Castro de Pedra Moura

A poco más de 2 Km. de La Casa del Cura se encuentra el Castro de Pedra Moura, un cerro de casi 200 m de altitud que alberga los restos de un poblado que allí se asentó hace unos 3.000 años.

La primera vez que lo visitamos en el 2008 estaba recién rehabilitado con paneles informativos, restos de las viviendas al descubierto, parte del muro, etc. En la actualidad está totalmente abandonado, cubierto por las zarzas y el matorral.

Aún así vale la pena acercarse y disfrutar de las magníficas vistas de la ensenada de Baiona. También es un enclave perfecto para contemplar el fenómeno de las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo que tiene lugar entre los meses de julio y agosto.

La ruta continúa por caminos y pistas forestales hasta un viejo muiño y sigue por los llanos de A Portavedra para continuar por los pinares que rodean el curro de San Cibrán, ya muy cerca de Oliveira y el punto de inicio.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
13,92 Km. 3 h. 30 min. Media Soleado 

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Viejos caminos

Ha sido una jornada cómoda y tranquila.

Comenzamos la marcha en el atrio del Santuario de Sâo Bento da Porta Aberta, en Rubiâes, una parroquia de Paredes de Coura en nuestro vecino Portugal. Es éste un lugar de paso destacado en el Camino de Santiago que acoge a los peregrinos que pasan por aquí siempre con A Porta Aberta, de ahí el nombre del santuario.

La nutrida expedición de este lunes con diez y seis caminantes avanza en estas primeras horas frescas de la mañana entre viñedos y tierras de labor hacia la localidad de Fontoura, una pequeña población silenciosa y calma que se despereza bajo las campanadas del carillón de Nª Sª dos Aflitos.

Continúa la marcha entre pinares, fincas y viñedos hasta que damos con la extensa quinta de la bodega de Edmundo Val, propiedad privada que invadimos y atravesamos para salir al punto en que se encuentra A Torre da Silva, de arquitectura militar medieval y del siglo XVII, siendo una de las más antiguas torres señoriales de Portugal.

Dejamos la carretera en la que se encuentra el citado monumento para adentrarnos de nuevo entre fincas y pinares hasta alcanzar el cruce con el Camino de Santiago, muy cerca del santuario de Sâo Bento en donde habíamos iniciado la ruta cerrando así el primer bucle de la ruta de hoy.

Siguiendo un buen tramo por el camino de Santiago por el que nos topamos con bastantes peregrinos, nos desviamos en Cossourado hasta su monumental templo al que accedemos por una larga y pinada escalinata.

A poco menos de un km. se halla O Fortificado da Cidade, un antiguo castro que fue habitado entre los siglos V y II a. C. siendo abandonado poco antes de que los romanos ocupasen el territorio. Restaurado en 1993 constituye hoy un espacio histórico de gran interés siendo además un espléndido mirador del extenso valle que se extiende entre las orillas de los ríos Miño y Coura.

Bajando del castro, ya en la carretera, se encuentra el Restaurante Constantino, viejo conocido de estas huestes a las que nos espera su estupendo Bacallâo a moda da casa, una delicia gastronómica que nunca nos defrauda precedida de una deliciosa sopa-crema de patata y zanahoria rematado con una leite creme que viene siendo como una crema catalana pero portuguesa en este caso, todo regado con un excelente tinto maduro del Alentejo, invitación de Antonio, como es costumbre de los que cumplen años entre esta veterana tropa de senderistas.

Con el optimismo y jolgorio que produce tan espléndida pitanza reemprendemos la marcha otra vez por la ruta santiaguesa para alzanzar en menos de tres kms. el Santo de A Porta Aberta en donde hemos iniciado y rematamos esta grata jornada.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,700 Km. 5 h. 37 min. Baja Soleado 

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Niebla en el Xiabre

Fue éste un verano de poco sol y muchas nubes. Tan solo en la primera quincena de este mes de setiembre disfrutamos, aquí en las Rías Baixas, de unos pocos días de auténtico carácter veraniego.

A los senderistas de Los Lunes al Sol no les fue mal, pues los días grises de sus caminatas fueron mayoría y atenuaron los rigores de las jornadas calurosas propias de la estación que en este lunes  cambia de nombre y se hace otoño.

Hemos comenzado la caminata bajo un cielo plomizo y amenazante en el lugar de Areas, en las proximidades del embalse del Con  que es el río  que abastece de agua a Vilagarcía de Arousa.

Nuestro objetivo es alcanzar la cima del monte Xiabre de más 600 m. de altitud la cota más alta de estos contornos y una espléndida atalaya sobre la ría.

