Per loca maritima

Este es el nombre con el que en la Galicia de Imperio Romano se conocía la Vía XX que unía Braga con Astorga y que  en su mayor parte discurría por lugares cerca de la costa pero no por la costa misma. Por eso, para nuestra ruta de este lunes nos hemos apropiado de ese título porque, salvando las distancias, nuestro recorrido sí que ha ido por la orilla del mar casi en su totalidad, desde Portocelo en el municipio de Oia, hasta Salcidos, pasando por A Guarda en donde hicimos una parada en el Restaurante Balueiro, frente al Museo del Mar.

En una mañana soleada y luminosa como ésta de primeros del setiembre, es un privilegio poder disfrutar del increíble paisaje de infinita hermosura que durante unos cuantos kilómetros nos deparaba la costa mientras caminábamos sobre las enormes rocas contra las que se deshacían en blanca espuma las impresionantes olas.

El Mare Tenebrosum de la antiguedad era ahora una inmensa llanura de ondulante perfil y amplio horizonte bajo un cielo limpio y azul que no tenía nada de tenebroso.

Siguiendo por la tarde nuestra marcha por la línea de la costa por las playas de O Muiño y O Codesal, repletas de bañistas, pudimos contemplar cómo un devastador incendio arrasaba los montes  de Caminha, en la orilla portuguesa, con el fascinante espectáculo de una escuadra aérea descendiendo en vuelo rasante sobre el mar para tomar agua y perdiéndose entre la densa humareda, una y otra vez, infatigablemente, en un esfuerzo casi desesperado por dominar aquellas llamas que se resistían a desaparecer. Pasaban ya de las ocho de la tarde y daba la impresión de que tantas toneladas de agua vertidas sobre el fuego apenas si habían logrado extinguir algo relevante.

Un tanto agobiados por una estampa tan triste para los que amamos el monte y la naturaleza, llegamos a O Pasaxe y, abandonando la costa, nos desviamos hacia Salcidos hasta la casa de la Comunidad de Montes en cuyos aledaños se encontraba el punto de partida.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
24,760 Km. 7 h. 46 min. Media Soleado 

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Cabeiras

Mirenciñas es el encantador topónimo de una diminuta aldea que, perteneciente al municipio de As Neves, fue el punto de partida de nuestra ruta de hoy. Está situada  a un par de kilómetros del inicio de O Camiño dos Frades, histórico itinerario por el que la reina Isabel de Portugal se dirigía a la Virgen de A Franqueira camino de su peregrinación a Compostela.

En este martes hemos recorrido parte del citado Camiño para desviarnos en el lugar de Rubial en dirección nordeste, después de pasar por santuario de Santa Marta de Ribarteme famoso por su procesión de mortajas vivientes cuya celebración tiene lugar e l29 de julio.

Desde Mirenciñas hasta la ermita de San Fins, en la parroquia de Cabeiras, todo es subida, una larga ascensión sin apenas sombra que en este día de finales de agosto, con el ardiente Febo allá arriba tratando de calentar nuestras cabezas, fue aliviada por una persistente y refrescante brisa.

Es un paisaje de monte raso, apenas con unos pinos aquí y allá y los modernos molinos de viento, que en vez de moler producen energía, con su sordo ronquido como música de fondo en este paisaje de cielo azul limpio y luminoso.

Desde la ermita de San Fins se divisa en esta mañana clara todo el valle de O Condado, la ribera portuguesa allende el Miño, los montes de A Paradanta en primera línea con la sierras de O Galiñeiro y O Vixiador al fondo. Una panorámica impresionante.

Un estupendo yantar a base de ensaladilla y costilla al horno regado con tinto de verano (vino de país y gaseosa) en O Mesón da Lamprea nos deja como nuevos para proseguir nuestra marcha durante unos 7 u 8 km., ahora siempre bajando entre pinares, viñedos y tierras de labor, hasta el punto de partida.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
25,20 Km. 7 h. 12 min. Media Soleado 

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Sombra agradecida

Los puentes del Lérez, su río y su entorno son viejos conocidos de Sendereando en cuyas páginas de pueden encontrar frecuentes referencias a estos parajes que por mucho que se visiten nunca decepcionan. Si es en época de lluvias, el río se nos presenta en toda su fuerza y esplendor, su cause rebosante, sus aguas rompiéndose en  la espuma de sus numerosas cascadas, deteniéndose en sus espléndidos remansos como brillantes espejos.

Si es en tiempo de estío, como ahora, con su caudal bajo mínimos, sus riberas  premian al caminante con el precioso regalo de  las fresca sombra de su frondoso bosque de ribera a base de castaños, robles, fresnos, abedules y otros caducifolios.

