El olvido que seremos

El olvido que seremos es el título de una preciosa novela de Héctor Abad Faciolince inspirado en un soneto de J. L. Borges que me vino a la memoria al contemplar el Pazo de Cornoces y el de A Martinga, dos de los hitos más sobresalientes en esta ruta por Amoeiro, el municipio ourensano enmarcado en la meseta de Os Chaos.

El Pazo de Cornoces, mansión de nobles orígenes y gran abolengo, alberga hoy, despojado de su antigua alcurnia, una casa de beneficencia. El de A Martinga ha quedado reducido a un caserón en ruinas. Así que ambos van camino del olvido que son y seremos con el paso del tiempo.

Pero tan sombrías reflexiones no se corresponden con el gozo y la alegría de disfrutar, en esta espléndida y fresca mañana, del hermoso panorama que nos ofrece el río Barbantiño cuando nos topamos con él a poco más de un Km. del Pazo de A Martinga.

Discurre suave y tranquilo entre los despojos que se formaron con los pasados vendavales y borrascas que arrancaron árboles y cubrieron sus orillas de ramas y yerbajos, fluyendo con mansedumbre hacia el puente de San Fiz, una joya del siglo XIII, parte del Camino de Santiago y del Camino Real.

No lleva su caudal a rebosar como en aquellos días pero la fervenza do Cachón sigue manteniendo su belleza y esbeltez derramándose desde las alturas para seguir  su curso río abajo, perdido el brío de la caída, amansándose de nuevo hasta los aledaños de Fondo de Vila, una pequeño núcleo rural en el que abandonamos el río.

Seguimos nuestra andadura por otras aldeas como Os Casares y Vilaboa, casi siempre entre caminos arbolados y corredoiras, para dar con el área recreativa de Costa do Monte, muy cerca ya del centro urbano de Amoeiro, inicio y fin de la caminata de este lunes.

Rematamos la jornada en el restaurante Os Amigos, en Garabás, en el vecino concello de Maside.

Allí disfrutamos de un variado y abundante menú a base de ensaladilla, arroz de marisco, ternera estofada, postres y buenos vinos tintos y blancos que nos regala Torres con el que brindamos porque cumpla muchos más en nuestra compañía y la de los suyos con alegría y buenaventura.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,340 Km. 5 h. 57 min. Media Soleado 

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Entre fervenzas

La abundantes y persistentes lluvias de esteos días nos permiten disfrutar de  las impresionantes y bellísimas imágenes que nos ofrecen las fervenzas que se forman en muchos de los ríos de este país.

Nos gusta llamarles fervenzas que es como se dice en gallego más que cascadas que es su nombre en castellano porque, efectivamente, cuando el agua se precipita desde la altura parece que hierve formando un impresionante chorro de neblina y espuma.

El lunes pasado caminamos durante horas bajo fuertes aguaceros y violentos vientos, un escenario muy distinto del de hoy en el que nuestra ruta fue un agradable paseo bajo un sol deslumbrante, frío en las primeras horas y placentero en las horas centrales de la mañana.

Partiendo del centro urbano de Caldas de Reis, cruzamos su hermoso Jardín Botánico y no tardamos en escuchar, siguiendo la orilla derecha el río Umia, el fragor de la fervenza de Segade, junto a las ruinas de la antigua fábrica de la luz.

Seguimos monte arriba dejando a nuestra izquierda la en su día polémica presa de A Baxe para llegar a la aldea de Pardivas y continuar  entre pinares y fincas pasando por la capilla de Los Dolores de Búa.

A unos 300 m. de la capilla, O Rego de Búa se encuentra con el río Barosa que ve así aumentado su caudal que, un kilómetro más abajo, se precipita sobre una inmensa laja de granito formando la segunda fervenza del recorrido, una espectacular cortina de agua que forma el río después de atravesar los 17 muiños que jalonan su curso  desde las alturas.

Cruzamos el parque que cuenta con area recreativa, restaurante y servicios, hoy vacío pero muy visitado en primavera y verano, para salir a la carretera y acometer, después de un par de kilómetros de asfalto, el Camino de Santiago que nos lleva hasta el centro de Caldas en cuyo restaurante Castro rematamos esta tranquila y agradable jornada en la que celebramos el cumpleaños de nuestra querida Mari Carmen que nos regala los deliciosos vinos con los que brindamos por que continúe así de estupenda durante muchos años.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
18,410 Km. 4h.55 min. Media Soleado 

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Toros y ciervos desbocados

Hoy ha sido un lunes especial, tanto por la inclemencia del tiempo como por la impresionante estampa que ofrecían los ríos y fervenzas.

La primera que nos encontramos es la del río Cortella, a un par de kilómetros del monumental monasterio de Melón. El difícil acceso a lo largo de una levada nos lleva a un  muiño detrás del cual asoma la caída del río, todo espuma y furor.

Seguimos por pistas forestales y caminos que cruzan las localidades de Cima de Vila,  Mourisca y A Cortella, pequeños núcleos rurales casi perdidos en las estribaciones de los montes de Melón, vadeando O Rego da Cabana por el puente homónimo después del cual  se recrudece nuestra lucha contra los fuertes vientos y los recios chubascos que ponen a prueba paraguas, botas y chubasqueros.

