Costa da Vela

Por lo menos hay cinco entradas en Senderando comentando nuestras caminatas por la Costa da Vela y es que raro es el año en que no hacemos un recorrido por los inigualables contornos del  bellísimo litoral que que conforma esta parte de la penísula del Morrazo.

O Hío,  Area Brava, Punta Couso, Donón, Cabo Home, las playas de Barra, Melide, Nerga y Liméns, extensos arenales de finísima arena, apenas hollada en esta jornada primaveral por los escasos bañistas, nudistas en su mayoría, que no quieren perderse la tibia caricia del sol en este día casi veraniego.

Contrastan sus cuerpos desnudos casi enterrados en la arena con nuestro rudo aspecto,  bien pertrechados, mochila al hombro, bastones, botas y gorras pisando fuerte en el liso y casi impoluto arenal.

Gran parte del recorrido que se inicia en  O Hío discurre por la orilla del mar, obligándonos a salvar gran cantidad de rocas y peñascos con las olas lamiendo nuestros pies, por lo que es aconsejable hacerlo con la marea baja. En esta ocasión, echando mano de nuestras habilidades cartográficas, hemos diseñado una ruta que es la suma de otras dos: la que partiendo de O Hío llega pasando por Punta Couso hasta Donón y otra que desde Donón va por las playas hasta el punto de partida.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,910 Km. 7 h. 12 min. Fácil Soleado 

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Entre Loureza y San Campio

No hace mucho, en el pasado noviembre, hicimos la ruta llamada de Las pozas de Loureza cuyo punto de retorno fue el Alto da Pedra para regresar al de origen bajando por las mencionadas pozas. De aquella el río bajaba hermoso y más bien bajo debido al largo período de sequía.

Por eso ahora, después de tantos días de lluvia, hemos querido ver cómo estaba el Tamuxe y sus pozas. La verdad es que no nos ha decepcionado. A lo largo de sus orillas aún pueden verse las huellas de sus crecidas que han superado con creces las márgenes de su cauce de hoy bastante alto aún.  El estrecho sendero que inicia la marcha río arriba no tarda en desaparecer obligándonos a caminar sobre las grandes rocas que bordean la corriente, muchas veces mojadas con gran riesgo de resbalón y con peligro de caer en las alocadas aguas del Tamuxe que bajan verdes y transparentes de poza en poza.

Llegados a donde el terreno se hace intransitable nos desviamos monte arriba hasta las pista forestales que entre pinares y monte bajo, parte transformada en los los extensos viñedos de  albariño, caiño y treixadura ya en plena sierra de O Argallo, nos llevan hasta Figueiró, en donde se yergue el conocido Santuario de San Campio. Nos desviamos hasta la carretera Tui-A Guarda para reponer fuerzas en el restaurante Los Pedregales. 

El regreso entre pinos y eucaliptos, también por monte bajo cubierto con las flores amarillas del tojo que brillan en este día de espléndida luz primaveral, nos devuelve a la la aldea de Loureza, medio perdida en la estribaciones de la sierra de A Grova, cuando la luz del ocaso va menguando sobre los verdes campos y las viviendas, cubriéndolas con un manto de paz y quietud.



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Por el monte Castrove

Hace poco más de dos años, partiendo del municipio pontevedrés de Poio emprendimos la marcha, Castrove arriba, por su ladera sur hasta llegar al campo del Golf de Meis casi en la cima y descender al monasterio de Armenteira, tildado pomposamente como la catedral del Salnés en unas recientes declaraciones del Presidente de la Diputación a cuyo organismo hay que agradecer la espléndida tarea realizada en la construcción de preciosas rutas como las del Río San Martiño, O Río da Chanca y la  Da augua e  da pedra, todas muy cerca unas de otras,  recuperando  los viejos senderos, hasta hace poco abandonados, con sus muiños y carreiriños, a lo largo de las orillas de los citados ríos rebosantes del verdor y la belleza que le brindan las abundantes aguas de las generosas lluvias del reciente invierno y la frondosidad de la floresta que ya luce  esplendorosa en esta incipiente primavera.