Salvo el corto tramo que separa el río Lérez, casi en su nacimiento, de A Ponte Vella de Andón que atraviesa una parte de la sierra del Candán a pleno sol, el resto de la ruta que hemos hecho sobre la publicada por jmgrande en wikiloc discurre a la sombra, lo cual es muy de agradecer en un día como éste en el que la temperatura anduvo por cerca de los 34 grados durante casi toda la jornada.

Partiendo de A Ponte do Crego seguimos hasta A Ponte Vella de Andón que queda cerca del monasterio de Santa María de Acibeiro, cuyo cenobio ha sido transformado en hotel manteniendo su hermosa iglesia como parroquia. Allí hacemos un alto en el camino para reponer fuerzas y continuar, casi todo el recorrido por senderos umbrío, hasta O Cachafeiro en donde nos espera una estimable richada de ternera, plato típico de esta zona que regada con tinto de verano, vino del país con gaseosa nos deja como nuevos.

Bajamos de nuevo al río hasta A Ponte Gomail y siempre bajo la apreciada sombra bien agradecida por estos caminantes en esta tarde de sol canicular, de puente en puente, interrumpida la marcha en la zona de recreo de Cotelo con un refrescante baño en las frescas aguas que nos ofrecía el idílico remanso del río, llegamos a A Ponte do Crego que fue donde iniciamos esta ruta, hermosa donde las haya.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
24,170 Km. 7 h. 20 min. Media Soleado 

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Entre O Sobroso y O Condado

No es la primera vez que sendereamos por estas Tierras del Sobroso y del Condado, pero sí que en esta ocasión  las circunstancias son distintas. Mientras que en octubre del año pasado la adversa meteorología apenas si nos permitía disfrutar de los hermosos lugares que el caminante encuentra en su andadura por estos montes que bordean la comarca de O Condado y el valle del Tea, en este martes de agosto, en pleno estiaje, bajo un sol radiante, el panorama que se nos presentaba desde las alturas de A Picaraña, o desde la Torre del Homenaje del Castillo de Vilasobroso era soberbio con la espléndida panorámica de los cientos de casas desparramadas por el valle rodeando el núcleo poblacional de Ponteareas, con la sierra de O Galiñeiro al fondo.

Aunque en algunos tramos en los que la vegetación era escasa el calor apretaba, la mayor parte del recorrido discurre por pistas forestales de agradecida sombra o por la vera del Tea a su paso por la singular y hermosa villa de Mondariz Balneario en donde nos detenemos para disfrutar del esmerado servicio de Casa Rivero que nunca nos decepciona.

Son cerca de las cinco de la tarde con el sol casi en la vertical cuando emprendemos el camino de regreso. El  calor acumulado a lo largo de la jornada se hace notar con especial rigor en esta hora aliviado por las frecuentes abluciones con las que nos refrescamos en las fuentes y regatos que vamos encontrando en el camino de vuelta al castillo de Vilasobroso cuya visita recomendamos por lo bien restaurado que está esta fortaleza que fue cobijo de la reina Dª Urraca en el s. XII.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
23,990 Km.  7 h. 21 min. Media Soleado 

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Ni garzas ni agua

Hacía tiempo que no sendereábamos por tierras portuguesas, así que decidimos repetir la ruta denominada Garças-Lages Altas que hicimos por vez primera en el 2009 y después en el 2011. En ninguna de las dos ocasiones nos cupo la suerte de contemplar ni las garzas que dan nombre a parte de la ruta ni la cascada que en este período estival está completamente seca.

De todas maneras, es un agradable recorrido entre viñedos y campos de cultivo, sobre todo de maíz, por las cuidadas freguesías que rodean la capital, Paredes de Coura, tales como Formariz, Infesta, Cunha, Resende y otras, agradables poblaciones en las que destaca su limpieza y pulcritud, casi siempre coronadas por los típicos pináculos de estilo bizantino que rematan las iglesias portuguesas.

Ya avanzado agosto, en pleno estiaje, los caminos son ahora pistas polvorientas en contraste con los barrizales que encontramos en la época de lluvias.

Nos detenemos en paredes de Coura para comer, saliendo del restaurante bastante decepcionados por un bacalao a la brasa un tanto cutre que no respondía a la calidad que se espera del plato nacional portugués en su propio terreno.

Dejamos atrás la villa por la playa fluvial del Taboâo para seguir hacia el lugar de Afe y de allí, entre montes de eucaliptos y pinos, continuar hasta en la iglesia de Nª Sª do Livramento, punto de partida y fin del recorrido o trilho que es lo mismo pero en portugués.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,470 Km. 5 h. 52 min. Fácil Sol y nubes 

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