Alternando tramos de carretera con pistas y senderos, alcanzamos la aldea de Tourón, antesala del impresionante e inolvidable espectáculo que nos han preparado  las intensas lluvias y los fieros vientos: la fervenza de Tourón cuyo nombre evoca en esta mañana el ruido y la furia de un inmenso toro ensabanado que se precipita desde la altura blandiendo sus cuernos enormes y su blanca piel convertidos en un colosal chorro de agua y espuma precipitándose en la hirviente poza para rebotar en las grandes lajas de granito y continuar, en furiosa corriente, monte abajo por el río Cerves que, un poco más abajo, fluye con su cauce henchido y rebosante, formando rápidos y saltos cuyas aguas sugieren, en sus violentas sacudidas, la imagen de fantásticos ciervos de vistosa cornamenta y ágiles formas fundiéndose en una frenética carrera con las violentas aguas que galopan alocadas río abajo.

Ha valido la pena la dura caminata que nos ha permitido contemplar el impresionante cuadro que nos ofrece la naturaleza tan sólo en ocasiones como ésta.

Rematamos la jornada en el restaurante Bonsai, en las afueras de A Cañiza, en donde nos han atendido muy bien con un agradable y económico menú regado con aceptables tintos y blancos del Condado.

Revestidos con ropas secas y resguardados de vientos y tempestades, hemos celebrado el haber disfrutado de las maravillosas sensaciones de la mañana ante el fastuoso panorama que nos han regalado los ríos Cerves y Cortella el cual permanecerá en nuestra memoria de forma indeleble.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
16,690 Km. 5 h. 28 min. Media Lluvia y viento

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Amores de leyenda

A Poza da Moura es un hermoso paraje en el monte de Domaio, concello de Moaña, donde un pequeño río, O Rego da Miñouba, se precipita formando una preciosa cascada que se recoge en una poza para entregarse, en  unos pocos cientos de metros más, a las aguas de la Ría de Vigo.

Desde el 2015 la hemos visitado varias veces, la última hace dos años cuya reseña, aquí en Sendereando, lleva el título de La leyenda de la mora enamorada, así que no vamos a insistir sobre la historia de la morisca doncella que se se ahogó desesperada de amor en esta poza que  este lunes, con tanta lluvia reciente, lucía espléndida en medio de la espectacular fervenza.

Tan bello lugar queda casi al final de la caminata que iniciamos de buena mañana en los aledaños de San Lourezo, muy cerquita del Club de Golf de Domaio. Nos espera una dura subida a lo largo de más de 6 Km. por los montes que nos llevan hasta O Chan da Arquiña, conocido parque forestal con su dolmen cuya antigüedad contrasta con el bosque de antenas que coronan la cima del monte Xaxán.

A partir de ahí casi todo es descender hasta llegar al parque de O Outeiro do Aviador.

Un poco más adelante, O Camiño de Meáns nos conduce a la citada Poza da Moura en donde nos recreamos con la hermosa estampa que nos ofrece O Rego da Miñouba y su evocadora poza muy próxima al sitio en el que habíamos iniciado y ahora finalizamos la ruta de este lunes.

Rematamos la jornada en el restaurante Hoyo 19, del Club de Golf, en donde disfrutamos de una agradable pitanza acompañada generosos caldos blanco y tinto invitación del que suscribe, que está de aniversario.

Aprovechando la circunstancia  que el 2022 ha fenecido hace unos días, homenajeamos a la campeona en kilómetros del año, nuestra querida Elvira, imponiéndole  la simbólica medalla de oro que la acredita como la más andarina con sus más de 1.650 Km. pateados.

Enhorabuena y que siga así muchos años más.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
17,93 Km. 6 h.  Media Nublado 

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Nunca choveu que non escampara

Después de una semana de lluvias intensas y tremendos chaparrones llega este lunes, nublado sí, pero hasta con un poco de sol y sin necesidad de sacar el paraguas. Pues como dice el popular refrán gallego «Nunca choveu que non escampara» que podría traducirse como que después de la tormenta viene la calma.

Aunque calma no es precisamente lo que nos encontramos en la caminata de este lunes. No había calma en las aguas agitadas de los ríos Gorgua y Esmoriz, ni tampoco fue tranquila la marcha por las empinadas y estrechas sendas que discurren por sus orillas, ni por los lugares en los que nos vimos obligados a vadearlos con riesgo de resbalones y caídas que no faltaron, alguna desde notable altura, con chapuzón y brecha en el occipital, alarmante pero sin consecuencias.

A pesar de todo eso valió la pena recorrer, una vez más, los preciosos parajes de estos ríos del municipio ourensano de Padrenda que ya conocíamos de otras ocasiones y que nunca defraudan y menos en esta época de grandes lluvias en las que los ríos exhiben todo su poderío, fuerza y belleza.

Son hitos interesantes a destacar la capilla de San Miguel,  a poco de comenzar la ruta, desde la que se domina una hermosa panorámica  y el mirador de A Quinta en Monteredondo con impresionantes vistas de la Sierrra del Suído y el valle del Miño.

En resumen, una jornada estupenda por los ríos y montes de Padrenda que rematamos en el Restaurante Creciente, ya en la zona pontevedresa, en donde disfrutamos de una grata refección ennoblecida con un prestigioso tinto de la Ribera del Duero y un selecto blanco de Valdeorras invitación de nuestra querida Sita con la que brindamos porque cumpla muchos más con salud y felicidad.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
17,060 Km. 6 h. 18 min. Media Nublado 

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