Al Xiabre conducen  innumerables pistas de tierra que serpentean entre un paisaje que en otro tiempos fue verde y frondoso y que hoy, excepto algunas zonas de pinares y eucaliptos,  presenta un aspecto un tanto desolador, pedregoso y árido a causa de los pavorosos incendios de 2005 y 2008 que asolaron estos parajes.

El tojo y las zarzas hacen que la marcha sea penosa en algunos tramos. No se encuentran poblaciones ni grandes ni pequeñas. El único elemento digno de destacar es A Laxe dos Bolos, una gran roca con petroglifos que apenas si pueden apreciarse a la que conduce un caminito casi desaparecido.

Sigue la ascensión entre niebla y viento hasta dar con los primeros generadores eólicos y el poste de televisión próximos al vértice geodésiso que nos indica que estamos en el punto más alto del monte Xiabre. Desde allí se contempla, aún difusa, la panorámica de ría de Arousa que un poco más abajo, disipada la niebla, podemos admirar con claridad.

Ya monte abajo no tardamos en llegar a la zona recreativa de Fontefría, un espacio verde y frondoso que atraviesa el río  Do Con en su curso hacia el mar.   Seguimos bajando entre pinares hasta hasta dar con un asentamiento gitano en el que a lado de unas chabolas se juntan coches y camiones, palets de madera y la cacharrería propia de estos sitios muy cerca de la carretera que nos conduce al Bar da Silva.

Mucha cantidad y poca calidad definen acertadamente el menú que allí nos ofrecen. A nuestra querida Silvia le plantan una fuente de croquetas con arroz que «tira pa trás» solamente al mirarlo y a mí unos huevos escalfados en salsa de tomate tan salados que ni el excelente rioja con que Dietmar celebró su cumpleaños fue capaz de aliviar. Del postre mejor olvidarse.

Sigue la lluvia cuando abandonamos el local y nos acompaña durante los casi 5 Km. que faltan para llegar al embalse del  Con en donde hacemos un alto para la foto del grupo muy cerca ya del lugar en el que comenzamos y finaliza la ruta de este lunes último del verano y primero del  otoño.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
23,000 Km. 6 h. 16 min. Media Lluvioso

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¡Vaya cuerno!

Pasifae le puso los cuernos al rey Minos y de ahí salió el Minotauro. Afrodita le hizo lo mismo a Vulcano y Helena de Troya a Menelao.

Eso en la mitología griega. Ya en nuestro tiempo son famosos los que Madame Bovary le puso a su devoto esposo Charles y de conocimiento planetario son los de Bill Clinton a su esposa Hillary con Monica Lewinski.

De menos conocidos pero también famosos y no digamos  los anónimos podrían contarse innumerables casos.

En un pueblo italiano, cerca de Roma, Rocca de Canterano, celebran cada 11 de noviembre la Festa del Cornuto bajo la advocación de San Martín de Tours que entre otros patronazgos cuenta con el de las infidelidades de pareja.

¿Y todo esto a cuenta de qué viene en un sitio como éste dedicado a las andanzas de unos cuantos senderistas por los montes y valles de nuestra amada tierra gallega ?

Pues que el objetivo de la caminata de este lunes ha sido Pena Corneira, una enorme roca en forma de cuerno que emerge de uno de los montes  del ourensano municipio de Leiro, dominando desde sus 675 m.  todo el valle del Avia.

El cuerno de piedra de unos diez metros en vertical que se alza sobre otras grandes rocas para asomar íntegro entre la vegetación hoy calcinada por los incendios bien podría valer como símbolo, emblema o bandera de todos aquellos que sufren o protagonizan las infidelidades de pareja tan frecuentes en todos los tiempos desde la prehistoria hasta nuestros días.

Para llegar hasta allí iniciamos la marcha en el parque de O Salgueiral vadeando el río Avia por la pasarela metálica que nos lleva al casco urbano de Leiro el cual cruzamos para subir por su calzada romana hasta la iglesia de San Miguel de Lebosende y desde allí, siempre hacia arriba entre fincas y pinares, damos con la aldea de Paredes, unas pocas casas entre las que destaca su panadería en plena elaboración del pan nuestro de cada día, cuyo calor y aroma inunda aquel silencioso y tranquilo rincón.

De Paredes llama  la atención el conjunto de hórreos bien conservados que ocupan el centro de la aldea y recuerdan aquellos tiempos en los que allí se almacenaban los productos de la tierra.

