La «perceberancia» de Casa Paco

Entre Baiona y O Rosal, la carretera PO 354 atraviesa la sierra de A Groba, pasando por Chan da Lagoa, O Cortelliño y Torroña, una solitaria localidad con unas pocas casas entre las que destaca Casa Paco famosa desde hace unos cuantos años por su estupendo menú a base de percebes y cabrito.

Los senderistas de la Caminata Sabatina, como es de suponer , no llegamos a Torroña por la PO 354 sino por los caminos y pistas que partiendo de Oliveira (Borreiros, Gondomar) discurren en un primer tramo por el GR 58 o Sendeiro das Greas, atravesando la hermosa y frondosa Fraga de Oliveira, vadeando el río Groba y desviándonos  después del GR para seguir el trazado diseñado por nuestro compañero y amigo Eduardo y llegar ,después de casi cuatro horas de navegación, a nuestro destino, Casa Paco.

Para ello hubo que hacer un buen acopio de perceberancia, palabra acuñada por el filólogo del grupo, nuestro querido Jaime, y es que los percebes que allí nos esperaban eran un buen aliciente para perseverar en el esfuerzo y continuar sin desmayo para llegar a nuestro destino cuanto antes.

Tras un entusiasta sprint final llegamos a las dos en punto a Casa Paco en donde a los 16 caminantes se nos unieron otros 14 ex-andariegos y amigos. No nos decepcionó  el restaurador con sus percebes calentitos y su sabroso cabrito regado con mencía y barrantes, rematando el festín con postres caseros de variada oferta y chupitos. En fin, perceberancia dentro y fuera de Casa Paco.

Nuestro entrañable  Dietmar tiró de acordeón y  amenizó la sobremesa con un extenso recital que levantó entusiastas aplausos de la concurrencia, que era mucha, pues el restaurante estaba lleno a tope, rematando su actuación con un dúo de acordeón y laúd, tañido éste último por el que suscribe.

Ya con el restaurante ocupado casi exclusivamente por nosotros, levantamos la sesión contentos y satisfechos. La mayor parte regresaron en sus vehículos y solamente unos cuantos adictos volvimos andando a Oliveira con el pequeño percance de que el que esto escribe perdió su cámara en algún punto de la rápida caminata, por lo que hubo de recurrir a las fotos de Cristina y Nieves para ilustrar esta crónica agradeciéndoles desde aquí su colaboración.


Parada para la fruta y en camino de nuevo.


Preparados para la percebada/cabritada. Comienza la sobremesa.


Dietmar y José en plena actuación.

Distancia Duración Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 23,78 Km. 5 h. 80 min. Media Lluvia y sol

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí.

El mar, siempre el mar

En este grupo de aficionados al ejercicio de la pateada los hay de Vigo y de Pontevedra, dos ciudades siamesas con el mar que, escondiendo su inmensidad, ha venido a refugiarse en las bellísimas Rías Baixas. El mar es nuestro entorno, nuestra mirada, el mar son los encendidos ocasos en los que se extingue el sol del atardecer que nace en el interior, tras las montañas. En este fin de semana, tanto los de la Caminata Sabatina como los de Los Lunes al Sol, nos hemos empapado de la estampa marina.

Sin embargo, la mayor parte de nuestras caminatas discurren tierra adentro y eso es porque el mar sólo nos ofrece su costa para caminar y por ahí no abundan los senderos, porque los verdaderos caminos marinos se hacen navegando. Del mar nos quedan sus orillas, sus playas y acantilados que en unos días como éstos, luminosos y claros, con el cielo y el mar de un intenso azul, inunda nuestros sentidos con su hermosura. Pero el mar siempre está ahí con su infinitud, su belleza, su fuerza, muy dentro de nosotros. Si la vida nos aleja de él pronto lo añoramos como si algo vital nos faltase, si lo tenemos cerca nos sentimos bien, satisfechos, tranquilos.

