Ruta das Pedras en Ventosela

La Asociación de Vecinos de Ventosela (Redondela) es una sociedad entusiasta y emprendedora empeñada en hacer de esta parroquia un lugar cada vez más agradable para los que allí viven y atractivo para los que lo visiten.

Una de las recientes actuaciones de la citada Asociación fue la puesta a punto de la llamada Ruta das Pedras, un recorrido por los montes  que  circundan Ventosela en el que destacan grandes y curiosas formaciones rocosas como As Pedras Agudas, A Laxe das Abellas, A Pedra Taió o A Pedra que fala e incluso alguna con petroglifos.

Según nos explica la delegada de la Asociación, esta ruta fue diseñada y realizada por los vecinos de la parroquia sin más recursos que los propios, por lo que ahora que está en pleno funcionamiento esperan que las instituciones tales como el Concello o la Diputación, entre otras, les ayuden a mantenerla en buen uso y a mejorarla en lo posible.

A Ruta das Pedras parte de la Casa Cultural,   tiene una longitud de 10 Km. y está muy bien señalizada.  Nosotros hemos llegado a Ventosela procedentes de Soutomaior , en cuya iglesia parroquial  iniciamos la marcha por el inagotable Sendeiro das Greas, uno de cuyos tramos aprovechamos una vez más para que nos conduzca hasta nuestro destino de hoy.

Ya pasan de las dos y media cuando regresamos a la Casa en cuyo parque descargamos las mochilas de viandas y bebidas que apuramos un tanto ansiosos y algo encogidos por el frío que nos obliga a abrigarnos bien y a abreviar para emprender el regreso cuanto antes.

Repetimos, en sentido contrario, los 7 Km. que nos separan de Soutomaior a donde llegamos eso de las seis, aún con luz, pues los días se van haciendo ostensiblemente más largos a medida que avanzamos hacia la primavera.


La iglesia parroquial de Soutomaior, inicio de la marcha hacia Ventosela. A la derecha el mítico monte de A Peneda.


Los vecinos de Ventosela se rebelan contra el trazado de la A-59 y solicitan firmas de apoyo a lo que se suman varios miembros de la expedición.


La ruta está bien señalizada con flechas amarillas que recuerdan las del Camino de Santiago. También hay indicadores cuyo débil soporte augura una corta duración.


A Laxe das Abellas y A Pedra Taió.


Impresionante panorámica dela ría de Vigo desde A Pedra Taió. Más al sur la sierra del Aloia con la cresta del Galiñeiro en primer término.

Distancia Duración Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 24,400 Km. 6 h. 25 min. Media/Alta Sol y nubes

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

Nota: Para ampliar, hacer clic en las imágenes.

Por A Costa da Vela:Cangas-Hío-Cangas

Llegamos al barco en el último minuto. Únicos pasajeros en cubierta, la fresca brisa llena  nuestros pulmones en la luminosa mañana que, después de los días oscuros y lluviosos, nos ha regalado este invierno. Va quedando Vigo a popa con su ajetreo y su ruído y  mientras la nave enfila su proa cara a Cangas.

Allí, en la capital del Morrazo, se nos unen los amigos de Pontevedra y acometemos la ruta que nos ha de llevar por toda la Costa da Vela hasta Donón. Partiendo de la fachada de la antigua y arruinada fábrica de Massó y siguiendo las marcas de lo que qeuda del GR 59 o Roteiro Ecolóxico do Morrazo, llegamos a la playa de Limens. Aquí se pierden las marcas, así que en vez de continuar monte arriba por nuestra derecha que es por donde se supone se sigue el GR 59, nos desviamos a la izquierda alcanzando, tras una corta ascensión, el sendero que nos llevará siempre a lo largo de la costa, a veces  por las playas, hasta nuestra primera parada en Donón.

El camino no tiene pérdida, no hace falta marca alguna, basta con no separarse de la orilla.  La espléndida mañana extiende su luz sobre un mar esmeralda e ilumina la playas de fina arena. Las islas Cíes a nuestra izquierda, la isla de Ons al fondo y a nuestra derecha los impresionantes arrecifes de la Costa da Vela, todo bajo un cielo de intenso azul inmaculado, configuran un escenario de tan excelsa hermosura que no hay cuadro que  lo pueda igualar.

Enchidos de emoción y de euforia ante tanta belleza, llegamos a Donón en cuyo restaurante  Cabo  Home, ya conocido por nosotros por lo bien que nos tratan, nos alimentamos, nos relajamos y nos divertimos en amistosa convivencia.

