Vigo-Baiona 2

A medida que se acerca el invierno y los días se hacen más cortos, nos vemos obligados a reducir el radio de acción de nuestras salidas por lo que en estos próximos meses tratamos de iniciar nuestras rutas en lugares cercanos para que podamos rematar nuestras andanzas a plena luz del día, antes de que nos coja la oscuridad.

Así que en este lunes, como ya hemos hecho otras veces, tomamos el vitrasa hasta A Garrida, en Valadares, y desde allí emprendemos la marcha cuyo destino es la hermosa villa marinera de Baiona. Calentamos motores acometiendo la empinada cuesta que nos lleva hasta la inmediaciones del monte Cepudo, fiel guardaespaldas del Alba, altura desde la que de divisa una magnífica panorámica de la ciudad de Vigo que se extiende a sus pies.

Siguiendo el GR-53 también llamado Sendero Panorámico de Vigo continuamos hasta Chandebrito, parroquia nigranense del interior bien conocida por los amigos de Sendereando, surcada por numerosos caminos y senderos muy frecuentados por los aficionados a caminar.

Ahora toca atravesar las fincas y montes que nos separan de la parroquia de Parada en donde se encuentra el alto de Montecastelo, un magnífico mirador desde donde se contempla, hoy en todo su esplendor, la bellísima ensenada de Baiona, desde su castillo de Monte Real hasta Monteferro, con las islas Estelas en el medio y las Cíes al fondo.

Dejando atrás la parroquia de Parada seguimos entre pinares hasta cruzar la autopista y alcanzar las casas vecinas de Vilariño, cerca de la carretera que sustituyó a la antigua vía del tranvía que llegaba hasta Gondomar. Cruzando el puente sobre el río Miñor hacemos alto en El rincón del bucanero, restaurante en el que habitualmente reponemos fuerzas cuando pasamos por aquí.

Para la tarde nos quedan unos 5 Km. que es la distancia que nos separa de nuestro destino, Baiona la real, a donde llegamos después de cruzar fincas y riachuelos por los senderos que nos llevan a Belesar y Sabarís.
Entramos en la villa poco antes de las seis, hora en que subimos al autobús que nos devuelve a la ciudad cuando las sombras de la noche se ciernen sobre nosotros.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
21,300 Km. 6 h. 30 min. Media Soleado 

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Del Faro de Budiño al Castelo de Cans

En este sábado, último de noviembre, hemos seguido los pasos de Lucas Martínez en su ruta Pasando por el Faro de Budiño y Castelo de Cans que él realizó en el pasado marzo.

Aunque la gente de Sendereando hemos caminado más de una vez por estos parajes, la ruta de Lucas está muy bien diseñada iniciando la marcha con una laboriosa ascensión al Faro de Budiño que, en una mañana como ésta soleada pero bien fresca, libera a nuestros ateridos cuerpos del frío inicial para obligarnos, antes de llegar a la cima de la impresionante roca que es el Faro, a despojarnos de parte de nuestra indumentaria.

La pared norte del faro se alza imponente sobre el Valle del Louro o de la Louriña, entre los municipios de Mos y O Porriño, con lo que queda de As Gándaras se Budiño, un ecosistema de gran interés científico, a las orillas del río Louro, amenazado por el polígono industrial que ya ha invadido buena parte de su superficie.

Toda esta zona, de rico patrimonio forestal, está surcada por innumerables pistas pero siguiendo la ruta de nuestro desconocido aunque apreciado colega y ya en el camino de regreso, llegamos al Castelo de <Cans, otra enorme roca, conocida como Beethoven o El pianista porque, vista desde la carretera que discurre allá abajo por O Confurco, sugiere la imagen de un melenudo músico inclinado sobre el enorme piano tallado en la colosal roca. También desde esta enorme masa granítica se contemplan impresionantes vistas del valle.

Poco antes de llegar al lugar de Vitueira, inicio de la ruta, nos detenemos bajo otra inmensa piedra la cual, en increíble equilibrio, está levantada un par de metros sobre el nivel del suelo lo que nos permite ser fotografiados debajo simulando sujetarla con nuestros bastones como si se nos fuese a caer encima.

En resumen, estupenda ruta que nos ha deparado una magnífica oportunidad para disfrutar en estas alturas de los impresionantes monumentos naturales que son O Faro y O Castelo así como de la contemplación del hermoso panorama que se nos ofrece desde esas atalayas.
Nuestra entrañable Cristina, intrépida reportera gráfica de la caminata, es la autora de las fotografías y vídeo de esta crónica.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
14,260 Km. 4 h. 30 min. Media Soleado 

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Monte Castro Valente

A nuestros amigos de la España interior que nos acompañan en nuestras andanzas por estas tierras una de las cosas que más le sorprende es la profusión de casas y aldeas desparramadas entre valles y montañas a veces en lugares que, vistos desde lejos, parecen inaccesibles en contraste con los pueblos de la meseta separados unos de otros por kilómetros de campo yermo o cultivado pero sin población alguna entre ellos.

Así es Moroño, la aldea en la que iniciamos nuestra caminata de este lunes, a pocos kilómetros de Pontecesures, encaramada en la ladera del Castro Valente desde cuyo mirador, a poco más de 300 m. de altura, puede contemplarse en una mañana como la de hoy el valle del Ulla en todo su esplendor, el ancho río de un azul intenso cruzándolo entre las villas de Pontecesures y Padrón, no lejos de su desembocadura en la ría de Arousa.