Este fin de semana lo hemos dedicado al mar. El sábado hemos repetido la ruta de los Tres Faros y un Facho ya descrita en Sendereando. Partiendo de Donón, nuestro entrañable Angelo de Vigo nos condujo hasta Punta Subrido, una cabeza de arpón que mira hacia la costa viguesa entre la isla de San Martiño y Cabo Estay, después de pasar por las playas de Nerga y Barra, solitarias, de finísima arena blanca y limpia en este tiempo de invierno.

Unos cientos de metros al oeste nos espera Punta Robaleira con su coqueto faro pintado de rojo y, tirando hacia el norte, el blanco hachón del Cabo de Home en cuyas rocas baten las olas en un festival de blancas espumas y aguas esmeralda. Desde ahí ya se divisa el alto de O Facho, con sus vestigios de viviendas y altares galaicomanos y su rústica caseta de redonda cúpula en donde, dice la leyenda, se prendía el fuego para atraer a a los navegantes a la quebrada costa, hacerlos naufragar y apoderarse de los restos. Allí remata nuestro recorrido de este sábado.

El lunes volvemos al mar por el lado de Bueu. Partiendo del puerto de Beluso recorremos la costa a su paso por las playas de Tulla, Mourisca y O Pedrón, blancos arenales impolutos hollados en esta mañana por nuestra botas que se hunden en el blando pavimento. Alcanzamos la zona de cabo Udra, con sus penedos enormes y redondos, como bestias dormidas indiferentes al fragor de las olas. Llegados al merendero en el que termina nuestro recorrido por la costa, seguimos por carretera hasta la iglesia de Santa María de Beluso  y de allí bajamos al puerto pisando más asfalto del que sería de desear.

Por la tarde subimos al lugar de Chans de Cela, una zona de recreo en la paroquia de Cela, también en Bueu. Es un recorrido circular, bien señalizado,  con dos miradores, el de Telleira y el de O Castelo, ambos con magníficas vistas sobre la ría de Pontevedra. La ruta continúa toda por pistas y caminos de monte hasta regresar al punto de partida después de unos 8 Km. de recorrido.


El hermoso mar de A Costa da Vela. (Fotos de Quincho)


La playa de Barra. A la derecha, en el faro de Punta Robaleira. (Fotos de Quincho y Cristina)


Dos estampas netamente marineras.


Refugios de pastores en la matogueira.


Os Penedos de Cabo Udra.  A la derecha, en el mirador de A Telleira.

Distancia Duración Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 12,24 Km. Sábado
19,7 Km. Lunes
3 h. 34 min.
6 h. 54 min.
Baja Soleado

Para ver el mapa y más detalles de las ruta hacer clic con el ratón en los siguientes enlaces: Tres faros, Cabo Udra y Chans.

Nota: Para ampliar, hacer clic en las imágenes.

Las pozas del Cerves

Miguel es un miembro destacado del grupo senderismo de nombre Congostra cuyas andanzas comparten algunos de los «socios» de nuestra Caminata Sabatina. Miguel y Manolo también de Congostra, grandes conocedores de nuestro entorno natural, han tenido el amable gesto de obsequiarnos con una ruta diseñada por ellos en base a las famosas Pozas de Melón, también conocidas como Pozas de Tourón  y que aquí en Sendereando hemos dado en llamar Pozas del Cerves que es el río que les da carta de naturaleza.

Diseñar una ruta no es cosa fácil y menos una de casi 24 Km. como ésta. Hay que patearla una y otra vez hasta dar con las pistas y senderos que nos lleven al punto de origen. Nosotros la hemos hecho en este lunes guiados por nuestro GPS y siguiendo el mapa que nuestro amigo Manolo preparó. Desde aquí le expresamos nuestra gratitud y felicitación por su excelente trabajo.

La ruta comienza muy cerca de la capital del municipio de Melón, otrora muy transitada por el abundante tráfico que, camino de la meseta, abundaba en la N120. Hoy la competencia de la A52 ha convertido  este pueblo en un lugar silencioso y solitario por el que apenas transita alguno que otro vehículo de vez en cuando. Su más sobresaliente atractivo son los restos de su impresionante monasterio cisterciense  del que aún se conserva el templo y parte de su elegante claustro. Tampo hay que olvidarse, aunque sea en otro aspecto, de los contundentes y sabrosos chorizos de su carnicería local.