De nuevo con las mochilas a la espalda, preparados los bastones y bien calzadas las botas, reanudamos la marcha por la calzada que rodea el monte de O Facho, antiguo asentamiento  hace más de dos milenios del poblado castreño Beróbriga y lugar de peregrinación de los más antiguos de la península para rendir culto al dios Berobreus. Como nosotros ya hemos peregrinado hasta allá arriba en otras ocasiones, seguimos, ahora sí, por las marcas del GR 59 que nos conducen hasta O Hío.

Después de una breve parada para fotografiarnos bajo su celebérrimo cruceiro, seguimos hasta Limens, donde retomamos el camino de vuelta hacia Cangas, a la que llegamos cuando la noche aún es joven pero lo suficientemente oscura para que lo que en la mañana era un mar intensamente azul sea ahora sea ahora una lámina de azabache por la que se desliza suave y veloz la embarcación que nos devuelve a la ciudad.


La mar clara y fresca de la mañana contrasta con los encendidos colores del atardecer.


La ruta discurre contigua a la costa ya sea por senderos o por la misma playa.


Los tres faros de Cabo Home: Punta Sobrido, Punta Robaleira y Cabo Pequeno.


La ría de Aldán desde O Hío y foto del grupo al pie de  su famoso cruceiro.

Distancia Duración Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 29 Km. 7 h. Baja Soleado

De Vigo a Baiona por O Sendeiro das Greas

El Sendeiro das Greas o GR 58, que se cita con frecuencia en éstas páginas, es el circular  de mayor longitud de los de Galicia con sus 206 Km. de recorrido sin contar sus variantes. Se estima en unas 70 horas el tiempo necesario para hacerlo completo.  Nosotros le hemos dedicado casi  siete para recorrer uno de sus tramos más interesantes y atractivos: el que va desde Vigo a Baiona.

La ruta se inicia en el alto de A Garrida, por el GR 53, en la viguesa parroquia de Valadares.  De aquí parte la carretera al monte Alba en la que  a pocos metros  se encuentra una de las marcas rojas y blancas que nos conducirán sin difilcultad hasta nuestro destino. El sendero está perfectamente señalizado en todo su recorrido.

Una empinada rampa de unos 2 km. pone a prueba nuestras rodillas y nuestro resuello hasta alcanzar las estribaciones del monte Cepudo, contiguo al Alba. Desde aquí seguimos a Chandebrito en donde dejamos el GR 53 para desviarnos porel GR 58.  De Chandebrito, entre pequeñas aldeas y campos de labor, nos trasladamos a Camos, lugar conocido por sus señoriales pazos y, unas leguas más adelante, alcanzamos el Monte dos Mouros, en la parroquia de Parada. Es éste un espléndido mirador desde el que se domina todo el valle Miñor y la ensenada de Baiona, aunque en esta mañana  la lluvia y la niebla nos hurtaron tan hermoso espectáculo.

Parece ser que en montes como éste habitan escondidos moros y moras que mostrarán a quien los desencante maravillosos tesoros guardados en cuevas y recovecos. De ahí el nombre de Monte dos Mouros.

Seguimos nuestra marcha hasta el fondo del valle, cruzamos la carretera que va de  A Ramallosa a Gondomar y a pocos metros, ya en Mañufe,  nos topamos con El Rincón del Bucanero, agradable  y oportuno mesón en el que, rodando las 14 h. , acallamos las protestas de  nuestras tripas con una agradable y abundante pitanza.

Tras cruzar el río Groba, famoso por las inundaciones que suele provocar en épocas de lluvias abundantes, abandonamos el valle y acometemos la larga y empinada ascensión Belesar arriba hasta llegar a Mediaaldea, un recóndito lugar en las estribaciones de la sierra de A Groba desde donde arranca una ancha calzada de piedra, monte arriba, por la que ascendemos bajo una lluvia intensa y pertinaz  durante unos dos kilómetros.

Aquí, las fieles marcas del GR nos derivan hacia nuestra derecha no tardando en toparnos con O Campo dos Lameiros, importante yacimiento arquológico cuyos petroglifos dan nombre al sendero de pequeño recorrido PR G62 y también a éste, el Gr 58 o Sendeiro das Greas, pues las greas son las manadas de caballos que abundan por estos montes y que están profusamente representadas en la enorme roca que centra la atención de este Campo dos Lameiros.

No tardamos en llegar a la parroquia de Bahiña, antesala  de la renombrada villa de Baiona, en donde después de 28 Km. y casi 7 horas finaliza nuestro periplo de hoy.


Bajando del monte Cepudo hacia Chandebrito con el monte de O Castro al fondo.


Llegados a Chandebrito, el sendero tuerce a la izquierda, detrás del molino.


El Monte dos Mouros en Parada y un viejo lavadero en que ya nadie lava.


Remontado el alto de Belesar bajamos hasta Medialdea en donde luce esta zarrapastrosa construcción que contrasta con la hermosura de ese torrente que se precipita hacia el río.