Pasado Paredes pronto nos adentramos en un precioso bosque de flora autóctona, carballos y castaños, en el que abundan los «bolos», grandes rocas redondeadas casi todas cubiertas de musgo. El sendero que serpentea entre rocas y árboles nos lleva hasta el mirador en lo alto de un cerro desde el que se contempla una amplia panorámica del valle del Avia. Enfrente, al norte, se eleva la mole de piedra de Pena Corneira a la que llegaremos después de descender hasta la explanada en la que se encuentra la iglesia de Santa María de Lamas contigua a una zona de descanso.

Siguiendo monte abajo llegamos hasta la carretera  de Ribadavia-O Carballiño  de la que recorremos en un corto tramo para desviarnos a la izquierda por un estrecho sendero por el que entre pinos quemados y rocas de gran tamaño llegamos al gran cuerno cuya punta se eleva sobre nuestras cabezas diminutas bajo el enorme pedrusco.

Una vez alcanzado el principal objetivo de la jornada de este lunes seguimos nuestra marcha, ahora siempre en descenso, por las peladas laderas de estos montes calcinados hasta llegar a lugar de Orega ya en pleno valle cubierto por los extensos viñedos de uvas blancas y tintas que abastecen las grandes bodegas de O Ribeiro.

Ya en la parroquia de Berán paramos en Casa Lucita. Plato único caro y olvidable. Seguimos camino pasando por la iglesia barroca de San Breixo de Berán descendiendo hasta el abandonado pazo de Vieite por una estrecha pista que nos lleva al camino que, paralelo al río Avia, nos acerca a puente San Clodio ya en el parque de O Salgueiral en Leiro, inicio y fin de la caminata.l

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Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
24,230 Km. 7 h. 35 min. Media Soleado 

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Los tres ríos de Salvaterra

Fue la de este lunes una jornada apacible y cómoda. Los más de 26 Km. que conforman la caminata discurren casi siempre por las orillas de los ríos Mendo, Tea y Miño a la sombra de sus frondosas florestas de ribera, acompañados desde la mañana a la tarde por una suave brisa que, bajo un sol poco riguroso, convierte la ruta en el genuino placer de caminar, siempre por llano, sin desniveles y cuestas que corten el resuello.

Comenzamos la ruta en A Ponte do Cordeiro sobre el río Tea a cuya vera caminamos hasta la playa do Pego para desviarnos a la hasta la iglesia de San Xoan, en Fornelos, de exhuberante estilo barroco, en cuyo fronstispicio se avisa de que es «Asilo sagrado», una ley medieval por la cual cualquier perseguido por la justicia podía acogerse a la protección de iglesias y monasterios.

Continuamos entre fincas y pinares hsta dar con el Rego de Lobeira que más adelante recibe el nombre de río Mendo por cuyas orillas ha montado en Concello de Salvaterra un sendero municipal reciente y muy bien señalizado. El Mendo es un pequeño río proveedor de agua para los antiguos muiños de los que en estos tiempos no quedan más que sus muros a excepción de alguno restaurado.

Claro que en esta época fuerte estiaje los cauces de estos modestos regatos van casi secos por lo que, aún en aquellos tiempos, sus rodicios estarían parados si agua que los moviese.

Por las orillas del Mendoel camino nos lleva hasta su desembocadura en el río Miño por el que continuamos  nuestra marcha siguiendo el sendero de pescadores que, por su orilla derecha,  corre paralelo a la via del tren para transformarse, ya cercano a la villa, en un ancho y  cuidado paseo que pasa por las recientemente inauguradas termas para llevarnos al centro urbano de Salvaterra presidido por su imponente castillo. Cuentan que en él estuvo prisionero García Sarmiento, Señor de Sobroso quien al quedar libre soltó la siguiente frase: «Benditas serás Salvaterra, que así salvas a los hombres» la cual inspiró el siguiente cantar:

Salvaterra, Salvaterra,
donde estiven en prisiones,
non te chamen Salvaterra
que te chamen Salvahomes.

Ya el sol está bien arriba y llevamos más de 20 Km. de caminata así que va siendo hora de tomar un descanso y reponer energías lo cual hacemos en O Noso Eido, un restaurante situado cerca del parque de A Canuda que dispone de un hermoso espacio bajo una parra  a cuya sombra  está dispuesta la mesa para los estos once caminantes.

Fideos con almejas y merluza a la plancha con arroz con leche de postre, todo regado por el dorado Condado de la comarca, es una de las variantes del confortable menú que nos ofrece el establecimiento.

Repuestas nuestras fuerzas y contento el ánimo después de la alegre convivencia gastronómica, seguimos camino por la orilla del Miño desviándonos  en el punto en el que recibe las aguas del Tea. Por allí nos vamos hasta el puente de A Fillaboa, no lejos de A Ponte do Cordeiro, inicio y fin de la agradable jornada de este lunes.

Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
26,300 Km. 6 h. 35 min. Baja Soleado 

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