El primer tramo de la ruta, el de la mañana, discurre por pistas forestales, monte arriba a lo largo de unos 6 km. de ascensión. Nos desviamos unos cientos de metros para visitar A Pedra da Serpe, un roca con inscripciones neolíticas de las que tanto abundan en los montes gallegos. Puestos de nuevo en la ruta, subimos hasta el mirador ya citado y desde allí toca bajar hasta las inmediaciones de Pontecesures donde, en el límite con el concello de Valga, hacemos un alto para descansar y reponer fuerzas.

Después de la agradable colación emprendemos el regreso al punto de partida dejando atrás las calles de la villa hasta el puente que la separa de su vecina Padrón. Tras un tramo de pista asfaltada, enlazamos con el sendero paralelo a la acequia que transporta el agua a Pontecesures desde la presa construida Ulla arriba cuyo último registro coincide con los aledaños de Moroño, la aldea en donde comenzamos y rematamos nuestro recorrido.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
20,380 Km. 7 h. 12 min. Fácil Soleado

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Entre el Verdugo y O Cando

Nuestro amigo y compañero de fatigas José Luís, alias «dasparrandas» en la jerga de wikiloc, diseñó para este lunes una preciosa ruta que, comenzando en la aldea de A Gateira en plena sierra de O Cando, baja hasta el río Verdugo en el punto donde una minicentral hidroeléctrica lo oculta tras un fea construcción que encierra el ingenio por medio del cual se transforma en electricidad el caudal del hermoso río que baja menguado a partir de allí.

Desde los 376 m. de altitud a los que se encuentra la citada central, hemos de ascender hasta los 963 m., que es el punto más alto de la sierra coronada, como ocurre con frecuencia en nuestros montes, por el consabido parque eólico cuyos aerogeneradores estaban casi a pleno rendimiento en esta mañana fría y lluviosa en estas alturas que no así  más abajo en donde la temperatura era moderada y el viento una suave brisa.

Grandes manchas marrones formadas por los helechos secos cubren el monte en estos parajes desnudos de arboleda pero desde donde se nos ofrece el bellísimo cuadro de la frondosa vegetación que viste las riberas del río Verdugo con los hermosos colores, verde, ocre y añil, de los caducifolios.

Ya cerca del valle enlazamos con el PRG 135 o Roteiro da Escuadra que va desde el lugar de O Peso hasta la capilla de Santa Mariña en plena sierra de O Cando. Nos desviamos en O peso para continuar con el diseño original que nos lleva hasta la parroquia de Antas en cuyo Casino nos espera una estupenda Carne o Caldeiro que restituye energía a nuestras mermadas fuerzas después de los 18 km. que hemos recorrido para llegar hasta aquí. Enlazamos ahora con un tramo de O Sendeiro da Liberdade llamado también Tras os Pasos do Río Barbeira, otra bonita ruta de la que ya hay noticia aquí, en Sendereando, topándonos de nuevo con el Verdugo el cual hemos de vadear, cerca del lugar de A Vincurada, por unas hermosas poldras o pasos, grandes mojones de piedra que permiten atravesar el río sin tener que sumergirse.

Entre bosques de carballos, algunos castaños y muchos eucaliptos, salimos a la carretera, muy cerca ya del punto de partida a donde llegamos cuando la luz de la tarde comienza a menguar lo cual ocurre cada vez más temprano en este tiempo antesala del inminente invierno.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
24,460 Km. 7 h. 15 min. Media Nublado 

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El Toxa en concierto

Con frecuencia la naturaleza recuerda a una orquesta sinfónica con sus músicos y solistas. Los trinos de los pájaros, cada uno con su melodía, el susurro de brisa a través de la arboleda, el murmullo de las aguas que fluyen en tantos ríos y riachuelos, acequias y «levadas» que surcan los montes y valles de nuestro país, los mil y uno rumores del bosque…

En una mañana como esta de primeros de noviembre, serena y plácida, destaca  en esa sonora sinfonía el solo que interpreta cual redoble de timbales la impresionante cascada del río Toxa cuando, desde la altura, entrega sus aguas a la tranquila corriente del señor de estas tierras, el río Deza.

No es la primera vez que nos acercamos a estos pagos cuyos protagonistas son el Monasterio de Carboeiro y la Fervenza do Toxa, pero en esta ocasión lo hacemos con una especial razón y es que, después de las abundantes lluvias de estos días, sabíamos que la fervenza luciría en toda su plenitud y así fue. El río Toxa se precipita desde allá arriba no como la suave cola de caballo que estamos acostumbrados a contemplar  cuando el río va con su caudal de tiempo seco sino como un como un chorro de blanca espuma que,  en vez de fuego, brotase de las fauces de un dragón.

Iniciamos la marcha  en lo que queda del Monasterio de Carboeiro, ahora restaurado, situado en un bellísimo paraje a las orillas del Deza para llegar entre verdes praderas, pues son estas tierras de gran actividad ganadera y frondosos bosques de castaños, robles y alcornoques hasta el mirador de la fervenza  en la cabecera de la cascada y desde donde se puede bajar hasta el fondo  la pista que conduce al  pequeño parque situado en la base.  Desde allí, un estrecho y accidentado sendero nos lleva hasta el puente de hierro que atraviesa  el  río Deza y un poco más adelante, llegados a los lindes de Merza, torcemos a la derecha para detenernos en el lugar de Reboredo en donde se encuentra el restaurante O Refuxio. Tras una agradable comida y después de animada sobremesa emprendemos el regreso hacia el punto de partida que no está a más de 3 Km. vadeando el río a través del viejo Ponte do Demo (s. X) muy cerca ya del monasterio.


Datos de la ruta Distancia Duración Dificultad Tiempo
15,860 Km. 5 h. 10 min. Fácil Nublado 

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