Posamos eufóricos en el palco de la iglesia de Bahiña poco antes de llegar al término de la ruta en Baiona.

Distancia Duración Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 27,5 Km. 6 h. 46 min. Alta Lluvia

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Villafáfila 2010

A mediados del pasado mes de diciembre aproveché el fin de semana para acercarme con unos amigos a Villafáfila, en la provincia de Zamora.

Muy probablemente habrá llamado vuestra atención en la A-6, entre Mombuey y Benavente, uno de esos paneles informativos que, a diferencia de los típicos de color azul que informan de distancias y direcciones, llaman ya desde el principio la atención por su insípido color marrón claro y su apariencia más artística, pues siempre incluyen alguna imagen que intenta convencernos de que interrumpamos nuestro viaje y accedamos a visitar algún punto local de especial interés histórico, arquitectónico, paisajístico o, como en esta ocasión, natural.

Las Lagunas de Villafáfila son un conjunto de lagunas de dimensiones discretas y variables (depende de las lluvias) que se extienden entre Villarrín de Campos y Tapioles, en plena tierra de campos Zamorana, y que deben su popularidad entre todos los que somos aficionados a las aves a servir de albergue invernal a miles de ánsares comunes que desde el norte de Europa llegan en nutridas bandadas hasta aquí. Por las mañanas, con la amanecida púrpura, estas grandes aves, el primo silvestre de nuestras familiares ocas domésticas, levantan el vuelo en grupos numerosos para acercarse hasta los campos que de forma extensa y uniforme caracterizan la zona donde se encuentran las lagunas, y allí pastar a sus anchas, que no de otra manera obtienen su alimento. Al caer la tarde emprenderán el regreso de la misma manera a las lagunas en las que se reúnen para pasar la noche, pues el estarse en el agua les ofrece protección de sus depredadores, que a pesar de su considerable tamaño igualmente los tienen.

Además de los ánsares otras aves llenan este entrañable lugar, patos de varias especies, cigüeñas que se han negado a regresar a África, alguna grulla, avefrías elegantes, las entrañables perdices patirrojas, y cazadores como el milano, el cernícalo y el búho campestre. Esta vez no conseguimos ver a la avutarda, otra ave emblemática de este lugar tan especial.
En el siguiente video podréis ver un resumen de nuestra visita. Espero que os guste.

Jaime

Villafáfila 2010 from Jaime Sáiz on Vimeo.

La fraga de Rodas

Casi lindando con el casco urbano, en la parroquia de Coruxo, barrio de As Roteas,tiene su comienzo un rústico sendero que, partiendo de unos viejos muiños ya en desuso, nos lleva monte arriba a través de  un suelo alfombrado por hojas de castaño hasta el parque forestal de San Miguel de Oia.

Como estos parajes ya son muy familiares para los senderistas de la Caminata sabatina, tratamos de variar los recorridos aprovechando las numerosas opciones que nos ofrece la multitud de pistas, caminos, corredoiras, carreiriños, etc. que cruzan y serpean por por estos que se extienden entre los montes de Coruxo y la sierra del Galiñeiro.

Pues en esta mañana, el paso experto y ligero de Eduardo, gran conocedor de estas latitudes, nos ha llevado hasta la fraga de Rodas, en la parroquia de Chandebrito. No era ésta la primera vez que bajábamos a este bello ejemplar de bosque húmedo atlántico, de pequeñas dimensiones pero de extrema belleza acrecentada por las recientes lluvias, con sus cascadas rebosantes de brío y blancura, el verde brillante del musgo revistiendo los muros y los troncos de los árboles jóvenes y añosos, enredados éstos por yedras y trepadoras.

El río Rodas que da nombre a la fraga, se desliza rápido y hondo hasta llegar al camino que nos lleva a Fragoselo, ya en los aledaños de la ciudad. Desde allí por entre pinos y eucaliptos, no tardamos en regresar al punto de partida después de cuatro horas de alegre caminata en fusión y maridaje con la madre naturaleza.


Iniciamos la ruta, de buena mañana, en los muiños de As Roteas.


Paramos en Chandebrito, entre O Castro y la iglesia parroquial, para reponer fuerzas.


En plena fraga, el musgo cubre las paredes y as moas del viejo molino.


Hermoso ejemplar de helecho macho (Dyropterix filix-mas), típico de estos bosques húmedos y umbríos. Pequeñas cascadas jalonan el cauce de río Rodas en estos tiempos de lluvia.


La bajada al fondo del río no está exenta de dificultades. Xavier no fue capaz de resistirse a practicar el chimpín-stop.

Distancia Duración Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 15,7  Km. 4 h. Media/Alta Nubes y claros

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