En esta ocasión, basándonos en la ruta que nos ha dejado pedrocob en wikiloc, hemos comenzado  en Armenteira y, siguiendo en sentido contrario a la anterior, hemos subido por la ladera norte del Castrove hasta el campo de golf.  Llegados poco después  al lugar de A Escusa, iniciamos la bajada por el río San Martín para llegar a Barrantes en donde paramos para comer.  Barrantes se encuentra cerca de Cambados, en pleno valle del Salnés, la tierra del albariño cuyos viñedos se extienden a lo largo y ancho de toda la comarca salpicada de numerosas bodegas en las que se procesa y almacena el apreciado caldo.

Salimos de Barrantes para iniciar el regreso por la citada ruta Da auga e da pedra, que sigue tan hermosa y bien cuidada como la primera vez que la recorrimos. En un par de horas estamos de nuevo en Armenteira cerrando así el bucle y rematando la jornada.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,20 Km. 7 h. 25 min. Media Lluvioso 

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Del Barbeira al Verdugo

Cuando hicimos esta ruta en octubre del 2011 era un día otoñal, soleado y tranquilo. Hasta nos echamos una siesta en Covelo, bajo los carballos, después de comer. Nada que ver con este lunes lluvioso de esta incipiente primavera que no se deja notar y que parece una fiel continuación del duro invierno que no ha tocado sufrir.

Hoy la lluvia, que nos ha venido acompañando en casi todas las jornadas de este invierno, seguía siendo la principal protagonista del día aunque más pacífica y suave. Solamente a nuestro paso por la cota más alta de esta parte de la Serra do Cando se levantó algo de viento y hasta hubo un intento de granizada. Vueltos al valle siguió el orballo con algunas interrupciones.

El paisaje, aún invernal, poco se parece al del otoño de hace dos años. Los árboles de hoja caduca comienzan a mostrar tímidamente sus hojitas. Nada que ver con la exuberante explosión de verde en plena primavera.
Los ríos Barbeira y Verdugo mantienen pletóricos su caudal y muchos de los caminos aún siguen convertidos en auténticos regatos.

Hemos comenzado la ruta en el lugar de San Lorenzo a unos 14 Km. de Antas en cuyo Casino nos hemos detenido para disfrutar del agradable almuerzo que allí nos esperaba.

Con un par de horitas más de saludable caminata regresamos al punto de partida y rematamos otra grata jornada de senderismo.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,600 Km. 7 h. 32 min. Fácil Lluvioso 

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Temporal en A Paradanta

Me gusta ver el cielo con negros bubarrones y oir los aquilones horrísonos bramar… Me vienen a la memoria estos sonoros versos de D. José de Espronceda al recordar la escalada de este lunes a los 956 m. del  Coto da Vella, en plena sierra de A Parandanta.

Aunque ya estábamos avisados de que el tiempo estaría lluvioso, no sospechábamos que aquello iba se iba a poner tan difícil cuando, al comenzar la ascensión a ese emblemático promontorio en el que dice la leyenda que se apareció la Virgen de A Franqueira, el viento que venía acompañando a la lluvia desde bastante atrás se tornó ventisca, vendaval, huracán, cuyas rachas soplaban como afiladas cuchillas con furia desmedida sobre nosotros.

Gorros, paraguas, chubasqueros, botas, mochilas y polainas de nada sirvieron ante la salvaje acometida del aquilón enfurecido. A duras penas logramos abandonar aquel lugar pugnando contra el vendaval enloquecido que parecía haberse propuesto derribarnos sobre los tojos y rocas que rodean la cueva que alberga la venerada imagen. A trancas y barrancas salimos de allí bajando por pistas y cortafuegos, todo barro y agua, hasta la zona recreativa de Os Bidueiros a la entrada de A Franqueira, la pequeña aldea en la que se yergue el majestuoso santuario, todo quietud bajo el persistente repiqueteo de la lluvia incesante.

Aún nos quedaban por recorrer un par de km. hasta llegar, pasadas las cuatro de la tarde, a O Cebreiro, pequeño núcleo rural en cuyo «Bar-restaurante Paradanta» fuimos acogidos con cálida hospitalidad. Allí sustituimos las empapadas prendas por otras secas y recuperamos nuestras menguadas energías con un contundente caldo de navizas, pollo con arroz y ricos postres acompañado todo de un rojo mencía.

Casi secos y reconfortados, después de una larga sobremesa, emprendimos el regreso, esta vez sobre ruedas y bajo techo, que no estaba la cosa para seguir sendereando.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
15,050 Km. 4 h. 59 min. Difícil Lluvia y viento 

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