilitan el camino por parajes de impactante hermosura, ya por  estrechos carreiriños que serpentean entre los restos de ancestrales muiños, o rocas y penedos cubiertos de musgo cuyo intenso verde brilla en esta mañana en la que el mal tiempo nos ha dado un respiro obsequiándonos con una excelente jornada de nubes y claros que nos permite disfrutar a tope de las preciosas estampas que nos brinda la madre naturaleza.

Embriagados por tanta belleza no nos damos cuenta del paso del tiempo cuando regresamos al punto de inicio en el centro de Carballeda, en donde se encuentra el Bar de Manuel do Cruceiro en cuyo por salón-comedor que también parece haber resistido el paso de los años con sus ajadas paredes y decorado techo con algún que otro desconchado, nos espera una sopa caliente y cortes de ternera asada con patatas fritas  que aplacan con solvencia las hambres devenidas de los casi 20 kilómetros de marcha mañanera. Todo acompañado de blancos y tintos del Ribeiro, invitación de nuestra querida Sita con la que brindamos porque siga con nosotros muchas jornadas más.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,500 Km. 6 h. 31 min. Media Nublado 

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Circular de Priegue

Esta ruta era una de las clásicas de la zona y hacía unos cuantos años que no la tocábamos aunque es colindante con otras  de las que discurren por los montes del municipio vigués.

Eran tiempos en los que desconocíamos el uso del GPS y no nos quedaba más remedio que fiarnos por las marcas de los senderos, si estaban homologados, o por nuestros sentido de la orientación. Afortunadamente. en los tiempos que corren disponemos de mucha más libertad de movimiento y podemos seleccionar nuestras caminatas a nuestro gusto.

La de este sábado discurre entre las parroquias de Priegue y Chandebrito, casi siempre entre pinares invadidos de eucaliptos, siendo lo más destacable el espléndido mirador del Outeiro Grande con magníficas vistas del Valle Miñor y  la ensenada de Baiona.

También son notables los petroglifos de Currelo y los de la Mámoa  de Requeixas que, aunque en lugares solitarios y abandonados, se conservan bastante bien.

La mañana soleada y fresca nos procuró una caminata agradable y cómoda frustrada en parte por los últimos 4 Kms., todo asfalto, que deslucieron el recorrido en su último tramo.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
12,820 Km. 3 h. 27 min. Media Soleado 

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