Justo enfrente del monasterio, un poco más arriba, tomando el vial que sube a nuestra izquierda, llegamos en pocos minutos a la aldea de Tourón que es de donde parte el hermoso paseo que nos lleva, al cabo de 1 km. aproximadamente, al paraje en el que se encuentra la gran cascada. Digo gran cacada en tiempos de lluvia porque en éste tan seco el salto de agua pierde un tanto de la fuerza y espectacularidad de cuando el río va lleno.

Un mirador y una espléndida pasarela de madera posibilitan el disfrute a tope del impresionante paisaje. A lo largo de unos 1.500 m. se suceden pozas y cascadas, en este tramo del río Cerves que termina en el puente de As Mestas. Es una pena que estas aguas rápidas y saltarinas que deberían ser también transparentes y limpias bajen turbias y sucias.  Supongo que las truchas y demás fauna y flora fluvial serán las víctimas de tal agravio ecológico.

Al final del citado paseo existe una zona de recreo con restaurante en activo en el que el paseante puede aliviar su apetito. Desde aquí hay que seguir hasta a la carretera y caminar por el asfalto hasta llegar al paso bajo la autovía. A partir de este punto abandonamos el paisaje fluvial para adentrarnos monte arriba, monte raso, de escasa vegetación, apenas tojo y matorral, hasta llegar a los alrededores de la aldea de Vivenzo en donde giramos bruscamente a nuestra izquierda para tomar la pista que conduce al parque eólico. Por allí, en uno de los escasos espacios con arboleda, nos detenemos para comer. Guiados por nuestro GPS seguimos hasta alcanzar,  poco después del lugar de Cortiña, una enorme cantera de granito atravesada la cual llegamos en menos de una hora a Tourón, punto de inicio en el que se cierra el bucle.


La aldea de Tourón con más casas vacías que habitadas. El crucero afarolado recuerda los que se ven por tierras andaluzas.


Terraza del mirador y tramo de la pasarela.


La gran cascada disminuida a causa de la sequía. El agua de esta poza no invita a darse una baño.


En el Cerves y en la cantera.


El monasterio de Santa María.

Distancia Duración* Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 23,55 Km. 7 h. 49 min. Fácil

*Tiempo en movimiento: 7 h.
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El «Trilho de los miliarios» como nuevo

Éste sábado hemos repetido con el grupo de  la Caminata sabatina el PR8 o Trilho de los milarios, que parte de la parroquia de Cossourado, Paredes de Coura, pero muy cerca de Valença do Minho en nuestro vecino Portugal. No estábamos muy seguros de cómo encontraríamos esta preciosa e interesante ruta que en nuestra última visita ofrecía una estado de mantenimiento deplorable hasta el punto de que en algunos sitios se hacía intransitable.

Pues en esta ocasión nos hemos llevado una agradable sorpresa al comprobar que todo el recorrido ha sido limpiado y desbrozado, eliminada la maleza y repintadas las marcas amarillas y rojas que orientan al caminante durante todo el recorrido sin posibilidad de que se pierda.

Por una vez nos llena de satisfacción el poder felicitar a los responsables de Paredes de Coura que han demostrado su sensibilidad y aprecio a la naturaleza manteniendo esta ruta en perfectas condiciones. Bien que se lo agradecemos los senderistas que  nos encontramos con más frecuencia de la que sería de desear  con rutas en un lamentable estado, abandonadas por quienes salieron en la foto muy ufanos el día de su inauguración y ahora, que ya no hay foto, se olvidan de su mantenimiento dejándolas a merced de la maleza y la incuria.


Estado en el que se encontraba el sendero en nuestra visita de julio del 2010.


Estado actual con el sendero expedito y libre de maleza.


El grupo de este sábado en la orilla del río Coura.

