Cabeiras

Cuasi poema de un senderista montaraz

Caminando sobre las nubes
se me llenan las manos de sol,
pero no me duele el resplandor.
En el pecho aún me caben más asombros.

Escondidísimas fervenzas en bronco bramido blanco,
serpenteantes regatos en rumor de arrullo de paloma.
Mágicos bosques blancos, ocres, verdes y rojos también.
Negras agujas hijas del fuego están clavadas
en un suelo también negro.

Yo tengo una paleta llamada otoño
y a veces me nacen cuasiversos tras los ojos.

Todos sabemos que Ramón, uno de los más fieles andarines de Sendereando, es un artista que hace poesía sobre el lienzo pero lo que desconocíamos hasta ayer era su vena lírica que queda plasmada en el poema que encabeza este comentario y que su autor recitó ante la entregada audiencia de los catorce que lo oyeron, poeta de monte y cielo, en el Alto de San Fins.

Es San Fins una cima que se eleva sobre los montes de Cabeiras en la que el primero de agosto se celebra el encuentro familiar entre San Pedro Víncola, patrono de Cabeiras, su hijo San Fins y  todas las familias de romeros que, después de la misa y la procesión  en la que los ofrecidos suben al santuario portando una teja sobre la cabeza, comparten la tradicional comida campestre.

También es famosa Cabeiras porque allí se encuentra el Mesón de la lamprea, templo gastronómico en donde se rinde culto al apreciado ciclóstomo, muy cerca del otro templo, el parroquial.

Es tradición de la tropa de Sendereando, acudir allí cada año por estas fechas que es cuando la lamprea está en su punto. La sirven los del Mesón a la bordelesa, con aperitivo previo en su bodega a base de jamón y blanco del Condado. En esta sesión preparatoria a la degustación en sus comedores del rico manjar del Miño, expertas de la casa extraen las lampreas del vivero mostrándonos los ejemplares que poco después veremos en las cazuelas.

Se dice que el rey Enrique I de Inglaterra murió de un atracón de lamprea allá por el 1135. Quizá sea esa la razón por la que algunos prefieren cabrito. Sea una cosa o la otra, la verdad es que la comida resultó un auténtico festín gastronómico y de lo otro, pues estuvo bien animada por el acordeón de Dietmar a cuyo son cantamos y bailamos hasta que llegó la ora de rematar los casi 24 kilómetros de la andaina de este lunes que en su mayor parte discurrió por los montes que rodean a Cabeiras para bajar, después de comer, hasta el río Cea, no muy lejos del gran Miño a su paso por Arbo, para regresar al Mesón que es donde habíamos iniciado la caminata.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
23,580 Km. 6 h. 35 min. Media Chubascos 

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

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Un pensamiento en “Cabeiras

  1. Para el poeta mi comentario: Poussin en el cuadro El Parnaso pinta a Apolo sentado en el monte Parnaso rodeado de musas. Todo es virtual en esas tierras.Disculpas por el símil.Saludos de Antón.

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