Distancia Duración Dificultad Tiempo
Datos de la ruta  12,2 Km. 3 h. 24 min. Media

La Ruta AQA de Covelo

La Ruta AQA de Covelo es un recorrido que se encuentra dentro de la Red Natura 2000, un conjunto de espacios naturales de elevado valor ecológico creado por la Unión Europea con el objetivo de velar por su conservación. Se compone, la citada ruta, de un tramo circular de casi 12 Km. parte del cual bordea el río Tea con dos derivaciones: una de 2,2 Km que va desde la localidad de Redondo hasta la parroquia de Barciademera, en donde es inexcusable visitar el Conjunto Abacial de San Martiño con su iglesia y Casa Rectoral de estilo barroco de la que llama la atención su espléndida fachada en la que destacan sus figuras precolombinas, raro detalle en este tipo de edificaciones.

Pero vayamos por partes y comencemos por el principio. Nosotros, los de Los Lunes al Sol, hemos iniciado nuestra marcha en el lugar de Lourido, en la ermita de Nª Sra. de la Esclavitud que se encuentra más o menos en el meridiano del circuito. De allí descendemos hasta el río Tea, el cual vadeamos a través de los llamados Pasos de Lourido. No tardamos en llegar a Redondo en donde, como ya hemos comentado, nos desviamos hacia Barciademera.

Allí, además de visitar el citado complejo de San Martiño, nos encontramos también con el conjunto de Muiños de Portafurado. Tal como leemos en la web del Concello de Covelo, «presas, levadas, molinos, fuentes y puentes dan testimonio de la fuerte vinculación entre los covelenses y el río Tea a lo largo de los siglos.»

Y así es. Ya de regreso, en Redondo reemprendemos la marcha desviándonos de la carretera por una larguísima levada paralela al río que, empalmando por una pista forestal, nos lleva por la ladera del monte siempre paralela al Tea, un verdadero balcón sobre el río cuyas aguas se deslizan limpias y brillantes allá abajo por el fondo de la vaguada, serpenteando en numerosos meandros hasta llegar a la playa fluvial de Maceira en cuyo entorno se encuentra un raro ejemplar de muiño con cuatro rodicios o turbinas lo que da idea de su alta capacidad de molienda.

Aquí en Maceira vadeamos de nuevo el río a través de un macizo  y antiestético muro de hormigón por cuyos tubos se cuelan las aguas del Tea del cual nos vamos alejando, ya en el camino de vuelta, pasando por los pastizales y tierras de labor de O Souto acercándonos al lugar de inicio en Lourido.

Por la tarde, después de haber repuesto energías en Casa Lemos de Covelo, dando cuenta de un magnífico estofado de jabalí en riquísima salsa tocada con chocolate y vino y regado todo con un CVNE Crianza de gratísimo recuerdo, acometemos el fleco que nos quedó de la marcha de la mañana, el tramo que va desde el pabellón deportivo de Covelo hasta Lourido, también parte de la ruta AQA. Son 4,2 Km. de un delicioso camino que enlaza estos dos lugares desde tiempo inmemorial, entre congostras, carballeiras, fincas y casas viejas y nuevas, la antigua vía de comunicación entre Covelo y Lourido hasta que se construyó la primera carretera.  Otros tantos de vuelta y llegamos al centro de Covelo cuando el día comienza a menguar y las primeras luces de la tarde anuncian la inminente noche.


Emita de Nª Sª de la Esclavitud, inicio de nuestra ruta. A la derecha el promontorio desde el que se divisa un amplio panorama del valle del Tes.


As poldras o Pasos de Lourido y el puente sobre el río Caraño, tributario del Tea.


Delante de la Rectoral de Barciademera y detalle de la fachada.


En plena marcha.


La aldea de O Souto. Los tornarratos, restos de un hórreo.

Distancia Duración* Dificultad Tiempo
Datos de la ruta 25,53 Km. 7 h. Media Soleado

*Tiempo en movimiento: 5 h. 30 min.

Para ver el mapa y más detalles de la ruta hacer clic con el ratón aquí y aquí.

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